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“La vía armada ¿riesgo con la CNTE?”

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Martha Laura Picazo, In Memoriam

La persecución gubernamental de casi treinta miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), con cuatro mandos medios ya detenidos hasta ahora y llevados a un penal de máxima seguridad, muestra una política peñista riesgosa e hipócrita.

La hipocresía se comprueba cuando el coro de la prensa oficialista afirma que “ahora sí se respeta el Estado de Derecho”. Pero se olvidan de que al primero que debería investigar el gobierno peñanietista, es al propio Peña Nieto, por su Casa Blanca y sus contratos fraudulentos. ¿Por qué a él no lo investigan de verdad y no mediante la payasada legal del Secretario Virgilio Andrade?

El riesgo de la embestida peñista contra los profesores, por su parte, es traer más violencia a México. La guerrilla es la opción extrema en que pueden caer los maestros radicales, pero también lo son actos de sabotaje e incluso el terrorismo, como a continuación se verá.

Se afirma cada cierto tiempo que ya hay guerrillas en México, sobre todo en Guerrero y Oaxaca. Yo no estaría tan seguro de ello. Lo que veo en dichas entidades son, si acaso, “proto-guerrillas” o guerrillas en formación –quizá manufacturadas por el propio gobierno.

Cuando hay una guerrilla importante y real en un país, su presencia se nota. Durante la revolución sandinista en Nicaragua, el autor de estas líneas viajó a aquel país, por motivos familiares. Antes de cumplir tres horas en territorio nicaragüense, ya habíamos sido detenidos por una posta guerrillera. Nos detuvieron con fusil en mano en el trayecto del aeropuerto a la capital, Managua. Nos interrogaron, revisaron documentos y nos dejaron proseguir nuestro camino.

Luego vi combates entre helicópteros de la dictadura y la guerrilla sandinista en las colinas cercanas a la capital, desde la Embajada de México en Nicaragua, lugar donde viví tres semanas (encerrado allí dentro día y noche, por la guerra civil) y lugar desde donde la guerrilla sandinista recibió invaluables apoyos por parte del gobierno mexicano.

¿Quiénes autorizaron el apoyo mexicano a la guerrilla? Los priístas (!). Pero los de antes, no los priístas ineptos que están enlodando hoy la imagen de México en el mundo (Fidel Herrera et. al.), sino: Reyes Heroles (padre), Gustavo Carbajal, Santiago Roel, Manuel Bartlett y… José López Portillo. La ejecutaron diplomáticos apartidistas como Andrés Rozental, mi propio padre y otros.

Por radio de onda corta –y scanner- escuché junto con varios guerrilleros asilados, las comunicaciones del ejército del dictador Anastasio Somoza. Conocí guerrilleros de todas las clases sociales: desde campesinos hasta empresarios. Por ejemplo, un distribuidor de autos de lujo se metió a la guerrilla y llegó a ser Viceministro en Nicaragua –yo sólo jugaba con sus hijos.

Pero las supuestas guerrillas mexicanas (EPR, ERPI, EZLN) hoy no logran presencia ni acciones importantes. Sólo realizan actos propagandísticos ocasionales, e incluso podría pensarse que algunas supuestas guerrillas pueden en realidad ser grupos armados por el mismo gobierno, por militares o algunos gobernadores, para sorprender radicales incautos, asesinar adversarios, etc.

Las guerrillas latinoamericanas triunfantes tienen dos características: apoyo entre el campesinado o entre grandes masas, así como haber concertado una alianza interclasista –lo afirma el célebre historiador británico, Eric Hobsbawm. Eso ocurrió tanto en Cuba como en Nicaragua.

En el plano organizativo, en general las guerrillas tenían: un partido, un ejército y una organización de masas. Así ocurrió con las cinco guerrillas salvadoreñas que por vía de las armas le impusieron una democracia real al ejército y al gobierno de El Salvador, en los años ochenta.

