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¡No al IVA en colegiaturas!

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colegios particularesRubén Cortés

Es paradójico que el gobierno pretenda quitar la exención del IVA a las colegiaturas si su educación pública registra tan bajo nivel que debió hacer una reforma educativa que dará resultados dentro de 10 años… según el mismo gobierno.

Más paradójico es que el gobierno de derecha del panista Felipe Calderón haya exentado de impuestos las colegiaturas para apoyar a las familias cuando se tratase de los estudios del contribuyente, su cónyuge, hijos o sus padres.

Y sea el gobierno de centro del priista Enrique Peña el que quiera eliminar ese beneficio que alcanza a tres millones de personas y es un principio elemental de justicia distributiva.

Porque los alumnos de escuelas privadas no representan costo para el Estado en materia educativa y los padres (a pesar de pagar la educación de sus hijos) contribuyen con el pago de sus impuestos a financiar nuestra mala y costosa educación pública.

 

La SEP gasta medio billón de pesos anuales del erario, pero el país ocupa el lugar 48 de 65 naciones evaluadas por la OCDE en lectura, matemáticas y ciencias; mientras el 70 por ciento de los niños de las escuelas públicas sale de primaria sin leer con fluidez ni comprender textos.

 

Según la SEP, los egresados de primaria deben leer 125-134 palabras por minuto y los de secundaria 155-160, pero sólo tres de cada 10 está dentro del estándar de lectura y comprensión. Y en la mitad de los estudiantes de 15 años, el dominio de lenguaje y matemáticas no llega a ser ni elemental.

 

¿Qué opción queda para asegurar un futuro educativo decoroso a nuestros hijos? La escuela privada. Quienes tienen más recursos lo hacen con naturalidad, y también lo hacen quienes tienen menos, pero pueden hacer un esfuerzo.

 

Cierto es que la reforma educativa aprobada en el Congreso incrementaría la calidad de la educación pública porque:

 

–Debe establecer las bases para el Servicio Profesional de Carrera Docente.

 

–Debe establecer reglas claras y precisas para que quien aspira a ingresar, permanecer y ascender como maestro, director o supervisor, lo haga con base en trabajo y méritos.

 

–Debe acabar con las plazas vitalicias y hereditarias entre los maestros.

 

–Debe identificar de manera objetiva e imparcial las necesidades de mejora de maestros, directores, supervisores, escuelas y autoridades.

 

Pero Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública del gobierno de Enrique Peña, pronosticó que será hasta dentro de una década que los mexicanos puedan observar los primeros resultados de la reforma.

 

Entonces ¿qué sentido tiene quitar la exención del IVA a las colegiaturas de escuelas privadas si aún nuestra educación pública es tan mala? Ninguno. Si fuera a resolver los problemas de recaudación del Estado sí.

 

Pero…vamos: no es el caso.