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El PAN entra en rebaja

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Rubén Cortés

En lugar de fortalecerlo, 12 años en Los Pinos pusieron, paradójicamente, en la lista de rebajas a un partido que llegó al poder con una vigorosa estructura ideológica y moral de 70 años. Pero de un millón 868 mil 567 militantes que tenía, el PAN ya perdió un millón 500 mil 314.

De ser el partido con la doctrina más firme (tanto que sus estatutos reproducen la definición católica de vida y muerte), hoy es un partido por cuyos restos se pelean dos grupos con los basamentos ideológicos más endebles en su historia:

–El de su presidente, Gustavo Madero, impulsor de alianzas con el PRD, un partido con principios flexibles y atomizados y ateo por definición.

–El de un panista con apenas cinco años militancia, Ernesto Cordero; y otro de nuevo cuño y ex subsecretario de Estado con el PRI, Javier Lozano.

Este desbarajuste provocó que no refrendaran su militancia el primer presidente de la República y el primer gobernador emanados de ese partido (Vicente Fox y Francisco Barrio), un ex candidato presidencial (Diego Fernández de Cevallos) y su líder moral (Luis H. Álvarez).

Tampoco ratificaron su pertenencia los ex gobernadores José Guadalupe Osuna Millán (Baja California), Patricio Patrón Laviada (Yucatán) y Héctor Ortiz (Tlaxcala) y hasta el presidente de la Comisión Nacional de Elecciones del partido, José Espina Von Roehrich.

A estas figuras, que forman parte de una lista de un millón 500 mil 314 decepcionados, no les interesó mantenerse en las filas de un partido al que acceder al gobierno le hizo perder los principios que a lo largo de 15 años lo convirtieron en nuestra una organización política diferente.

No les interesó seguir formando parte de un partido que, únicamente para llegar al gobierno y meter mano en los presupuestos estatales, se alió al PRD, que aprueba las bodas gay con adopción y la interrupción del embarazo, dos temas los estatutos del PAN rechazan con fervor.

Por ejemplo, el PRD legalizó la interrupción del embarazo en el DF y, en cambio, las bases del PAN aseguran que “la vida del ser humano debe protegerse y respetarse desde la concepción hasta la muerte natural”.

Además, el PRD votó en seis estados contra las reformas antiaborto del PAN, que plantea en sus tesis que “el derecho a la vida es inviolable y nadie es dueño de la vida ni de la muerte”.

No quisieron seguir formando parte de un partido que, por primera ocasión, cayó en acusaciones de corrupción hacia sus dirigentes: su líder en el cuarto año de gobierno de Calderón, César Nava, se compró un departamento aquí de siete millones 250 mil pesos y una casa Texas.

Dejó de interesarles, pues, un partido en liquidación.