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¿Quién manda en CDMX?

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Alberto Aguirre M.

A menos de 24 horas de la consulta pública sobre el Corredor Chapultepec, la manifestación de los vecinos inconformes por “la imposición de PROCDMX” derivó en una protesta contra el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera; el jefe delegacional, Ricardo Monreal, y el principal promotor del proyecto, Simón Levy Dabbah.

Justo en la conmemoración del tercer aniversario del mancerismo, una franja de vecinos indignados trata de frenar a un bloque del gobierno capitalino que se juega su futuro en estos comicios. Además de Levy Dabbah y el coordinador ejecutivo de gestión del crecimiento y desarrollo de la Ciudad de México, Fausto Galván Escobar, en la defensa de esa intervención en la transitada avenida está involucrado el secretario de Movilidad, Héctor Serrano.

Desde la sede de la SEDECO, los dos primeros monitorean el “operativo de seguimiento” a la jornada comicial en el que participó personal de esas dependencias no obstante ser día inhábil. Supuestamente –de acuerdo al instructivo circulado en la víspera en ambas oficinas– para detectar y reportar “incidencias” –PB, “puras broncas”, de acuerdo a las claves que idearon y probaron en un simulacro, en la víspera– ya fueran urnas no instaladas, violencia en las casillas, acarreo, compra de votos…

¿Delitos electorales en una consulta popular? El titular de PROCDMX y el Coordinador Ejecutivo fungieron como “líderes de grupo” en las capacitaciones. La movilización de los simpatizantes del proyecto corrió a cargo de personajes con más experiencia en operativos electorales. Unos y otros tienen la encomienda de lograr que gigantismo urbano alentado por un sector de la administración mancerista pase la prueba de las urnas.

El Corredor Chapultepec –han esgrimido estos funcionarios manceristas– “va porque va”. Esa fue la instrucción emitida hace tres años, bajo la bandera de la recuperación del espacio público, tras de que Galván Escobedo detectara medio centenar de predios susceptibles de ser entregados a desarrolladores inmobiliarios. Con esos apoyos, las ZODES debieron ser la plataforma de lanzamiento del mancerismo rumbo al 2018; en vez de eso, se han convertido en el principal punto de conflicto con urbanistas, ONG y asociaciones vecinales.

Disfrazada de un corredor “cultural y creativo”, la propuesta de recuperar la vialidad no pudo evitar que se conociera la verdadera inteción: erigir mall contiguo a la Glorieta del Metro Insurgentes. En ese predio, propiedad del SCT, solo podría construirse un anfiteatro. Con sus vialidades deprimidas y los “paseos adyacentes”, la construcción de lujosos condominios y sedes corporativas sería la consecuencia inevitable de estos “proyectos detonadores”.

De ganar el sí al Corredor Chapultepec, la Zona Rosa podría convertirse en un objetivo para los inversionistas interesados en “edificios inteligentes”. ¿Señales? La compra de casonas y construcciones que pronto serán reemplazadas por torres de última generación…

En silencio, la administración mancerista ha revertido la política urbana trazada por los gobiernos centralistas, hace 25 años. El fracaso de Santa Fe derivó en el renacimiento del Paseo de la Reforma, ahora pletórico de rascacielos a la vera del Bosque de Chapultepec. Ambos fenómenos inmobiliarios, sin embargo, obedecían a lógicas discordantes. La mudanza que llevó a decenas de firmas financieras corporativos multinacionales a Cuajimalpa cesó con la rebeldía de sellos fuertes como GM –que remozó una vieja factoría para convertirlo en un funcional headquarter– y Grupo Carso, con su complejo comercial-habitacional en el corazón de Polanco.

Los bancos, principalmente, entendieron la necesaria implantación en el corazón de la ciudad y desde hace una década han colonizado al perímetro A del Centro Histórico, gracias a una peculiar y paradójica dinámica: el desplazamiento de miles de familias de clase media ahora imposibilitadas de pagar su casa, expulsados de la ciudad por una la tediosa multiplicación de “edificios inteligentes”. Esos megaproyectos paulatinamente han desplazado a las pequeñas propiedades incrustadas entre pequeñas plazas públicas y calles. Ahora avanzan rampantes la privatización y desurbanización.

A golpe de normas y acuerdos, las administraciones perredistas han decretado la desaparición del Distrito Federal. El legado de Mancera, para bien o para mal, es la gentrificación. ¿O más bien, una oleada privatizadora burdamente camuflajeada?

EFECTOS SECUNDARIOS

DESTRABADOS. El diputado perredista Daniel Ordóñez Hernández, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, convocó a una reunión extraordinaria –este mediodía– para aprobar la minuta de la Reforma Política del Distrito Federal. El dictamen corrige la propuesta aprobada en abril pasado en el Senado de la República y emplaza a los capitalinos a elegir, el primer domingo del junio del 2016, a los 60 integrantes de la Asamblea que hará la Constitución de la Ciudad de México; habrá otros 40 diputados constituyentes, por designación

EXTRAÑEZAS. Un mes antes de lo estipulado por la Constitución local, los 125 alcaldes electos del Estado de México rendirán protesta. ¿Y por qué la prisa? Por el asueto navideño, sin duda, pero sobre todo por el deseo de Eruviel Ávila Villegas de acompañar al mayor número de cabildos y reforzar su presencia mediática. Esta semana, el gobernador priista vendrá al Valle de México para atestiguar la unción de los panistas que gobernarán Naucalpan, Huixquilucan y Atizapán. Gran señal de corrección política y pluralidad, pero…

LEVANTAMIENTO. A pesar de las críticas por su evanescencia y su falta de definiciones, Margarita Zavala Gómez del Campo cierra el 2015 entre las punteras en la carrera presidencial. Su peculiar no-estrategia la llevó a ser la panista con más posibilidades de ser nominada. En ese contexto la ex primera dama convocó a sus amigos y simpatizantes a una cena de gala para cerrar el año y recolectar fondos que le permitan seguir su promoción personal. El evento tendrá lugar el próximo jueves 10.