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¡Qué casualidad!

Alfonso López Collada

Con la resolución de la SCJN y la consecuente liberación de Florence Cassez se está aceptando que Genaro García Luna y sus colaboradores torcieron la ley, pasaron por encima del más elemental sentido de justicia valiéndose -precisa y vergonzosamente- de los instrumentos que tenían en sus manos para procurarla en bien de los mexicanos. No, eso no entró en sus consideraciones. El caso, lo importante, lo único era engañar a la opinión pública, burlarse de la sociedad, burlar a la justicia y salirse con la suya. ¿Un afán de cosechar admiración hacia el calderonismo, así como para acallar las críticas que les condenaban por el fraude electoral? Puede ser, Felipe fue valentón desde candidato.

Era necesario que Cassez saliera libre, si se le estaba juzgando con bases ilegales exclusivamente. Así es la cosa: se es inocente hasta que se demuestre lo contario. Y si no puede demostrarse la culpabilidad de alguien, técnicamente es inocente, sin términos medios No es el caso juzgar a Cassez sino a la procuración de injusticia que sufren miles de mexicanos, como ella, víctimas de un proceso viciado.

El muralista Rafael Cauduro pintó precisamente en las paredes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación un mural de 9 biombos, en la Escalera de los Ministros. Ellos suben y bajan por ahí, y ven las imágenes. Me refiero a una: “Procesos viciados”, en el nivel del sótano. Eso es de lo que se habla, eso es lo que se juzgó, no el secuestro (vale la pena verlos todos).

Como reloj, el mismo jueves la opinión pública tenía que repartir su atención entre este caso, el más fácil de asimilar, y el otro: el perdón del IFE al PRI por las irregularidades cometidas en la campaña de Peña Nieto. No creo que alguien lo atribuya a la casualidad… no en México.

Dos muestras de lo que es la justicia mexicana. En el primer caso, el entonces director de la Agencia Federal de Investigación (AFI, 2005) comete actos ilícitos al realizar una detención alterando los hechos. Al haberlo hecho, desarticula toda posibilidad de recreación de lo que realmente sucedió. Y en esas condiciones es inviable juzgar, pues con información falsa siempre se llegará a una conclusión falsa… y así los jueces no pueden emitir un veredicto limpio de duda. En consecuencia, el delito lo cometió Genaro García Luna; de eso sí que hay pruebas. Una de ellas, la libertad de Florence. Pero, ¿veremos a GGL pagar por su delito? Tengo esperanzas, pero sé que son vanas.

El segundo caso, el reparto de dinero que hizo el PRI en la campaña presidencial pasada (también documentado y aceptado por los acusados), es mucho más delicado para el país. Pero se tronó el mismo día el cuete de Cassez, para que carita mate todo el lenguaje enredado en el que intentan extraviarnos. ¿Quién prefería ver la sesión del IFE a la joven francesa abordando un inmenso Air France, tan sonriente, con su padre? Bueno, pues ahí tiene usted.

Pero el hecho de que el IFE “pase la bolita” a las oficinas donde están estratégicamente ubicados los beneficiados y beneficiarios de Peña Nieto sólo tiene una lectura: no va a pasar nada; no a ellos, porque se van a juzgar a sí mismos, pero a ver a nosotros cómo nos va.