No olvidemos que la CNTE ya es una verdadera organización de una masa de cerca de 50 mil personas, según algunos. Y puede convertirse en un ejército no de profesores, sino de guerrilleros, saboteadores o incluso terroristas. En cuanto al partido, si no quieren tomar el poder, me temo que ni siquiera lo necesitan… Todo eso es lo que no calcularon los asnos del gobierno peñista.

Sin embargo, en México hoy, es una verdadera locura pretender tomar el poder por la vía armada. Aunque una guerrilla –digamos el EZLN- lograra derrotar al ejército mexicano e izar su bandera en el Zócalo, los Estados Unidos les retorcerían el pescuezo y no durarían gobernando más de un par de meses. Eso es algo que los genios del Ejército Zapatista, tampoco calcularon bien, en 1994.

No obstante, si lo que buscan no es tomar el poder, sino ejercer presión contra el gobierno, las acciones armadas –no solamente guerrilleras- tienen mayor peligro de ocurrir. Presión es lo que en realidad resultó del EZLN y no su plan original –de orates- de avanzar hacia la capital…

El sindicalismo del magisterio, es un movimiento social. Aunque cometan acciones vandálicas, no son sólo un grupo de vándalos, pues adicionalmente tienen demandas laborales, intenciones políticas e ideologías internas. Todo lo cual no lo tiene un simple vándalo o un muchacho latoso. Y todo ello, genera una mezcla explosiva y muy peligrosa.

Son decenas de miles los afiliados al ala radical del magisterio. Por su mismo número, son dignos de atención y de cuidado. Pero con sumo descuido, al perseguir penalmente a los sindicalistas, el peñismo va a llevar a los más radicales a considerar la acción armada o al menos el sabotaje, antes que dejarse detener como reses.

Organizar una guerrilla para tomar el poder real de un país, toma cerca de diez años -y obviamente se hace en secreto. Pero si se trata simplemente de atacar y causarle daños al gobierno (armar camorra, como decía mi abuela), eso puede hacerse casi de inmediato.

Lo que quizá van a intentar los profesores más radicales, es simplemente dividirse. No operar en masa con su movimiento sindical, sino atacar en grupos de dos o tres personas, lo cual los hace prácticamente indetectables por el gobierno. “Divide y vencerás”, sólo que interpretando en sentido distinto la célebre frase de Julio César.

Si actúan así, en grupos pequeños, los sindicalistas pueden armar decenas de células y realizar cientos de pequeños ataques con sólo algunos grupos de radicales. La CNTE tiene miles y miles de miembros, por lo que es perfectamente factible que haya, digamos, tres mil ultra-radicales entre esa enorme masa. Lo que permitiría la creación de mil células de tres personas. Cifra escalofriante, que sí puede tumbar un gobierno –aunque los maestros no serían sustitutos, sino sólo verdugos.

Las guerrillas centroamericanas que conocí, se subdividían más o menos en tres grandes grupos. Unos eran los combatientes, que incluían a campesinos y estudiantes sobre todo -aunque no únicamente. Otros eran los “intelectuales”, que fungían como dirigentes y que incluían artistas, escritores y también empresarios en el caso de Nicaragua. Y estaba un tercer grupo, llamado “los fierreros”, que se encargaban de conseguir “fierros”, es decir monedas y armas.

Pero las guerrillas necesitaban combatientes, “recursos humanos”. Incluso a mí me invitaron a participar en la guerrilla.

Rubén Aguilar, luego vocero presidencial foxista, pero en su juventud miembro de la guerrilla salvadoreña denominada Fuerzas Populares de Liberación, me invitó a iniciarme como guerrillero en América Central -y yo acepté su inesperada invitación. Al parecer, me querían “contratar como fierrero”, pues yo ya tenía un empleo en el gobierno mexicano y andaba con identificación y vehículo oficiales cerca de la frontera Sur –eso le servía a la guerrilla para mover dinero, armas, etc. Pero nada de eso se concretó y allí acabó mi carrera de guerrillero o agente doble (luego trabajé unos años en un empleo fácil y relajado: la Secretaría de Relaciones Exteriores).

