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Familiares de suicidas pueden evitar atentado al percibir indicios

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Fuente: Notimex

San Luis Río Colorado, 09 septiembre.- Los pensamientos de un suicida son complejos, pero los familiares pueden evitar que atente contra su vida, si detectan las señales previas que emite, entre ellas la depresión u otros cambios de conducta, afirmó la tanatóloga Sandra Martínez Luna.

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, este 10 de septiembre, la investigadora explicó que la persona suicida da señales previas, hay un proceso porque tiene que hacer una ideación, lo piensa, viene la planeación y finalmente llega la ejecución.

La depresión está entre los principales problemas que llevan a las personas a intentar quitarse la vida, ocasionados por estrés crónico, cuestiones de pareja, problemas económicos o falta de un trabajo, lo que puede provocar la tristeza extrema, señalan autoridades de salud.

Entrevistada sobre este fenómeno en México, donde hay más de 14 mil intentos de suicidio al año, la especialista de la UNAM subrayó que a un familiar le cuesta mucho superar el duelo de que un ser querido se quite la vida, y eso sucede por la forma en cómo ocurre la muerte.

De acuerdo con reportes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobre los Suicidio en México, en el país se suicidan más de cinco mil personas al año.

En relación a este problema, la experta expuso que eso quiere decir que la persona quien toma la decisión de suicidarse, previamente ya dio señales a los familiares, indicios de que a lo mejor algo anda mal, lo vieron quizá triste, preocupado y con cambios de conducta.

“Entonces, a veces por nuestra vida cotidiana o tan apurados que estamos, no ponemos mucho énfasis en estas señales que nos van dando, algunos de ellos textualmente dicen ‘yo prefiero morir’, ‘me quiero morir’, pero nos da miedo preguntar”, mencionó.

Allí es importante que si una persona escucha a un familiar decir estas palabras, es la primera oportunidad que tiene para preguntar: “¿Por qué te quieres morir? y observar si da respuestas como “tengo problemas con mi pareja”.

La psicóloga egresada de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) subrayó que es la oportunidad que se tiene para lograr una pausa a esa planeación de suicidio, y que llegue a la ejecución, “sobre todo si te dicen ‘sí me quiero matar’”.

“Se tiene que preguntar cómo, cuándo, dónde, porque si se empieza a ver que todo lo que está diciendo es lógico, que se puede dar, es el momento para ya no dejar solo al paciente y canalizarlo, porque se va a dar el atentado contra la vida, pues él ya tiene la planeación”, asumió.

La especialista con una maestría en Tanatología (ciencia de la muerte) por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que los dolientes empiezan a hacer recuento y a manejar culpabilidades, por no haberse dado cuenta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que sólo un escaso número de suicidios se producen sin aviso, mientras que en la mayoría de los casos dan avisos evidentes de sus intenciones y, por consiguiente, deben tomarse en serio todas las amenazas de autolesión.

Estableció que a diario se registran tres mil intentos de suicidios y, aunque en México aún no hay estadísticas claras, la Secretaría de Salud estima que cada año hay hasta 14 mil intentos, sin considerar a los consumados.

De acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobre los casos de suicidios, refiere que en México se quitaron la vida más de cinco mil personas, más de cuatro mil eran varones y casi mil mujeres. La mayoría prefirió el mes de mayo.

Martínez Luna dijo que es probable que algunos suicidas vean la muerte como un escape, “en el sentido de que me voy a quitar la vida porque tengo problemas con mi pareja, perdí el empleo o si empiezo a ver que mis oportunidades se van haciendo menos”.

Explicó que es lo que manejan algunos de ellos en el proceso cognitivo y dicen: “creo que sería mejor, a lo mejor así evito problemas” y es como una forma de compensar lo que ya no puedo dar, “mejor prefiero ya no estar”.

Asimismo, para conocer más sobre el pensamiento suicida, consideró que “tendríamos que leer todas las cartas, cuando dejan el escrito o analizar cada caso para poder decir qué es lo que los llevó a esa decisión”.

Desde el punto de vista de quien se priva de la vida, puede ser la mejor decisión, pero nunca desde el concepto general, porque si se enfoca que para él es lo mejor, puede ser, pero ¿y la familia?, preguntó la psicóloga Martínez Luna.

Además, ¿qué pasa con los procesos legales, qué implica? ¿qué pasa con las deudas que no se quitan con la muerte, sino que se heredan? añadió Martínez Luna.

Precisó que más que ayudar a resolverlos, con el suicidio se incrementan los problemas, “por eso como ciudadanos lo que podemos hacer desde el momento que nos dicen ‘quiero matarme’, señalar que eso no es correcto”.

En los suicidas hay una alteración de conciencia, resumió la especialista, fenómeno que los lleva a concentrarse nada más en su propia preocupación y no en las consecuencias de sus actos.

También, cuando una persona decide de antemano que en caso de sufrir una enfermedad como el cáncer, no luchará, porque el tratamiento puede generarle mucho sufrimiento, puede considerarse un suicidio pasivo, mencionó.

En ese sentido, en los procedimientos tanatológicos se busca que el paciente con una enfermedad terminal no tenga dolor, porque precisamente esta ciencia busca que los enfermos tengan calidad de vida en lo que les resta de ser.

En cuanto a “la eutanasia, es yo decidir que me quiten mi vida, me desconecten o me den un medicamento para que terminen mis funciones vitales, y en ese sentido pudiésemos decir que es un suicidio, en el cual lo que se busca es evitar el dolor”, reconoció Sandra Martínez.

En este contexto, de acuerdo con datos de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud federal, la depresión es una de las causas más frecuentes de suicidio y pocas personas logran identificar las etapas de este trastorno emocional.

Según los datos del Inegi, del total de personas que se quitaron la vida, la mayoría de los decesos fueron en sus viviendas, pero también hubo suicidios en escuelas, calles e instituciones.

El medio más utilizado para quitarse la vida es el ahorcamiento, siguen los métodos de dispararse con un arma larga y el envenenamiento, aunque también hubo quienes preferían saltar de un edificio o arrojarse a un vehículo.

Adolescentes y jóvenes entre 15 y 24 años, ocupan el primer lugar en sectores vulnerables, en segundo lugar se ubican personas adultas y en tercero adultos mayores, sin embargo se ha detectado un incremento en niños menores de 10 años, según los datos del instituto.

El suicidio es la única muerte que puede ser prevenida, pues no se pueden prevenir todos los suicidios, pero sí la mayoría, de acuerdo con los datos de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud.

En tanto, la OMS propone tomar varias medidas para bajar el riesgo, tales como: Reducir el acceso a los medios para suicidarse (pesticidas, medicamentos, armas) y tratar a quienes padecen depresión, alcoholismo o esquizofrenia, entre otras.

Destacó que este hecho no sólo puede acabar con la vida de una persona, sino que atenta contra la salud mental y emocional de todo su entorno que no pudo hacer nada para evitarla y se quedan conjugando de por vida el verbo “hubiera”.

Para la especialista Martínez Luna, lo más importante en este problema es que cuando una persona diga que se quiere morir y descubran que tiene un plan, de inmediato lo canalicen a recibir ayuda profesional.