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Reconocer a defensores de los derechos humanos, propone senadora Gabriela Cuevas

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México, Distrito Federal.- Con el fin de hacer un reconocimiento a hombres y mujeres mexicanos o extranjeros que destaquen en la promoción, protección y defensa de los derechos humanos, del derecho internacional humanitario, y de la paz, en beneficio de la humanidad, la senadora Gabriela Cuevas Barron propuso la creación de la Medalla de Honor “Gilberto Bosques” del Senado de la República.

 La iniciativa, presentada a fines de noviembre pasado, fue turnada a las comisiones unidas de Reglamentos y Prácticas Parlamentarias y de Estudios Legislativos en la Cámara de Senadores.

 Según la propuesta, la presea sería impuesta por el Presidente de la República, en Sesión Solemne, presidida por el Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores, el 10 de diciembre de cada año, con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos.

 En su exposición de motivos, la legisladora del Partido Acción Nacional precisa que la elección del galardonado se deberá llevar a cabo por acuerdo del Pleno senatorial, previo dictamen de la Comisión de Relaciones Exteriores y discusión de los méritos de los candidatos propuestos por el Ejecutivo Federal, miembros del Poder Legislativo Federal, Instituciones de Educación Superior y organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la promoción, protección y defensa de los derechos humanos.

 Prevé que el Senado, a través de la Comisión de Relaciones Exteriores, organice un concurso público entre diseñadores, artesanos y artistas mexicanos, para el diseño de la medalla.

 Considera que el reconocimiento debe llevar el nombre de Gilberto Bosques: maestro, periodista, político y diplomático que enfrentó condiciones difíciles como la Segunda Guerra Mundial y el nazismo en Europa.

 Como Cónsul General de México en París, Bayona y Marsella –agrega– Bosques Saldívar ayudó a miles de refugiados de diversas nacionalidades ofreciéndoles visas, residencia, la nacionalidad mexicana y, con ello, una oportunidad de vida. Por esta razón se erigió en un símbolo que representa el valor y los alcances de la diplomacia en defensa de los derechos humanos, detalló.

 En la exposición de motivos, la legisladora también expone que se toma como referente el “Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia”, creado en 1988, que otorga el Parlamento Europeo a personalidades excepcionales que luchan contra la intolerancia, el fanatismo y la opresión.