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Mexico ¿hacia la Revolución? II

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liga comunistaAh Muán Iruegas

En nuestro país, la famosa guerrilla Liga Comunista 23 de Septiembre se hizo de dinero en el pasado asaltando bancos, entre otros delitos. Ellos se movían clandestinamente realizando operativos en grupos o “células” muy pequeños, con solo dos miembros desarmados como exploradores u hombres “de contención” (la delincuencia los usa actualmente y les llaman “halcones”)  y dos atrás sí armados a quienes denominaban “de operación central”, quienes realizaban las tareas más riesgosas, como tareas clandestinas de propaganda o asaltos.

Por ello, si comienza la represión en México, como amenazó ya el secretario Osorio Chong de Gobernación, lo único que va a causar este “genio” es que los numerosos movimientos y activistas de jóvenes y estudiantes mexicanos de la actualidad, se dispersen y se organicen entre sus amigos y gentes de confianza –para ser así casi indetectables- en células de pocas personas para atacar a los priístas –o a sus parientes, fórmula que también se usó en las guerras de Centroamérica.

Atacar a los familiares de los enemigos es algo que ya ha realizado la delincuencia mexicana contra los priístas, como sucedió en el triste caso del joven Moreira, asesinado por la delincuencia al parecer para saldar cuentas con el exgobernador de Coahuila y expresidente nacional del PRI.

En las guerras centroamericanas también se atacaba a los familiares. El padre del conocido comandante guerrillero Joaquín Villalobos, fue una vez capturado por el ejército. El comandante en respuesta mandó decir a las autoridades que fueran a una cabina telefónica a recoger un papel; allí encontraron escritos los nombres y direcciones de muchas autoridades, lo que para cualquier buen entendedor significaba una amenaza a todas ellas en lo personal. Es decir, la guerrilla ya había espiado o monitoreado a miembros del gobierno con anterioridad, y luego fue gracias a eso que pudieron defenderse de la represión del gobierno y salvar a sus familiares.

Con ese tipo de amenazas, el comandante guerrillero consiguió liberar a su padre, quien fue recibido y asilado por el padre de quien esto escribe, en los años ochentas, en la Embajada de México. Este último estuvo encargado de varias embajadas mexicanas en países latinoamericanos en guerra y fue así como yo me enteré de esta anécdota y de algunos datos mencionados en este texto.

En caso de represión de Peña Nieto contra los jóvenes mexicanos, es factible que los reprimidos no se enfrenten directamente al ejército mexicano, sino cobren venganza contra los priístas y sus familiares. Esta posibilidad aumenta debido a que muchos de los familiares de miembros del PRI son incluso vecinos, conocidos o compañeros de escuela de los jóvenes y ya ni siquiera necesitan espiarlos –como en el caso del grupo #YoSoy132.

De acuerdo con el citado historiador Eric Hobsbawm, históricamente ha resultado menos complicado organizar una guerrilla en la ciudad que en el campo, pues las guerrillas campesinas requerían una base de apoyo que los ayude con alimento, comida, que los apoye, que no los delate, etc. (****).

En cambio, de acuerdo con el historiador, en las ciudades la guerrilla urbana usa como camuflaje el anonimato de la ciudad –como en el campo hacen las guerrillas, escondiéndose en la vegetación y las montañas. De ahí que los millones de desempleados, de jóvenes “Nini” –sin escuela y sin empleo- los millones del sindicato de maestros, petroleros y otros, pueden originar nuevas guerrillas en México. Pues de esos millones, las guerrillas solo requieren una cifra mínima, pero radicalizados.

Aunque hoy existen claras condiciones que pueden generar estallidos, más que una situación solamente revolucionaria, lo que a mi juicio hay en México es una situación de ruptura social –que pudiera derivar en una revolución, pero entre otras opciones posibles. De hecho, creo que el Estado mexicano sufre más bien una especie de “implosión”.

Esto debido a que: no hay gobernabilidad, ni gobierno que merezca tal nombre, en varios estados del país como Tamaulipas o Michoacán; la población sucumbe día tras día ante la delincuencia; hay en México movilizaciones urbanas y rurales de manera simultánea; hay desde hace meses en la capital un movimiento magisterial…

También hay autodefensas armadas en varios estados, más la nueva guerrilla FAR-LP; resurge cada cierto tiempo en nuestro país un movimiento estudiantil; ha brotado de manera destacada un movimiento de usuarios inconformes con las alzas al pasaje del Metro capitalino, etc.

De hecho, si la movilización de las élites contra la reforma energética se vincula con las protestas aisladas de la población, eso pudiera dar lugar incluso a una caída del gobierno de Enrique Peña Nieto, que a fin de cuentas equivale a una revolución política; es decir derrocar a la clase gobernante y poner a otra en su lugar.

De ahí que puede afirmarse sin exageración, que México vive en estos momentos una situación de lo que los sociólogos llaman “anomia”, que potencialmente puede hacer caer a Peña y al PRI.

Por ello, la inclusión de México en la lista de la revista The Economist, está más que justificada. Aunque al informe la faltan muchos matices, a mi parecer.

Yo hago un llamado a modificar radicalmente las instituciones mexicanas por las vías pacíficas que ofrece la ley, como yo mismo lo haré, pues considero que las instituciones mexicanas como están hoy, las policías, la procuración de justicia, el priísmo hediondo y el peñanietismo de los incompetentes, son completamente inservibles, impiden la seguridad de la población, dificultan el libre tránsito pues no podemos circular por nuestro propio país y en definitiva, no nos permiten vivir en paz.

 

(*) Revista Proceso, México, 29 de diciembre de 2013, pag. 9

(**) Diplomacia en Tiempos de Guerra. Memorias del Embajador Gustavo Iruegas, México 2013, pag. 363

(***) Eric Hobsbawm. Historia del Siglo XX. Editorial Crítica, Barcelona, 2011, pag. 437.

(****) Ibid., p. 440. Lo que dice exactamente Hobsbawm es “De hecho, las operaciones guerrilleras urbanas son más fáciles de realizar que las rurales, puesto que no se necesita contar con la solidaridad o la connivencia de las masas, sino que pueden aprovechar el anonimato de la gran ciudad, el poder adquisitivo del dinero y la existencia de un mínimo de simpatizantes, en su mayoría de clase media”.