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Margarita Zavala y la elección de 2018

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Margarita Zavala y la elección de 2018Rubén Cortés

Para Paulina Borge Zorrilla, luz que viene

 

Como puntal del calderonismo para recuperar el PAN, Ernesto Cordero mantuvo un silencio que permitió, desde el 11 de agosto, mostrar a sus adversarios internos, los maderistas, como caballos de regimiento: que escuchan música y enseguida se alborotan.

 

Pero ayer cometió un desliz que abona poco a la ofensiva de Felipe Calderón contra Gustavo Madero, a quien acusó la semana pasada con Óscar Mario Beteta de ser responsable de la crisis moral, ética y de corrupción que atraviesa el PAN.

 

Porque al ser preguntado, en una entrevista banquetera en Mérida, sobre la carrera presidencial en el PAN para 2018, Cordero mezcló el nombre de la esposa de Calderón y ex Primera Dama, Margarita Zavala, con el de Madero.

 

“Antes de empezar a marearte y pensar que es Presidente de la República, (Madero) tiene que enfrentar los comicios del 2015. Él dio su palabra a los panistas que quería ser presidente del PAN y primero tiene que dar buenas cuentas en el 2015”, advirtió Cordero.

 

Pero después mordió el anzuelo al ser preguntado por las posibilidades de Margarita Zavala: “Ella puede tener un gran futuro. Representa a esos miles de panistas que entendemos la política como una manera honesta de participar y de influir para bien en la vida de la gente”.

 

Por supuesto que Cordero tiene razón. Margarita Zavala es en estos momentos la figura más limpia y respetada de un panismo exhibido en la picota pública por faltar a sus preceptos tradicionales de partido moralista y anticorrupción: moches de alcaldes, videos de diputados con bailarinas…

 

Y es una panista de prosapia forjada en las tesis de Manuel Gómez Morín, Adolfo Christlieb Ibarrola, Efraín González Morfín y Luis Calderón Vega, su suegro. Cierto que su marido la destapó el 28 de marzo de 2012 para la contienda presidencial de 2018. Lo reveló en “Tercer Grado”, de Televisa.

 

Sin embargo, entonces Calderón era aún Presidente: ahora está metido en la pelea por hacerse del PAN. Por eso, que su eterno delfín, Cordero, mezcle el nombre de Zavala con el Madero entre los aspirantes a la candidatura presidencial panista, le hace un flaco favor.

 

Porque el PAN no se encuentra en condiciones de avivar el pleito interno: a diez meses de las elecciones intermedias tiene 22 puntos por 40 del PRI (toda la izquierda tiene 30), según encuesta de Reforma realizada del 18 al 21 de julio, antes del escándalo de los diputados panistas y las bailarinas.

 

Cordero tiene razón con Margarita Zavala, pero hoy lo más recomendable para la ex Primera Dama es hibernar políticamente, hasta que aparezca en las listas para ser diputada.

 

Y entonces… arranque su carrera a Los Pinos.