Izquierda sepultada en Guerrero-Waterloo

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Rubén Cortés

El caso Iguala sepultó a la izquierda tradicional, con el triunvirato representado en Guerrero por maestros vándalos-crimen organizado-guerrilla maoísta que revisa cuarteles en busca de 42 estudiantes que ese triunvirato desapareció.

Sin embargo, es paradójico que, ante la opinión pública, ese triunvirato aparezca como gran ganador de la crisis de gobernabilidad abierta a raíz de la desaparición de los normalistas por orden de un alcalde izquierdista en un municipio gobernado por la izquierda desde 1993.

Un “triunfo” catalizado por una opinión publicada que con notoria falta de sentido común arremete contra el gobierno sin medir el alcance de sus dichos y textos, ni profundizar en los supuestos errores que denuncia y sin ir más allá de los alcances de su nivel de instrucción.

Porque esa opinión publicada, por lo general representante de la “izquierda chic”, toma como retórica las imágenes del Che Guevara, Stalin y Mao en la Normal de Ayotzinapa o en actos de maestros insurgentes que roban, rompen, toman rehenes y atacan a la población.

En su inocencia pequeño burguesa, esa “izquierda chic” que publica desde los cafés y con bagaje puramente autorreferencial, desconoce que para esos maestros insurgentes y normalistas radicales, eso significa más que discursitos políticamente correctos:

–El Che: el sacrificio y la sangre

–Stalin: la dureza contra el enemigo

–Mao: la revolución rural antiburguesa que termina en campos de “reeducacion”, como los de la Comandante Nestora Salgado.

Todo esto: Che, Stalin y Mao, combinado en un descocado coctel, con los íconos guerrilleros mexicanos, por lo que el gobierno, la sociedad y esa “izquierda chic” juguetona tienen que tomar conciencia de que ese triunvirato no está jugando.

Ojo: este no es un problema de padres dolidos de jóvenes que no aparecen (Barack Obama los consideró “muertos” el 6 de enero) que se va a apagar por sí mismo, o el viejo concepto priista de que el sistema lo va a absorber, como al EZLN y al fetiche del Sub Marcos.

Aquí es distinto porque se trata de un triunvirato más ideologizado, con más brazos, más fuerte, más voluntarista y mezclado con el tráfico de heroína, con lo cual se fermenta un mejunje letal que más de uno de quienes toman decisiones en el país no parecen llegar a percibir de qué se trata.

En Guerrero, la amenaza del crimen organizado consistió en la corrupción de las autoridades perredistas municipales y estatales, mientras que los grupos radicales apuestan a suprimir a esas autoridades y hacer funcionar un nuevo poder de facto, a través del triunvirato.

Y para qué jugar con las palabras: al no poner límites a ese triunvirato, el estado se ha convertido en un león herido.

Que incita a las hienas a atacarlo.