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Hambre y Educación

rafael correaAlfonso López Collada

Ante la demanda penal anunciada por Gustavo Madero, Presidente del PAN, relativa al paquete de videos que divulgan el uso electoral de recursos asistenciales destinados a los más necesitados del país, el PRI reviró haciendo públicas grabaciones que inculpan al PAN de lo mismo.
No es nuevo eso de que las críticas, incluso las denuncias, se combatan acusando a la parte acusadora. Lo que preocupa es que ese manejo indebido, tema de la discusión, se allana con una campaña del tipo “todos son iguales”, y que con eso la opinión pública ya se quede ya conforme. Preocupa que esa manipulación logre acallar la inconformidad con el resultado menos deseable de todos en términos sociales: que se deja en paz a ambas partes y que sigan tan campantes, como si nada hubiera pasado.
Un agravante de los recientes episodios PAN<=>PRI es que se trata de recursos, insisto, destinados a los más necesitados del país. Es dinero de los impuestos que pagamos todos, incluso quienes viven en la calle y compran papas fritas de bolsa y un refresco embotellado para distraer al hambre.
Es demasiado frecuente que los funcionarios públicos olviden que la frase “México somos todos” no significa todos “los políticos”, sino que nos incluye también a los que constituimos esta nación, a los que vivimos a nivel banqueta; que el objetivo de que se estructuren los programas asistenciales no es sólo la difusión miediática de su lanzamiento, sino brindar ayuda emergente real a quienes, de todos nosotros, más la necesitan.
Y así como el difundido mal uso de estos recursos tiene fines electorales, así el aturdimiento de la opinión pública tiene el objetivo de anular nuestra capacidad de crítica. Con información equivocada sólo puede llegarse a conclusiones equivocadas, nunca a la verdad. Se nutre a la población con información distorsionada, con elementos falsos de juicio, con datos inútiles, desde el nivel básico escolar.
Tener maestros mal capacitados es parte de la estrategia, porque sólo pueden enseñarnos a memorizar y no a razonar. Prepararnos en nivel superior para el mercado laboral y no para ser productivos, nos convierte en mercancía y no en factores de progreso. Por eso los electores también son mercancía y no ciudadanos capaces de gobernar a través de sus mandatarios. Somos tomados en cuenta sólo cuando hay elecciones y luego ya no, y nosotros aceptamos eso porque se nos ha sembrado el convencimiento de que democracia significa el voto de la mayoría, en vez del gobierno del pueblo.
El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, estuvo hace dos semanas en Alemania. Fue una visita oficial y durante su estancia dio una conferencia en la Universidad Técnica de Berlín, con la presencia de la colonia de ecuatorianos. Comenzó dando cifras que ya quisiera México sobre abatimiento de la pobreza, desarrollo, crecimiento económico, y siguió con su estrategia ecuatoriana sobre el conocimiento y talento humano, empleo y competitividad, comercio exterior. Explicó con sencillez las razones por las que Ecuador adoptó su singular política económica. La claridad de su exposición es explicable: luego de terminar su maestría en Economía en la Universidad Católica de de Lovaina, Bélgica, se doctoró en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign… en Economía. Y antes de ser presidente fue maestro universitario, luego Ministro de Economía.
Su análisis de las economías de América Latina en el marco global explican mucho de lo que, sin la información que él expuso, nos resulta incomprensible en México. La conferencia está en YouTube: http://youtu.be/1y6dELj-26I. Es imperdible, por el marco de referencia que nos da para explicarnos los desvíos de la política económica de nuestro país. En este y en otros videos clarito se ve su intención de que sí se le entienda, su decisión de escuchar a la crítica y de aprovechar las buenas ideas que pueda aportar.