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Del “ya me cansé” al “sí, es de fantasía”

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Rubén Cortés

De la crisis de seguridad local que inició el 26 de septiembre pasado en Iguala con el asesinato de 43 normalistas, y acabó convertida en crisis política en Los Pinos, quedó la frase “ya me cansé”, del entonces Procurador de la República Jesús Murillo, en una conferencia de prensa.

De la crisis de seguridad nacional que inició hace dos sábados en la cárcel del Altiplano con la fuga de El Chapo, y acabó convertida en crisis política en Los Pinos, va quedando la frase “sí, es de fantasía”, del comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, en entrevista con Adela Micha.

La frase de Murillo provocó indignación y se convirtió en trending topic mundial en Twitter y en el video colgado enYouTube, #YaMeCansé1. Su expresión resultó un acto fallido, porque pareció que, en su inconsciente, el abogado de los mexicanos no tenía cercanía con las víctimas.

Poco después, el 27 de febrero de 2015, fue colocado como titular de SEDATU: nunca entendió que el caso Iguala no era únicamente policial, sino también político, por tratarse de estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, con fuerte arraigo en la lucha armada y en las reivindicaciones sociales del país.

El “sí, es de fantasía” de Rubido es igualmente un acto fallido porque parece que, en su inconsciente, entiende el escape de El Chapo como resultado de la mente brillante de éste, y no la verdadera causa: la corrupción, la ineptitud y la irresponsabilidad de muchos de los encargados de evitar que se fugara.

Lo continuos recorridos con medios al Altiplano, al túnel y a la casa en obra negra, durante la semana pasada, pudieron generar admiración en Rubido. Pero en una crisis política nacional hay que medir las palabras: la improvisación es fatal, más todavía en un funcionario de su nivel, porque paga precios muy altos.

Son momentos en los que personajes como Rubido son requeridos para hablar en público, y en los medios, casi a cada hora, por lo que están obligados a actuar de manera racional, medida y controlada, pues sus deslices los acaba pagando su jefe, el Presidente.

Porque Rubido y el resto de los encargados de la seguridad sólo tienen una crisis enfrente, la de la fuga de El Chapo, pero el Presidente tiene ésta, además de otras, como la insurgencia urbana permanente de la CNTE, el estancamiento de la economía o la gradual depreciación del peso.

Aunque hoy es la de El Chapo la crisis más aguda en la percepción ciudadana, porque pega en la confianza, la imagen y la credibilidad del gobierno. Sin embargo, para eso Rubido también tiene una frase:

“Este gobierno lo capturó y este gobierno lo va a reaprehender”.