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Falso Contacto en Francia

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Ah-Muán Iruegas
 
Mientras el presidente mexicano Enrique Peña viajaba a Francia en visita de Estado (incluye todos los honores), el destino le jugó una broma al señor presidente, pues durante su periplo se fugó de una prisión de alta seguridad el mexicano más famoso del sexenio peñista: el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera.
 
Peña Nieto era el invitado de honor a las fiestas que conmemoraban el inicio de la revolución francesa, pero los reflectores se los llevó el señor Guzmán Loera, que como todo delincuente, tiene un mote (“Chapo”); escapó en minutos de la referida prisión.
 
El ridículo surge por la desproporción entre lo que Peña es y lo que quiere ser. Pretende Peña primero codearse con la realeza española y británica y luego con el presidente de Francia. Departe con jefes de Estado… pero su propio Estado, el Estado mexicano, no parece funcionar.
 
Además, claro, de que quedó en letras de lodo de la prensa internacional el asunto de las casas blancas -pero de origen oscuro- del presidente mexicano y su señora esposa (y su señor secretario de Hacienda, y…). Pretende Peña actuar memorables escenas como las de la afamada película “Contacto en Francia”, pero termina interpretando una ridícula opereta.
 
El ridículo se comprueba también porque, mientras el señor presidente es el invitado de honor en la fiesta nacional francesa, el mexicano que recibió más comentarios ese día no fue el Presidente de México sino… un delincuente.
 
Se opacó también el trabajo diplomático mexicano que consiguió cierta mejoría en las relaciones México-Francia, luego del inefable caso Florence Cassez. Pues el presidente Peña, más que ser objeto de honores en París, hizo en la ciudad luz un “papélón” en pleno 14 de julio, pues fue objeto de toda clase de burlas en la prensa mundial (en The Wall Street Journal, en la prensa francesa en pleno y hasta en China) y en caricaturas o “cartones” alusivos a la fuga del narcotraficante.
 
“Chapeau!”, exclaman los franceses cuando alguien hace algo admirable (lo pronuncian: “shapó”). Equivale al “me quito el sombrero”, usado en México. Acaso ahora se mofen de Peña los galos y le digan lo mismo, pero en alusión a “nuestro compatiota” Guzmán Loera.
 
Fuga en La Mayor (cárcel de alta seguridad mexicana), fue lo que interpretó el mexicano más famoso a últimas fechas. Aunque más que ridículo, es una vergüenza nacional que el mexicano más conocido o celebrado, provenga del mundo no de la política nacional (no hay políticos mexicanos de talla internacional desde hace décadas), ni de la literatura (no hay literatos mexicanos de fama mundial desde la muerte de Paz y quizá de Fuentes) o de la ciencia, el arte, etc. Sino del mundo del narcotráfico.
 
Celebrado por gente supuestamente “pensante” como la actriz Susana Zabaleta, el “Chapo” tiene ya su respectivo corrido, e incluso en los Estados Unidos le compusieron hace tiempo -cuando Mr. Chapo apareció en la revista Forbes– una canción donde el intérprete anhela ser como el aludido (“I wanna be El Chapo”). El señor Guzmán se está convirtiendo increíblemente en un héroe popular, a pesar de sus delitos. Una especie de “Chucho el Roto” globalizado y musicalizado.
 
Por su parte, el Estado mexicano aún no llega a ser un estado fallido en términos estrictos, pero ciertamente es un cacharro inservible, como esos aparatos viejos que hacen un “falso contacto” antes de descomponerse.
 
Pero es México el que vive una situación descompuesta. Aquí el ejército ejecuta a gente que aprehende (caso Tlatlaya), las policías tienen secuestradores probados en sus filas o entregan prisioneros al narco (caso Ayotzinapa), los marinos fueron a rematar a un herido (caso Cd. Satélite). Hay gobernadores priístas a quienes la justicia estadounidense les quiere echar el guante, varios del Estado de Tamaulipas. La Suprema Corte recibe no juristas, sino compadres de Peña a últimas fechas, uno de ellos con poca sustancia jurídica en su currículum: jefe del espionaje mexicano y ex embajador de México en Washington.
 
