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¡Porque los amamos, los buscamos!: madres de desaparecidos

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El dolor inminente y la incertidumbre por no saber sobre el paradero y destino de sus hijos, hermanos, padres, hijas y hermanas, colmaron los rostros de las madres que marcharon el pasado 10 de mayo en la Ciudad de México para exigir la aparición con vida de sus familiares.

Portaron lonas, pancartas y playeras con sus fotos, imágenes que dan vida a los más de 27 mil desaparecidos –de acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de Gobernación desde 2013– que lleva a cuestas el Estado mexicano.

La Quinta Marcha nacional de madres en busca de sus hijos e hijas, verdad y Justicia, tuvo el acompañamiento de diversos colectivos, organizaciones defensoras de derechos humanos, la ONG Amnistía Internacional y el obispo Raúl Vera, quienes por avenida Reforma clamaron consignas como “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” y “¡Porque los amamos, los buscamos!”.

Foto. Berenice Sevilla

Foto. Berenice Sevilla

Una vez que llegaron a su destino, el Ángel de la Independencia, desfilaron casi una veintena de oradores, cuyos discursos exigían la aparición con vida de sus seres queridos y el reclamo hacia las autoridades por su inacción hacia dichos casos.

“Una vez más nos convoca el dolor y la esperanza, nuestro panorama no puede ser más desolador, presenciamos un Estado mexicano vivo sólo en sus funciones primordiales, para cobrar impuestos y pagar la nómina de la burocracia.

“Caracterizado por su ineptitud, la inamovilidad y la indolencia; un Estado mexicano desaparecido, como las decenas de hijas e hijos que no hemos podido abrazar desde hace una eternidad”, sentenció Yolanda, integrante de Fuerzas Unidad por Nuestros Desaparecidos en México, FUNDEM.

Conocido por su labor con causas en pro de derechos humanos de los migrantes, su solidaridad y acompañamiento hacia las familias de los desaparecidos y la defensa de los derechos laborales de los trabajadores de Saltillo, el obispo Raúl Vera López, destacó durante una entrevista la participación de las madres en este movimiento. “Es la madre la que tiene un papel fundamental en la búsqueda.

“Yo soy un servidor, vengo a buscar la compañía de ellas porque ellas me animan mucho. No puedo, cueste lo que cueste, echarme para atrás en nada. Lo que están haciendo ellas es lo que yo quiero, o sea, que esta sociedad sea otra y esta es una prueba de que podemos hacer un México distinto”.

Así mismo, resaltó el sumarse a esta lucha, lo ayuda a vivir el Evangelio de otro modo y agregó: “Lo que nosotros buscamos es hacer de las víctimas es sujetos de construcción de un mundo diferente, sujetos que ante el gobierno reclamen lo que es su derecho, que impulsen la búsqueda de los desaparecidos a través de aquellos que tienen la responsabilidad”.

Foto. Berenice Sevilla

Foto. Berenice Sevilla

Víctimas sin justicia

Cada historia de desaparición forzada es desgarradora, es imposible no compartir ese dolor, que aunque ajeno, no es indiferente. Más aún, cuando en prácticamente ningún caso ha llegado la justicia. Omisión de las autoridades locales y federales, compromisos del Estado sólo en el papel cuando se tiene suerte, corrupción y colusión, son las únicas respuestas que han tenido todos aquellos que se atrevieron a denunciar la desaparición de un familiar.

Veámos algunos testimonios:

Lorena Fragoso. Centre from Democracy and Human Rights, CEDEM. “Venimos de Chihuahua buscando justicia por mi cuñado David Fuentes González, se lo llevaron hace tres años de una mina, pero hasta el momento no tenemos justicia, se levantó la denuncia en Ciudad Cuauhtémoc, pero nos dicen que no hay delito qué perseguir y es el momento en que nadie nos da ninguna respuesta”.

