Calderonistas incómodos

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genaro garcia lunaAlberto Aguirre M.

Todavía hace un mes, sin escoltas o choferes, Genaro García Luna gozaba con parsomonia de un “cortadito” en uno de los salones del Versailles, el mítico restaurante de cocina cubana en Miami, donde decidió refugiarse, luego de dos décadas en el gobierno federal.

En noviembre del 2012, el ex secretario de Seguridad Pública había rechazado el ofrecimiento de quedarse a trabajar con la nueva administración priista. Aun antes ya había planeado irse del país; atender “a control remoto” su despacho de consultoría y dedicarse al restaurante italiano que abrió frente a La Gorce Island.

Parecía que nada lo haría regresar a la escena pública… hasta que el pasado miércoles, María Elena Morena, presidenta de Causa en Común, revelara en el noticiero radiofónico “Ciro por la mañana” las amenazas que García Luna le profirió, por sus críticas a los métodos empleados para depurar a las policías.

A través de una misiva de dos cuartillas, dirigida a Ciro Gómez Leyva, el ex funcionario calderonista encaró la “desconcertante sorpresa” de descubrir que había perdido una aliada. “Teníamos una estrecha amistad”, aceptó, “sus señalamientos no corresponden a la realidad”.

Con similar talante pudoroso, aunque con mayor estridencia, la ex vocera calderonista, Alejandra Sota Mirafuentes volvió a los espacios informativos, para defender su honra y confrontar a sus críticos. “No vengo en ánimo de guerra, (solo) quiero que se restituya mi nombre y mi reputación”, declaró ayer, aunque no descartó emprender acciones legales contra la periodista Dolia Estevez, la revista Forbes y Noticias MVS, por haberla incluido entre los 10 políticos más corruptos en México durante el año 2013.

Ese Top 10 de mexicanos los más corruptos –en el que también fue incluido García Luna–  fue consultado por más de medio millón de cibernautas, generó más de 150 comentarios (casi todos negativos) sobre sus protagonistas, además de sendas misivas dirigidas al editor de la publicación especializada en la elaboración de rankings sobre los poderosos, de parte de los calderonistas y del ex presidente nacional del PRI, Humberto Moreira Valdés, quien incluso solicitó –a través del abogado Christian Zínser– que el medio y la periodista se retractaran.

En su road mediático, la ex vocera calderonista argumentó, en su descargo, haber salido indemne de la indagatoria a su patrimonio realizada por la Secretaría de la Función Pública.

“Sería importante que reconocieran el error, que dijeran ‘nos equivocamos: hicimos este reportaje… dijimos esto erróneamente, pedimos una disculpa. No es añadir dos párrafos sobre una nota sobre la Función pública, es eliminarme de esa lista, porque yo no pertenezco a esa lista de corruptos”, insistió.

Y es que los editores de la publicación han agregado –en ese listado– las notas en las que dan cuenta de las cartas aclaratorias enviadas por los políticos mexicanos, además de una precisión al párrafo inicial.

Hasta el cierre de esta edición, las demandas de Sota Mirafuentes no habían sido atendidas por Estévez, MVS o Forbes.com, donde puede consultarse la respuesta que Steve Zansber, de la firma Levine Sullivan Koch & Schulz, dio al ex presidente del PRI.

“Respetuosamente declina su demanda de que su nombre sea retirado de su blog… La esencia del artículo es que las personas enlistadas han sido ampliamente señalados de ser corruptos por numerosas organizaciones no gubernamentales en materiales publicados en Internet y otros sitios. El blog de Estévez comienza con una explicación de que México se ha ganado el ignominioso título de ser “uno de los dos países más corruptos de América Latina” según el Barómetro Global de la Corrupción publicado por Transparencia Internacional en julio del 2013. Tras detallar el informe de esa organización, la columna de Estévez identifica claramente a los 10 personajes como “una lista de 10 mexicanos percibido entre los más corruptos en 2013. Así, es claro que no pretende haber llevado a cabo su propia investigación para determinar que las personas incluidas en su lista son, de hecho, los responsables de la corrupción con la que públicamente han sido asociados; más bien, es evidente que se trata de personas cuya reputación los coloca entre los más corruptos”.

Ni García Luna ni Sota Miraflores defienden el legado calderonista, sino que buscan exorcizar los fantasmas que la persiguen desde que el PAN salió de Los Pinos. El origen de la riqueza de Sota Mirafuentes es lícito. Pero, ¿qué pasó con los contratos que entregó a Defoe, Milenio Consultores y Varela y Asociados? ¿Y con las insuficiencias presupuestarias que dejaron una estela de deudas en las áreas de comunicación de la Secretaría de Salud y otras dependencias del gobierno federal, en el último año de la administración calderonista? ¿Y las responsabilidades administrativas en las que incurrieron Mayra Colín y Alejandro Echegaray, dos de sus colaboradores más cercanos?  No se conocen sus respuestas sobre estos asuntos, ¿porque nadie ha querido preguntar al respecto? En Noticias MVS aseguran que los titulares de dos de las ediciones de su noticiario –léase Carmen Aristegui y Luis Cárdenas López– trataron infructuosamente de que aceptara responder a sus cuestionamientos.

Y dicen que apuestan, doble contra sencillo, que la ex vocera presidencial no los demandará.

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