Si una guerrilla necesitaba dinero, eso no era problema: simplemente se asaltaba un banco o cualquier negocio, o bien se secuestraba a algún ricachón. Y al que se oponía, se le metía un tiro.

Si una guerrilla centroamericana requería armas, sencillamente se tomaba una piedra o un martillo y con eso se le daba “un coco” a cualquier uniformado que anduviera solo o distraído. Se le quitaba el arma, se mataba o neutralizaba al uniformado, y con esa arma se conseguían más armas, etc. Pero si ya se tenía el dinero, sólo se compraban las armas y asunto arreglado.

¿Qué obtendría la CNTE si sus miembros se convierten en actores políticos armados? Jamás lograrán tomar el poder, eso ni lo sueñen. Pero sí es posible que le den una buena zurra al gobierno, presionarle e incluso tumbarlo o echar para atrás la reforma “educativa” peñista, si extienden sus ataques o sabotajes a varios estados del país.

Enfrentar acciones armadas simultáneas en varias entidades federativas, es lo que en verdad le da pavor al gobierno mexicano. Eso lo escuché en los preparativos de las negociaciones gubernamentales con el EZLN, que presencié en 1994. Un resumen al respecto, puede leerse en una entrevista que me hizo la periodista María Elena Ramos para el portal “Sin Embargo”, titulado “Zedillo contra el EZLN: el documento secreto”. *

El grupo de incompetentes peñistas no considera –porque estas “cositas” no se aprenden en la escuela- que por ejemplo sólo cerca de 90 guerrilleros nicaragüenses lograron levantar a todo Managua, durante la revolución nicaragüense –con ataques simultáneos en 7 ciudades. Son grupos pequeños de conspiradores quienes deciden la política por la vía violenta –no es el pueblo, ni el electorado, ni todas las ingenuidades democráticas que a diario escuchamos.

¿A qué se están arriesgando los peñistas si le “pican la cresta” a 50 mil o más miembros de la CNTE? A que les pongan una golpiza… pero los profesores al gobierno. Aún más, si involucran en ataques a otros grupos radicales en el país, o se alían con ellos.

De hecho, eso es lo que pudo haber ocurrido en los “metrobuses” atacados con bombas caseras la semana pasada: quizá ya se les ocurrió a los maestros radicales que pueden realizar actos de sabotaje. Aunque desde luego, el culpable de los ataques a autobuses, pudo haber sido también tanto la delincuencia –para extorsionar al gobierno-, como el propio gobierno, para justificar mayor represión, mayor gasto o presupuesto de seguridad, etcétera. Circula un comunicado de supuestos “ecologistas” que reivindica el ataque, pero ese escrito parece más una de las fabricaciones deliberadamente incoherentes que a veces hace el mismo gobierno federal. **

Si no hubo terrorismo –no hubo víctimas civiles inocentes- en los referidos ataques a los camiones (ocho bombas, algunas con mecanismo de reloj y explosivo líquido, de las cuales cuatro no detonaron) es porque los señores atacantes no quisieron –y no porque la policía, la marina o el ejército mexicano sirvan para un carajo- pues los estallidos fueron en la madrugada y con los camiones prácticamente vacíos. Si los atacantes hubieran querido, hubieran detonado sus juguetes en el metro y a la “hora pico” –o en un estadio, o un cine.

Como dije arriba, conseguir dinero y armas es relativamente fácil para una guerrilla. Lo difícil es que la gente tenga la voluntad de pelear. Y eso es lo que está “logrando” Enrique Peña Nieto y su nueva política agresiva contra la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

*La entrevista puede verse en la siguiente dirección electrónica: http://www.sinembargo.mx/17-01-2013/491527

** El comunicado del supuesto grupo ecologista-anarquista puede verse en: http://www.sinembargo.mx/01-11-2015/1537081

 

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