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El mal cálculo de la CNTE con Mancera

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cnteRubén Cortés

 La CNTE perdió las calles del DF y no va a recuperarlas, porque sus líderes son vándalos de callejón, con un mínimo de nivel de instrucción como para prever escenarios políticos: son apenas chantajistas de gobiernos estatales para vivir sin trabajar.

Por eso nunca entendieron que el gobierno federal la dejó crecer por considerarla un mal menor en comparación con su interés máximo: sacar la reforma energética.

Los Pinos esquivó otra confrontación con el PRD (simpatizante de la CNTE) y se tragó el sapo: sólo barrió a la CNTE del Zócalo cuando se opuso a que el Presidente usara la Plaza de la Constitución el 15 de septiembre.

 

Tampoco entendieron la pasividad de Miguel Mancera. Pensaron que cedió a presiones de Bejarano, Ebrard y AMLO, cuando en realidad se trató de una medición de tiempos políticos por parte del Jefe de Gobierno del DF.

 

Mancera no podía desalojar a la CNTE con los 84 mil elementos de su SSP (sin preparación ni equipamiento para una empresa de tal magnitud) y el 60 por ciento de sus gobernados consideraba, entonces, las marchas de la CNTE “libertad de expresión” y no vandalismo.

 

Además, Mancera prefirió mantener la marca de la casa de su política: el carácter conciliador y comedido con el gobierno federal… marca de la casa que le permitió ganar con votación record de tres millones 28 mil 704 votos las elecciones capitalinas de 2012.

 

Sin embargo, la presencia de la CNTE empezó a valer cuatro centavos después de la mayor derrota de la política de callejón en el país: la aprobación de la reforma energética, el 12 de diciembre, pese a insultos, golpes y escupitajos de legisladores de izquierda.

 

La “madre de todas las batallas” (que sería “protagonizada” por “todo el pueblo” y la CNTE en primera fila) acabó en unas decenas de ancianos movidos por Morena frente al Senado, y unas caminatitas de perredistas por Reforma.

 

Los poco instruidos líderes de la CNTE carecieron de luces para entender que debían abandonar el DF como “ganadores” e irse antes de que el gobierno federal y el capitalino se unieran para quitárselos de encima porque la aprobación de la reforma había modificado el escenario:

 

–El gobierno federal quedó con las manos libres para apretar clavijas a quienes soportó que le hicieran la vida un infierno en 2013 (mientras sólo quería ocuparse de conseguir sus reformas en el Congreso) y los habitantes del DF ya estaban finalmente hartos de los maestros.

 

Así que eso de “retomar el Zócalo” es un cuento de camino de los líderes de la CNTE.

 

Estiraron demasiado la liga y ahora bien les irá si pueden mantener unas cuantas casas de campaña en algún rincón de DF.