A David junto con otros compañeros, en realidad no se sabe cuántos, los levantaron en la mina de Ojinaga; durante la madrugada unas camionetas fueron por ellos. Días después otros mineros salieron a buscarlos, pero también se los llevaron.

“Si fuera el hijo del presidente, hasta por debajo de las piedras lo buscaban; pero como somos personas comunes y corrientes, no hacen nada”, remata Lorena.

Maribel Medina Mendoza. “Mi hijo se llama Aldo Oliver Guerra Medina, vengo del estado de Tamaulipas, él está desaparecido desde el 20 de diciembre de 2014 y hasta ahorita no he tenido ninguna respuesta de las autoridades, no han hecho nada, agarraron a un jefe de una banda y dice que no sabe nada, y hasta ahí”.

Aldo trabajaba en Elektra de Aldama, tres hombres entraron a la tienda y lo sacaron a él y a otro muchacho. Desde entonces no se sabe quiénes eran o por qué se lo llevaron. El gerente del lugar confirmó la versión, pero hasta ahí, dijo no conocer a los delincuentes.

“Tengo una denuncia en la PGR de Tamaulipas; no estoy buscando culpables, yo busco a mi hijo, es lo único”, señaló.

Foto. Berenice Sevilla

Foto. Berenice Sevilla

Ana Enamorado. Movimiento Migrante Mesoamericano. Óscar Antonio López Enamorado desapareció en Jalisco en enero de 2010. “Mi hijo estaba en Estados Unidos y unas jóvenes de Guadalajara lo convencieron para que se viniera a México a trabajar. Cuando mi hijo me llamó no sabía ni en dónde estaba, me dijo que estaba en México, pero no en qué estado.

“Días después me llamó un señor diciéndome que Óscar había chocado una camioneta y que yo tenía que pagar el daño. Entonces, le envié el dinero que me pidieron y así fue como logré saber quiénes eran esas personas.

“Cuando descubrí que mi hijo estaba desaparecido empecé la investigación desde Honduras. Obviamente nunca me dieron ninguna respuesta, hasta que decidí acudir al Movimiento Migrante Mesoamericano pidiéndoles ayuda para venir en la caravana”.

Ana recuerda que este día su hijo cumple 26 años y reconoce que no ha sido fácil el proceso de búsqueda, sin embargo, ha recorrido casi todo el país para dar con él, pese a los riesgos a los que se ha enfrentado.

“No voy a permitir que el dolor me venza, que el dolor me agobie, no, yo tengo que continuar en la búsqueda de mi hijo hasta localizarlo, a él y a todos los migrantes centroamericanos”.

La madre hondureña mencionó que hay más de 70 mil migrantes desaparecidos, de los cuales han logrado localizar a aproximadamente 250.

Ella, al igual que miles de familiares, ha tenido que hacer su investigación por cuenta propia, pues las denuncias que interpuso en la PGR de Guadalajara, la Fiscalía Regional y en la Unida de Búsqueda de Personas Desaparecidas aquí en la Ciudad de México, simplemente no han arrojado resultados.

“Apenas el año pasado me dijeron que encontraron un cuerpo colgado, pero ellos lo quieren manejar como un suicidio; ese cuerpo lo llevaron al Forense y ahí lo cremaron sin hacerle la confronta de perfil genético ni peritaje. Esas pruebas las estoy pidiendo, también estoy solicitando las huellas dactilares, pero al día de hoy ya desaparecieron todo, todas pruebas”.

Finalmente, Ana reprochó la indiferencia al dolor por parte del gobierno y reconoció que existe un evidente vínculo entre autoridades y criminales. ”Cómo le vamos a pedir a las autoridades que busquen a nuestros familiares, si son ellos mismos los que los han desaparecido. Llegamos a sus oficinas, nos sentamos frente a ellos y es terrible saber que con los  mismos que están involucrados en la desaparición estamos hablando, tenemos que estar frente a ellos queramos o no, eso duele mucho”.

Foto. Berenice Sevilla

Foto. Berenice Sevilla