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AMLO: ¿Y dónde está el dinero?

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Rubén Cortés.

Como dueño de Morena, AMLO no rendirá cuentas sobre más de 126 millones de pesos que birló del salario de sus legisladores y delegados (los obliga a entregarle la mitad del sueldo), con el pretexto de usarlos en la construcción de cinco universidades en la CDMX.

La respuesta a una solicitud de información por medio de la Ley de Transparencia, ha exhibido a AMLO como acaparador de dinero, pues Morena debió responder la verdad: la plata para esos planteles proviene de “simpatizantes”, no de legisladores y delegados.

¿Dónde están los 126 millones 416 mil 389 que confiscó a sus 36 diputados, 20 asambleístas, tres senadores y seis delegados? En las arcas de AMLO, para sus viajes por el país y el extranjero, camionetas, ropa para él y su familia, sus aposentos…

Y todo lo que a uno se le ocurra, ya que son recursos ajenos al escrutinio público, porque AMLO no rinde cuentas, aun cuando proceden de nuestros impuestos, que es de donde sale el salario de legisladores y delegados, aunque él crea poseer derecho de exigir cuentas y falsearlas.

En su spot sobre “el avión de Peña” no explica que éste es propiedad del Estado y lo utilizará él mismo, si gana la Presidencia, en el próximo cuarto de siglo, que será el tiempo útil del aparato.

También miente sobre el precio del avión (comprado durante la administración de Felipe Calderón), al asegurar que costó 7 mil 500 millones de pesos, cuando fueron mil millones menos. AMLO es como era Chávez y como son Castro, Maduro, Correa, Evo Morales… dice lo que le da la gana.

Además tiene similar suerte: instituciones como el INE de Lorenzo Córdova nunca le reclamará veracidad ni transparencia. Al contrario, aún se da el gusto de victimizarse: “Me quieren borrar, mientras les informo que los políticos transas roban”.

Sin embargo, no da razones de montos arañados al contribuyente mexicano, con la excusa de crear universidades que todavía ni empiezan a funcionar y hasta carecen de permisos de la SEP para emitir títulos, pues no reúnen los requisitos requeridos.

Por eso una de las directoras de esas “universidades” es Bertha Luján, contralora de AMLO cuando éste fue jefe del GDF (2000-05) y ocultó información que debía ser pública porque “podía dañar el prestigio y popularidad del Jefe de Gobierno”.

Luján blindó el acceso al padrón de beneficiarios de programas de adultos mayores, madres solteras, discapacitados y fideicomisos para obras públicas, de los segundos pisos del Periférico y del Distribuidor Vial San Antonio, sin contar con los poderes Legislativo y Judicial.

Así que AMLO jamás dirá adónde fueron esos 126 millones 416 mil 389 pesos de las universidades.

Ni se atreverán a preguntarle.

Que es peor.