Peña y las fallas en el tablero del control -1

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jura comoCarlos Blanco
A unas semanas de cumplirse seis meses de que Enrique Peña Nieto juró como Presidente de la República, todavía hay algo que no checa en el ejercicio gubernamental.

Da la impresión que el tablero del control político de la nación no lo maneja de manera absoluta el jefe del Ejecutivo, asediado por los grupos fácticos y las fuerzas políticas nacionales y regionales de toda índole política e ideológica que se resisten a ceder espacios de influencia que retuvieron o ganaron durante 12 años de gobierno panista.

No faltará quien estime que son los riesgos de la democracia, pero los problemas que se registran en diferentes entidades o sectores sociales, las disputas que se presentan entre las fuerzas partidistas o incluso los golpes bajos que se dan los integrantes del gabinete, pudieran responder a que el Presidente no ha logrado asimilar del todo que él es el único responsable de los destinos de la nación, y no aquellos actores que lo presionan para no perder canonjías o ganar en río revuelto.

Ejemplos, ahí está el conflicto magisterial en Guerrero, donde la mecha la prendió Elba Esther Gordillo, antes de que la metieran a la cárcel con el propósito de repudiar a trasmano la reforma educativa valiéndose de la disidencia magisterial. Un problema que no desapareció cuando quedó aislada entre muros y barrotes, porque luego aquellos políticos priistas y perredistas que le guardan agravios al gobernador Ángel Aguirre Rivero, le inyectaron recursos al movimiento para generar un escenario de ingobernabilidad.

En la izquierda Armando Ríos Piter poco pudo hacer para evitar que Aguirre se quedara con la candidatura perredista, mientras que el priísta Miguel Añorve sucumbió ante la campaña que difuminó al PRI de la contienda electoral. Eso duele y los seguidores de esos dos personajes no olvidan de la noche a la mañana que Aguirre les arrebató la oportunidad de hacerse del poder gubernamental en Guerrero.

Aunque saben que Aguirre Rivero mantiene una relación estrecha con el presidente Peña Nieto, no escatiman todo tipo de apoyos a los activistas del magisterio, desestimando la capacidad de operación política del gobernador, que también cuenta con sus piezas al interior de la Ceteg, pero que no avanzara mucho si el presidente Peña no logra neutralizar a todos esos actores de su partido que tras bambalinas le echan gasolina al conflicto que se vive en Guerrero.

Pese a lo descabellado que se pueda valorar, no hay que descartar que la maestra Elba Esther Gordillo siga metiendo las manos en los conflictos magisteriales, porque la misma cárcel donde se encuentra hospedada le ofrece márgenes de maniobra para seguir operando al interior del sindicato.

El penal de Tepepan es administrado por el gobierno del Distrito Federal, y al frente del gobierno capitalino se ubica un político que arribó al cargo por obra y gracia de Marcelo Ebrard, un personaje estrechamente ligado a la profesora chiapaneca, de ahí que la maestra pudiera contar con ciertas “facilidades” para seguir instruyendo a sus piezas al interior del sindicato para evitar que la reforma educativa arribe a buen puerto, y los integrantes del SNTE pierdan “conquistas sindicales”.

Lo que nadie se explica es por qué el presidente Peña Nieto no instruyó lo necesario para que la maestra quedará recluida en un penal federal.

Todavía hay muchas preguntas sin respuesta.