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Nochixtlán, 19 de junio

Profesor UAM-Xochimilco y UPN-Ajusco

Desde el lunes 12 de junio, integrantes de la Sección 22 del SNTE (que corresponde a la CNTE) y grupos civiles afines bloquearon las carreteras de Nochixtlán y San Francisco Telixtlahuaca, localidades de la Mixteca, Oaxaca, a objeto de exigir la liberación de los líderes Rubén Núñez y Francisco Villalobos, sujetos a proceso penal por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y robo agravado, respectivamente.

Asimismo, el bloqueo tenía como intención presionar al gobierno de Enrique Peña Nieto para que éste acepte establecer una mesa de negociación en torno a la Reforma Educativa (2012-2013), que sigue sin ser aceptada por el magisterio disidente.

Como el bloqueo de carreteras y caminos está tipificado como delito, el Ejecutivo Federal y el Gobernador del Estado de Oaxaca, Gabino Cué, se coordinaron para realizar un operativo destinado a reabrir las vías de comunicación cerradas ilegalmente. La fecha del operativo: domingo 19 de junio, el Día del Padre.

Los integrantes y simpatizantes de la CNTE se encontraban listos para enfrentar el operativo, toda vez que el viernes 17 de junio, por la noche, alrededor de 200 elementos de la Policía Federal ya habían logrado desbloquear la carretera federal 185, en Salina Cruz, para permitir el tráfico de vehículos, especialmente de pipas de gasolina y de camiones comerciales con productos de primera necesidad. La acción permitió el abasto de combustible y víveres, que ya empezaban a escasear en detrimento de la actividad económica de la región.

La mañana del domingo 19 de junio era el turno de Nochixtlán. Pronto, los sindicalistas y sus aliados instalaron barricadas, con varios vehículos robados y diversos materiales ardientes. La refriega no se hizo esperar y aún se sigue especulando sobre el número de muertos y heridos.

En su Comunicado de Prensa No. 376, fechado el domingo 19 de junio de 2016, la Comisión Nacional de Seguridad Pública (CNSP) informó que los elementos de la Policía Federal que participaron en el operativo, no iban armados ni portaban toletes. Asimismo, reportó preliminarmente que 21 policías federales habían sido heridos, 3 de ellos por arma de fuego. Aquí la liga del comunicado:

http://www.cns.gob.mx/portalWebApp/appmanager/portal/desk?_nfpb=true&_windowLabel=portlet_1_1&portlet_1_1_actionOverride=%2Fboletines%2FDetalleBoletin&portlet_1_1id=1410001

Para efectos del lado contrario, y según fuentes periodísticas, se han sumado seis muertos y 60 heridos.

Obviamente, las cifras se irán depurando en los días por venir. Pero más allá de las cifras, el hecho innegable es que el enfrentamiento de Nochixtlán se traduce en una agudización del conflicto entre la CNTE y el Gobierno Federal. Se ha dado un paso más en la ruta de la violencia entre sindicalistas y policías federales.

Por si fuera poco, algunos materiales videográficos parecen desmentir al referido comunicado de la CNSP. Las siguientes imágenes apuntan a demostrar que, al menos algunos elementos de la Policía Federal, sí iban armados, con rifles de asalto y pistolas tipo escuadra:

https://www.youtube.com/watch?v=XJMxOg8-D-g

La portación y el probable accionamiento de armas de fuego no tendrían nada de extraño, porque, finalmente, la Policía Federal cuenta con esta clase de equipo para poder ejercer la fuerza del Estado de manera legítima. El problema es que, de comprobarse la autenticidad de ese video, va a quedar en claro que la CNSP le ha mentido a los ciudadanos, a la opinión pública, y esto es grave. La Policía Federal quedaría en entredicho.

El exceso de cautela le está costando caro al gobierno de Peña Nieto. Está claro que el Presidente de la República le tiene pánico a la sola posibilidad de que ocurra otro San Salvador Atenco (2006), y esto es entendible: el exceso de fuerza debe ser evitado en este país. Pero, por otro lado, Peña Nieto está privando a los policías federales de sus medios de defensa, dejándolos en estado de indefensión ante turbas con gran capacidad de daño. Además, no se notan muchas mejoras con respecto a la comunicación social relativa a los acontecimientos graves de tipo penal, como en el caso de Nochixtlán.

¿Qué tanto dañaría al gobierno de Peña Nieto la comprobación de que los policías federales sí iban armados durante el operativo de Nochixtlán, contra lo sostenido originalmente por la CNSP?

Digámoslo sin chistar: el exceso de cautela también es imprudencia. Un policía sin arma es un candidato a víctima más que un defensor de la población. Y un policía excedido en fuerza fácilmente se convierte en un despiadado violador de derechos humanos.

¿Dónde está el “justo medio”? La pregunta es básica, sobre todo a partir de la entrada en vigor del nuevo sistema de justicia penal, en donde resulta sumamente importante todo lo que acontezca desde los primeros momentos del hecho delictivo.

¿Se imaginan ustedes que, en un juicio penal, la autoridad policial diga que sus elementos no iban armados y, luego, salga a la luz pública un video que demuestre lo contrario? El asunto no es menor.

Es momento de que todas las policías del país inviertan, en serio, en tecnologías de punta, que ayuden a aportar pruebas fehacientes de alta calidad, para el deslinde de responsabilidades penales en el marco de los novedosos juicios orales.

De inicio, urge la creación de escuadrones de drones, que hagan posible la observación y la grabación de los hechos delictivos, como los de Nochixtlán.