¿La DEA un cártel más?

Andy Novell F.

En la lucha contra el crimen organizado se utilizan las armas, los elementos de las fuerzas federales y también la llamada inteligencia y contrainteligencia. Pero, qué sucede cuando una agencia de seguridad de otro país trabaja en territorio nacional con la misma modalidad del narcotráfico.

En este espacio hemos escrito en un par de ocasiones sobre los llamados “infiltrados” de la DEA, estos agentes encubiertos que se comportan e incluso ejecutan a integrantes de las organizaciones antagónicas para evitar que sean detectados por los cárteles en los que se han infiltrado.

Uno de los casos sobresalientes, es el de varios “infiltrados” en el cártel de Sonora, conocido como de Los Beltran Leyva, quienes tenían fuertes vínculos con el cártel del Valle del Norte de Colombia, se dio a conocer en varios diarios de circulación nacional.

La información es basta, con documentos internos de la DEA que fueron filtrados al The New York Times, estos agentes lograron utilizar los métodos del narcotráfico mexicano para lavar millones de dólares en cuentas de bancos de Estados Unidos, las cuales eran alimentadas con transferencias de casas de cambio en distintos estados del país.

Debemos recordar algo importante y es que una de las características del cártel de Los Beltrán Leyva, ahora llamado Cártel del Pacífico Sur, es la de tener diversas casas de cambio con prestanombres. Esto se dio a conocer con la detención de Edgar Valdés Villarreal, alias “La Barbie”. La mayoría estaban ubicadas en el Estado de México y
Distrito Federal.

Hablando del Distrito Federal, este es uno de los puntos neurálgicos en las negociaciones del crimen organizado, esto se debe por las casas de cambio e incluso los grandes estacionamientos de los centros comerciales en donde se hace el intercambio de dinero en bolsas y cajas de archivo.

Los agentes de la DEA de acuerdo a la información de The New York Times, realizaron varias transacciones desde diversas casas de cambio a bancos de Estados Unidos, también utilizaron la ruta del contrabando DF-Texas y viceversa para transportar en camiones de carga millones de dólares “sucios” y después lavados.

Algo que llama la atención de la operación “lavado”, es que el gobierno federal dio el consentimiento para su realización, según revelan documentos secretos de la propia DEA y del Departamento de Justicia de EU, incluidos en un expediente oficial de extradición rubricado por parte del gobierno mexicano con la firma de Patricia Espinosa, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Esto no es de asombrarse, porque es parte del protocolo de cooperación México-Estados Unidos y parte del acuerdo en la llamada Iniciativa Mérida. Hasta finales del 2011 se habían realizado 50 operaciones de lavado de dinero en todo el mundo utilizando el mal llamado esquema económico del narco mexicano.

La pregunta que nos debemos hacer es: ¿Dónde y quién se queda con estos millones de dólares lavados?

La realidad es que siempre se ha utilizado al territorio mexicano para que se realicen distintas operaciones del gobierno de Estados Unidos, ya no es un secreto. Entonces por qué los legisladores siempre se desgarran la ropa señalando una violación a la soberanía nacional.

La respuesta es sencilla, parte de los recursos del narco mexicano en Estados Unidos son los canalizados a la llamada Iniciativa Mérida, que no es otra cosa que “jinetear” el dinero del crimen organizado.

Ya es un hecho que los infiltrados y operaciones “secretas” del gobierno estadounidense se realizan con autorización del gobierno mexicano; pero cuándo se darán a conocer los resultados de dichas operaciones por los propios funcionarios mexicanos, solo debemos esperar, esperar años por que no sé darán a conocer al menos en esta década.