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El potrillo hasta la “M” en Acapulco; todos felices

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ACAPULCO, 23 de diciembre.- El fin de año ha dejado buenas cuentas a la familia Fernández.

Por un lado, Alejandro terminó 2012 sobre el escenario, como le gusta y como deleita a miles que lo siguen a cualquier parte; por el otro, don Vicente, quien culmina el ciclo tras haber derrotado el cáncer de hígado que se le detectó en noviembre.

Por ello, ante tres mil 800 personas, El Potrillo no dudó en hacer un homenaje musical a su padre, de 72 años de edad, durante su presentación en la primera edición de la Mega Feria Imperial Acapulco.

“Sabe todo México que hemos pasado por una crisis en la que mi papá tuvo un problema muy fuerte, pero gracias a Dios salió avante. ¡Tenemos viejo para rato y eso está muy cabrón!

“Dejen les digo por qué: tuvo un cáncer que era mortal, que le detectaron en el momento correcto y no se lo salvaba ni Dios mismo. Y luego tuvo este problema (cáncer de hígado) que nos sacó un susto. Le digo a mi papá que a qué santo le reza. Pasó por dos casos de cáncer como si nada, como si corriera en una carrera de obstáculos. Ojalá nos dure muchísimo tiempo”, expresó el cantante ante el público guerrerense a mitad del concierto de 150 minutos que ofreció en Forum Mundo Imperial Acapulco.

El calor de las copas, el humano y el de la región costera logró que el intérprete compartiera a sus seguidores, como en conciertos anteriores, que la herencia en vida que le ha dejado su padre son sus canciones.

“En todo este tiempo mi padre me ha dicho: ‘Hijo, a ti te corresponden las canciones que he dejado, mi herencia musical’.

“Yo le respondí: ‘Pero papá, yo quiero parte del rancho, las vacas y los caballos. Las canciones no son mías, son del pueblo, de todo México’. Y él me dijo: ‘¿Con eso vas a ser feliz?’. ¿Y qué creen? ¡Que sí!”, expresó Alejandro poco antes de rendirle un tributo al Charro de Huentitán con canciones como Las llaves de mi alma, Por tu maldito amor, Mujeres divinas, Me voy a quitar de en medio, Estos celos, Acá entre nos y De qué manera te olvido.

Para entonces, la fiesta, la música y el alcohol habían hecho efecto en el intérprete que desarticulaba palabras y olvidaba algunas letras.

Sin embargo, el público lo disculpó e incluso festejó con aplausos cada canción pues se hallaba en la misma sintonía de felicidad del cantante.

20 años del Potrillo

El concierto inició en punto de las 21:00 horas. La figura de Alejandro Fernández se delineó en la oscuridad mientras el sombrero y el traje de charro negro anunciaban el inicio de su tour Dos mundos.

La velada arrancó con un popurrí mexicano integrado por Ay amor, Qué bueno, Avísame, Ahora que te vas, Que seas muy feliz, Si tú no vuelves, Piel de niña y Así como soy, yo soy.

Siguió con Que digan misa, Loco y Si he sabido amor mientras los coros del público iban en aumento.

Alejandro agradecía a la gente la oportunidad de volver al puerto mexicano, el más importante del mundo, dijo, en donde también se presentó en los últimos días de 2010.

“Hay que brindar porque no se acabó el mundo y no llegaron los extraterrestres pero que esto nos haga pensar en lo que le estamos haciendo a nuestro planeta para así tener una mejor calidad de vida”, comentó el cantante en una de sus múltiples interacciones con el público que celebraba cada una de sus ocurrencias.

Cantó entonces Mátalas, Ella y Cascos ligeros antes de comenzar la interpretación de Estuve, uno de los temas que Joan Sebastian, a quien describió como uno de los mejores compositores del país, le escribió para su última producción discográfica.

La emotividad se mantuvo cuando Iván Hernández al piano e Isidro Martínez en la trompeta ejecutaron los primeros acordes de Abrázame que Fernández cantó con romanticismo y melancolía.

El ritmo cambió drásticamente con Unas nalgadas, El rey, Es la mujer, Nube viajera y Canto al pie de tu ventana, temas que sirvieron para que Alejandro dejara en claro la potencia de su voz y que prepararon el ánimo para el siguiente tramo del concierto en el que se rindió un homenaje a Juan Gabriel.

Lo hizo con Ya lo sé que tú te vas, La diferencia y Te sigo amando, canciones que, además, fueron preámbulo para la etapa pop del recital.

Para esa, El Potrillo reapareció sobre el escenario con pantalón de cuero y playera negra ajustada. Así cantó Se me va la voz, Cuando digo tu nombre y No se me hace fácil olvidar, en la que ya era notorio el efecto del alcohol en el intérprete que además obsequió Qué voy a hacer con mi amor, Qué lástima, Canta corazón, Me dediqué a perderte, Me hace tanto bien, Te voy a perder y el tema que lo hiciera famoso, Como quien pierde una estrella, con el que dijo adiós tras 110 minutos de concierto.

El público respondió con gritos y El Potrillo correspondió a sus peticiones al volver al escenario para cantar Si tú supieras, Yo no sé olvidar, Sin tantita pena, No lo beses y Felicidades, la que confesó que nunca antes había cantaba en vivo, por lo que decidió hacerlo dos veces.

El público se mantuvo de pie durante el gran final que cerró la velada con Sueño contigo tras dos horas y media de actuación que terminó en medio de ovaciones, alaridos y agradecimientos mutuos.