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El 2013, ¿costo o beneficio?

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El 2013, ¿costo o beneficio?Alejandro Zapata Perogordo

 

Ha transcurrido uno de los seis años que le corresponden a la administración de Peña Nieto en la presidencia de la República, tiempo suficiente para estar en posibilidad de hacer un recuento en relación al rumbo que lleva el país.

 

Al inicio, se mandó una señal positiva por parte de la clase política, el sexenio comenzó con la suscripción del “Pacto por México”, se ponía sobre la mesa el diálogo, la agenda y el entendimiento, sin embargo, no todo ha sido así. Desde el inicio del Pacto por México, el gran dilema ha sido: el costo o el beneficio y, ¿para quién?, punto que acarrea hasta la fecha enormes discusiones, grandes descalificaciones y motivo de profundas discordias, dependiendo del momento y del cristal con que se mire.

 

Una cosa es cierta, nadie ha objetado los temas de la agenda establecida en el propio documento, por el contrario, hubo quienes afirmaron que faltaban algunos y propusieron la inclusión de rubros adicionales, lo que indica que las desavenencias se renten a la forma y no al fondo.

 

A prácticamente un año de distancia, debe decirse que su recorrido no ha sido sencillo, particularmente para los partidos de oposición, el PAN y el PRD, comandados por Gustavo Madero y Jesús Zambrano, respectivamente. Desde que lo suscribieron han sido severamente cuestionados principalmente por legisladores de sus grupos parlamentarios a quienes irritó la forma de aceptar los compromisos, se sintieron desplazados y bajo una línea previa, que no estaban en condiciones de aceptar.

 

Adicionalmente, hubo básicamente dos argumentos en contra; el primero, que al estar sentados en la mesa de los acuerdos, los partidos corrían el riesgo de perder su identidad, ya que se podía caer en un exacerbado pragmatismo, perdiendo su esencia ideológica y, por lo tanto, se ubicarían únicamente como colaboracionistas de un régimen con tendencia autoritaria. El segundo hace referencia a la parte de la rentabilidad política, ya que, beneficiaba al Presidente de la República y al PRI, quienes al apropiarse de este mecanismo, sacarían raja de él.

 

No obstante lo anterior, a regañadientes pero con sentido de responsabilidad, trabajaron en  una  añeja y tradicional bandera de Acción Nacional, la reforma educativa, impulsada desde su fundación y, después la de telecomunicaciones. Hubo quien las califico como de magros resultados, sin embargo, ambas se pueden considerar de gran calado y de enorme trascendencia, llegan con demora, es cierto, pero finalmente llegaron.

 

No ha faltado el anecdotario, desde la declaración de bienes del Presidente Peña, hasta la célebre frase de: “no te preocupes Rosario”. Además hubo casos que impactaron: la detención de la maestra Elba Esther Gordillo y la libertad sumamente cuestionada de la francesa Florence Cassez, en menor medida la del capo Caro Quintero.

 

La reforma fiscal, convertida en una regresiva miscelánea dejó un sabor amargo, junto con la caída de la economía y los subejercicios presupuestales, han dejado un aroma de desconfianza.

 

Los procesos electorales no se quedaron atrás, las triquiñuelas de los gobernadores, los colocó como los principales impulsores de la reforma electoral.

 

En materia de Seguridad Pública, siguen las ejecuciones, los secuestros, robos, violencia y desapariciones, en algunas regiones el clima adverso se observa bajo condiciones críticas y, sin visos de solución.

 

Las protestas no se han hecho esperar, parecería que las cosas están agarradas con alfileres, lo importante es no quitarlos. No hay buena percepción ciudadana de la actual administración, aunque se entiende que apostó por iniciar bajo una estrategia reformista, no obstante que las leyes secundarias tendrán que trabajarse en el 2014.

 

Por lo visto, el 2013, es un año de cimentación, con avances legislativos, ahora falta su aplicación, que ese es otro cantar. Mientras tanto, muchos mexicanos simplemente estamos a la expectativa, como observadores esperando que estos se conviertan en beneficios para los mexicanos, pues si no se hace con oportunidad, lo que traerán serán costos.