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¡Genaro el Intocable!

Andy Novell F.

Faltan unas cuanta horas para que termine el sexenio de Felipe Calderón y uno de sus principales colaboradores y protegido, cuenta las horas con desesperación para desaparecer de los reflectores que se han enfocado en él durante seis años seguidos.

Se le conoce como el capo mayor, el protegido de Dios o muchos lo ubican como Genarco García Luna; el otrora titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, que en los últimos días le ha llovido sobre mojado.

Primero una carta publicada en un diario de circulación nacional, donde Edgar Valdez Villarreal, la “Barbie” lo acusa de estar vinculado con el crimen organizado, al igual que sus más cercanos colaboradores. Inmediatamente su equipo de comunicación social, encabezado por José Ramón Salinas salió en su defensa en una conferencia de prensa donde mencionó lo siguiente:

“Reiteradamente este narcotraficante ha buscado chantajear a la autoridad para obtener privilegios, interno en un penal federal de máxima seguridad ha pretendido tener ventajas en su estancia, incluso amenazando con huelgas de hambre, como factor de presión”.

Agregó que “el presunto narcotraficante tiene como objetivo inhibir la acción de la autoridad en contra de las organizaciones criminales, mediante el descredito público de quienes los han combatido en los hechos”.

Ayer les tocó a los diputados federales cuestionarlo sobre su actuar al frente de la Policía Federal, incluso lo acusaron de estar al frente del cártel más fuerte del crimen organizado; lo único que atinó a decir fue sus añejos argumentos.

“Durante esta administración la Policía Federal ha detenido a 128,242 presuntos delincuentes, entre los que destacan 3 mil 474 personas vinculadas con la estructura de mando de las organizaciones del crimen organizado”.

Lo que es un hecho, es que varios de sus detractores e incluso investigaciones especiales, lo señalan como uno de los “principales protectores del Chapo Guzmán”, eso hasta el momento no se ha logrado comprobar y no creo que lo hagan.

Las fallas en sus operativos que son maquillados con la cooperación involuntaria de los medios de comunicación, las supuestas torturas en las detenciones y los delitos ficticios a sus enemigos, son sólo una parte de lo que está arrastrando.

Lo bueno para este aún funcionario, es que ya tiene apalabrada su libertad y su perdón con el próximo presidente; al fin en México no pasa nada, cuando se está protegido.