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Van gobernadores Duarte directo a la cárcel

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“San Lázaro no es amenaza, es promesa. Es cuanto”.
 
Ya vote y ahora que sigue. Es la pregunta de un ciudadano como cualquiera en un anunció publicitario del Instituto Nacional Electoral.
 
Sigue una mar de impugnaciones; impotencia ante las cuentas de miles de millones de pesos que se gastaron en campañas y elecciones; los llantos y las risas el domingo 12 de junio con la entrega de constancias de mayoría; la segura salida de Manlio Fabio Beltrones de la dirigencia del PRI; el acomodo de los damnificados del 5 de junio en dependencias federales y congresos… Y la persecución.
 
Van directo a la cárcel, por corruptos, así de directos fueron, casi con las mismas palabras, los gobernadores electos de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, y de Chihuahua Javier Corral.
 
La advertencia fue para los que aún gobiernan esas entidades, los dos Duarte, Javier Duarte de Ochoa en Veracruz, y César Duarte Jáquez en Chihuahua, una advertencia que huele a promesa, un aviso con tintes de adelanto, un futuro justo por el pasado de ambos.
 
Chihuahua y Veracruz, son dos de los estados más violentos, de los más inseguros para ciudadanos y periodistas, de los más codiciados por el crimen organizado, y también más controlados por esa delincuencia.
 
La respuesta el conocido cinismo de Javier Duarte, que no oculta en su video el odio y la ira, con los que trata de tapar el terror de ver enfrente una celda, no sólo es el desvío de miles de millones de pesos en su gobierno.
 
Miedo a una cárcel segura. Es el precio a pagar por la corrupción, la violencia, la represión y persecución que durante seis años vivieron los veracruzanos, esos a los que se refiere como paisanos en su mensaje de YouTube, aunque en privado sostuvo a sus amigos “me vale madre que piensen, soy el gobernador”, ¿o no señor fiscal del estado paisano?
 
Javier Duarte se vanagloria asimismo de enviar finalmente una iniciativa del congreso veracruzano para quitarle el fuero al gobernador de Veracruz, a seis meses de dejar el cargo para que “vean que no hay impunidad en el estado”, si no es cinismo es miedo.
 
El todavía gobernador veracruzano fue señalado en febrero pasado por la Auditoría Superior de la Federación del desvío de más de 77 mil millones de pesos; deja una deuda por 45 mil 879 millones de pesos e impunes los asesinatos de 15 periodistas.
 
Ahora no hubo mensaje de gracias por su voto a los veracruzanos, los paisanos, abrazado al gobernador saliente, como lo hizo Javier Duarte con quien lo designó su “Tiburón”, que no delfín, Fidel Herrera Beltrán, ex gobernador y amigo de Pancho Colorado, líder de los Zetas en Veracruz, quien desde una cárcel de Texas aseguró haber pagado la campaña de Javier Duarte.
 
Eso no va a pasar, no habrá una transición cordial, ahora el electo levanta la guadaña y apunta al cuello del saliente. Así, igual de cordial la relación de César Duarte y Javier Corral en Chihuahua.
 
Ambos listos para sumarse a la lista que ya integran Andrés Granier Melo de Tabasco; Jesús Reynade Michoacán; Luis Armando Reynoso Femat de Aguascalientes; Tomás Yarrintong de Tamaulipas; Ney González Sánchez de Nayarit; Ismael Hernández Derás de Durango; Humberto Moreira Valdés de Coahuila; Pablo Salazar Mendiguchia de Chiapas; Arturo Montiel de México;Mario Villanueva de Tabasco, investigados, prófugos, sospechosos o en la cárcel, por delitos que van desde el desvío de recursos hasta el asesinato.
 
Así como vamos la familia de Maudi Versini, asesinada y madre de tres hijos secuestrados, pueden albergar esperanza de que esos crímenes no quedarán impunes.
 
“San Lázaro ver que dice el Senado el próximo 13 de junio”.