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La consentida de la Maestra

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monica arriola gordilloAlberto Aguirre M.

La noche en que detuvieron Elba Esther Gordillo, su familia decidió que Mónica Tzansa Arriola estableciera contacto con el gobierno peñista.

 

La hija menor de la presidenta nacional del SNTE estaba a salvo, pues en su calidad de senadora, cuenta con fuero constitucional. Y a diferencia de René Fujiwara –uno de los nietos consentidos de la Maestra, quien es diputado federal–  cuenta más experiencia y trato con la clase política. Aunque estaba enemistada con Luis Videgaray, tenía acceso directo a la Secretaría de Gobernación.

 

A gritos, la también secretaria general de Nueva Alianza se abrió paso en el despacho de Miguel Ángel Osorio Chong, quien le pidió que se tranquilizara. “¿Qué va a pasar ahora?”, inquirió la senadora, “¿Van por alguien más de la familia?”.

 

“No… por ahora”, respondió el huésped del Palacio de Covián para salir casi de inmediato de su oficina. En el salón Benito Juárez lo esperaban los gobernadores. Arriola se quedó con el subsecretario de Gobernación, Luis Miranda, y Rafael Moreno-Valle, el más elbista de los gobernadores.

 

Han pasado siete meses de esa noche aciaga. En una primera etapa, la senadora estuvo al pendiente de su padre, Francisco Arriola –ex tesorero del SNTE y responsable de financiar muchas campañas políticas, para candidatos de Nueva Alianza y otras fuerzas políticas– sobre quien pesaría una orden de presentación expedida por el ministerio público federal. Esa actitud –inversamente proporcional a la que tuvo con su madre– le generó un pleito definitivo con su hermana, Maricruz Montelongo, y su yerno, Fernando González.

 

El paso de las semanas devolvió a la senadora su característica altivez. Y como en los mejores tiempos del elbismo, quiso imponer su voluntad dentro de Nueva Alianza y dictó la política de alianzas electorales, sin tomar parecer al presidente nacional del partido, Luis Castro Obregón.

 

Nada hubiera cambiado… hasta hace algunas semanas, cuando la resistencia magisterial comenzó a salirse de control y los viejos cacicazgos del SNTE trataron de remover a Juan Díaz de la Torre, quien sustituyó a Elba Esther al frente de la organización magisterial. Dentro y fuera del elbismo detectaron a cercanos a Mónica Arriola detrás de esos movimientos. Y en la Secretaría de Gobernación –no en la Secretaría de Hacienda– avalaron lo que se concretará mañana en el Consejo Extraordinario de Nueva Alianza

 

La decisión fue tomada a finales de la semana pasada y ahora mismo, la senadora no resuelve si acudirá a los tribunales a defender sus derechos… o emprende un camino sin retorno.

 

Dentro y fuera de Nueva Alianza era público y notorio que era la consentida de la maestra, quien minimizó sus disipaciones juveniles y nunca limitó sus excentricidades o su ascenso en la política partidista.

 

La senadora cumplió 42 años en mayo pasado. En su currículum oficial no existe rastro de alguna actividad política o partidista que haya realizado antes del año 2006. Y es que –de acuerdo con colaboradores de su mamá– pasó casi una década en Europa, después de su divorcio de Othón Sánchez Vela.

 

En Madrid fue recibida por Luis Castro Obregón –ex secretario particular de Elba Esther Gordillo– quien al mismo tiempo que completaba sus estudios de posgrado ostentaba la corresponsalía de Notimex en la capital española.

 

Hasta la primavera del 2006, Arriola se incorporó a las actividades políticas. Ya para entonces, Nueva Alianza había logrado el registro y casi todos los cargos en la estructura partidista estaban ocupados. En su calidad de presidenta de la asociación civil “Ilumina Mi Espacio”, le fue reservado el primer lugar de la lista de candidatos a diputados federales por representación popular por la cuarta circunscripción.

 

Aunque presume de haber dirigido la estrategia de propaganda para los candidatos neoaliancistas, en realidad fungió como coordinadora de la campaña de Alberto Cinta, quien compitió por la jefatura del Gobierno del Distrito Federal en el 2006. Eran las épocas del “uno de tres” –ideado por los consultores JJ Rendón y Juan Kuri– que tuvo como protagonista al joven empresario de origen veracruzano, quien no obstante apenas obtuvo 108,965 votos.

 

En septiembre de ese año, la hija de la Maestra quiso hacerse cargo de la primera bancada neoaliancista en San Lázaro y asesorada por el entonces secretario general del SNTE, Rafael Ochoa Guzmán, conformó un bloque de diputados leales, entre quienes se contaban la oaxaqueña Irma Piñeyro. El primer circulo elbista –dominado entonces por su yerno, Fernando González Sánchez– recomendó que la nueva legisladora optara por el “bajo perfil”, con lo que evitaría acusaciones por un presunto nepotismo.

 

Poco a poco, Mónica Arriola comenzó a tomar las riendas de ese grupo parlamentario hasta que Miguel Ángel Jiménez decidió dejar la coordinación del grupo en el 2008. Su actividad legislativa era intermitente, debido al tratamiento a las que entonces se sometía.

 

En el 2009 –nuevamente a instancias de su madre– fue candidata plurinominal; esa vez, a la ALDF, que entonces gobernaba el perredista Marcelo Ebrard.  Apenas a un mes de tomar posesión se retiró del cargo, luego de que no consiguiera construir un “bloque opositor” con Máximo Reyes, el otro diputado local que alcanzó una curul por Nueva Alianza; David Razu, del PSD, y Guillermo Orozo, de Convergencia.

 

A finales de ese año cambió su residencia a Houston, donde se sometió a una cirugía y completó un tratamiento en el Centro Médico. Apenas la dieron de alta sus médicos, regresó a las campañas… como vice coordinadora de la campaña de Eruviel Ávila a la gubernatura del Estado de México.

 

A mediados del 2011, de la mano de Luis Castro Obregón, se convirtió en secretaria general de Nueva Alianza. En los comicios del 2012 se apoderó de la propaganda de las campañas y dio seguimiento –siempre con la venia de su madre– a las negociaciones con los gobernadores, con quienes acordó candidaturas y emprendimientos no electorales.

 

 

Correo electrónico: aam@mexico.com