La delincuencia es un ingrediente de la vida cotidiana en amplias zonas del país. Mienten quienes dicen que México es un lugar seguro para los turistas, pues varios han sido asaltados o secuestrados. Incluso en Cancún hay indicios de turismo delictuoso y se ofrecen niños como juguetes sexuales al turismo.
 
Pero el falso Contacto en Francia de Peña, tuvo como principal efecto no sólo el ridículo diplomático presidencial. El “falso contacto”, hizo corto circuito en el sistema político priísta.
 
La Fuga interpretada por el solista Guzmán Loera, dio lugar a ataques soterrados de Videgaray a Osorio (los dos supuestos punteros en la carrera presidencial dentro del PRI). En los ataques a Osorio estaría probablemente involucrado el jefe de la oficina presidencial, Aurelio Nuño y circula en las columnas políticas una supuesta “tarjeta informativa” de dicha oficina, donde se comprobaría la arremetida contra el inquilino de Bucareli.
 
Columnas políticas en la prensa están siendo utilizadas por los políticos priístas, para golpearse entre sí. Como en los tiempos del “viejo PRI”.
 
Pero el daño al Secretario Osorio se lo hizo principalmente el señor Guzmán Loera y no los señores Videgaray o Nuño. Ellos sólo se subieron en todo caso a un tren que ya iba en camino de embestir a Osorio. Pero si no reacciona pronto el secretario de Gobernación, sus aspiraciones presidenciales se irán también por un túnel (mi receta en esta ocasión para revivir “secretarios difuntos”: reaprehender reos fugados).
 
Incluso se menciona ya que al priísta Manlio Fabio Beltrones le han ofrecido la cartera de Gobernación. Aunque todo es posible, no lo termino de creer, pues eso significaría un descalabro para Peña, porque Beltrones no es peñista y de hecho el ex gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, hizo a un lado a Beltrones a instancias de Peña Nieto, para darle la entonces candidatura presidencial priísta al actual presidente -en 2011.
 
Beltrones declaró ayer que la relación mexicano-francesa es estratégica y que se firmaron numerosos acuerdos. ¿Por qué pontifica al respecto el coordinador de los diputados priístas? Me pregunto si Beltrones estará tomando clases de vals. No sé si más bien lo estén pensando mandar como embajador en Francia… o como canciller. Pues lo que dijo resulta sospechosamente similar a lo que menciona también el actual canciller José Antonio Meade -cada vez que tiene ocasión- respecto de otros países (que no son estratégicos en la realidad); parece ser el estilo del secretario de Relaciones Exteriores para halagar a sus invitados.
 
Aunque Meade se esmera en ser un buen anfitrión, otra cartera que Peña llegó a ofrecer fue precisamente la cancillería. La ofreció a un priísta con experiencia en embajadas -al menos es lo que dijo este personaje. Pero eso fue hace meses y además se rumora que el canciller Meade continuará en su puesto, pues es mucho lo que sabe sobre el asunto de las tarjetas “Monex”, que Peña usó para comprar votos y ganar la presidencia.
 
En resumen, el falso contacto Peña-Chapo en Francia, hizo corto circuito en México y -caigan o no algunos secretarios- favorece lo que Peña menos necesita: pleitos entre su propia gente. Vuelve la crisis peñista. Mientras más crece el “affaire Chapo”, más aumentan los incentivos para el pleito entre priístas por la candidatura presidencial de su partido y por ende, más resulta afectado el poder del señor presidente. Es por ello que Peña evitará lo más posible hacer cambios de gabinete. De cualquier modo, si no es aprehendido pronto el señor Chapo, puede aventurarse que el ocaso de Enrique Peña habrá comenzado el día de la “fuga del sexenio”.