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El derecho de los ahorcados al pataleo

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Rubén Cortés.

La verdad es que el PRD no le servía para nada al PAN si ambos iban en alianza en Puebla: el blanquiazul tiene 43 puntos, sin candidato, y 52 si éste es Tony Gali. En cambio, el sol azteca suma apenas siete puntos, superado hasta por Morena, que alcanza 10, todos según encuesta de Parametría.

Para lo único que funcionaba la coalición al gobernador Rafael Moreno Valle era para arrasar con casi 60 puntos en su estado: un triunfo demoledor en contra de su principal competidor por la candidatura presidencial de 2018 en el PAN, el dirigente nacional Ricardo Anaya.

¿Por qué demoledor? Porque demostraría ser mucho mejor operador electoral que el líder del partido, a quien se le acaba de escurrir en Colima un triunfo que era segurísimo apenas dos semanas antes de la elección del pasado 17 de enero (cuando llevaba 10 puntos de ventaja) pero el PRI lo barrió.

Sin embargo, la ruptura de la alianza le está sirviendo al presidente del PRD, Agustín Basave, para salvar la honrilla:

1.- Cumple su amenaza a los consejeros nacionales de “si no va Tlaxcala, no va Puebla. Es mi posición irreductible; si cambian eso, tienen la libertad de hacerlo, pero yo renuncio”.

2.- Lava la cara ante una parte de la militancia, al venderle la especie de que no concretó la alianza porque el gobierno panista poblano no liberó a “seis compañeros encarcelados por protestas políticas” en el estado.

Pero el PRD era el beneficiado por la alianza, pues está borrado en Puebla, donde hasta la candidata independiente Ana Teresa Aranda lo supera con 10 por ciento. El propio Basave reconoce que “en ese estado el partido no se ha fortalecido y lejos de fortalecerse, se ha debilitado”.

En la medición de Parametría, quien mejor librada aparece en el PRD es la exdiputada federal Roxana Luna Porquillo, aunque el candidato natural sería el senador Miguel Barbosa, uno de los militantes con mayor preparación ideológica y, sin dudas, el más respetado y querido en Puebla.

Pero Barbosa se descartó para competir por la gubernatura el próximo 5 de julio y lo hará en 2018, una vez que concluya esta llamada “gubernatura corta”, de dos años, para ajustar el calendario electoral local con el federal. Por supuesto, Barbosa jamás contendría en alianza con el PRI ni con el PAN.

Como sea, no se puede regatear a Basave la eficacia de su discurso interno para justificar la caída de la alianza con el PAN en Puebla, porque toca fibras sensibles en la militancia, en especial lo de la no liberación de “seis compañeros encarcelados por protestas políticas”.

Aunque, dicho en lenguaje coloquial, es sólo el derecho del ahorcado al pataleo.