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El gran ausente y los tres apestados

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Para Héctor Gandini, en los días más difíciles de su vida.

El gran ausente en la sesión extraordinaria del Consejo Político Nacional del PRI, convocada ayer para tomar protesta a Enrique Ochoa Reza como presidente de ese partido, fue Manlio Fabio Beltrones.

Esa ausencia fue notoria. El sonorense, quien dimitió al cargo luego de los malos resultados en las elecciones del 5 de junio,  estuvo en los discursos, pero no en el auditorio Plutarco Elías Calles del CEN del tricolor, donde se llevó a cabo el acto.

En las oficinas de Manlio nos dijeron que “está fuera de México”. Otro de sus colaboradores, presente en la sesión, aseguró con una sonrisa sarcástica: “no quiso interrumpir sus vacaciones”.

Un senador del PRI habló en corto con franqueza. “Eso no ayuda a la unidad”.

Otra priista -muy cercana a Osorio-, consideró que fue una “cortesía política” del sonorense. La mujer argumentó que Manlio no le quiso robar reflectores a Ochoa Reza.

Para respaldar sus dichos nos hizo notar que sus gentes más cercanas, como Manuel Añorve, estuvieron presentes.

El propio Ochoa fue quien mencionó al político sonorense. Provocó que subiera el aplausómetro. Sus primeras palabras como presidente del PRI las dedicó a hacerle un reconocimiento a su predecesor.

En el aplausómetro sólo lo superó el presidente Peña.


Otros que no se aparecieron en el auditorio Plutarco Elías Calles fueron los tres gobernadores del PRI que están en capilla: Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge.

Ochoa les hizo un traje a la medida en su discurso. Dijo que gobiernos emanados del PRI que incurren en actos de corrupción le hacen daño al partido, deben ser destituidos, y sus cuentas confiscadas.

El nuevo presidente del PRI anunció incluso la creación de una Comisión Anticorrupción.

El primer discurso de Ochoa fue bueno. Mejor si le hubiera bajado un poco a la apología que hizo del presidente Peña.

Los pasajes salpicados de humildad, en los que pidió a los priistas le den “una oportunidad”, fueron bien recibidos. Gustó también que haya pedido a miembros del gabinete allí presentes -Nuño, Meade, Ildefonso…- que viajen por el país y hablen con los líderes priistas locales.

“Es difícil que lo hagan, siquiera que les tomen la llamada. Los mandan con el secretario del secretario del secretario”, ironizó el citado senador.

Con entusiasmo recibieron las mujeres el anuncio que habrá paridad de género en la integración del CEN y el compromiso de transformar al PRI en defensor de las demandas de los ciudadanos frente al gobierno federal.

Ochoa Reza se topó con Enrique Jackson a la entrada del edificio de Insurgentes. Se acercó al ahora diputado federal para recordarle que él firmó su credencial de militante, en 1991,cuando era presidente del PRI DF. El secretario general era Marcelo Ebrard.

Por allí se comentó también que Ulises Ruiz, El Prinosaurio rebelde, le hizo un favor al nuevo presidente del tricolor al manifestarse abiertamente en su contra. “Imagínate una plana anunciando el apoyo de Ulises a Ochoa Reza”, comentó, mordaz, otro priista.

Ochoa Reza se quedaría en el cargo hasta agosto del 2019.


Nada contento está Roberto Campa, subsecretario de Derechos Humanos, con el borrego –no desmentido por el diario que lo publicó —en el sentido que el gobierno federal pedirá la intervención de la CIDH en la mesa de diálogo para dar seguimiento a los hechos violentos de Nochixtlán, Oaxaca.

El funcionario, quien se la jugó en serio al ser el primer servidor público federal que visitó la localidad oaxaqueña donde murieron ocho personas en un enfrentamiento entre pobladores y policías federales, afirma que él habló de la participación de la CNDH y que el corresponsal de un importante diario nacional le cambio a CIDH.

No es pequeño el matiz. Aún está presente la polémica colaboración de la CIDH en el caso Ayotzinapa. La versión que dio el famoso GIEI –opuesta a la verdad histórica de Murillo-abonó a la confusión y al enfado del gobierno.

El enfrentamiento en Nochixtlán, Oaxaca, derivó de la orden de desalojar a los maestros de la CNTE de la carretera federal. Enrique Galindo, comisionado de la Policía Federal, quiso presentar el enfrentamiento –en el que todos los muertos fueron civiles- como una emboscada.


Llegó una tarjeta informativa del gobierno de Puebla en respuesta al texto que escribimos relacionado con el recordatorio de la CNDH a las autoridades de la entidad sobre la reparación del daño a la madre del niño José Luis Tlehuatlie, 13 años, fallecido en la batalla campal entre la policía estatal y pobladores de San Bernardino Chalchihuapan; y el castigo a los responsables.

El texto dice que el pasado 7 de julio, dos ex policías fueron declarados penalmente responsables del delito de homicidio culposo; en tanto que a otros cuatro se les declaró penalmente responsables de lesiones y falsedad de declaraciones.

La CNDH emitió 11 puntos recomendatorios. El gobierno Puebla asegura que les ha dado cabal cumplimiento.

Destaca la capacitación continua sobre derechos humanos a los policías estatales haciendo especial énfasis en el uso legítimo de la fuerza pública. Sanciones a 17 servidores públicos; se creó la Fiscalía Especial para la investigación del caso.

Sobre la reparación del daño a la madre de José Luis, nos dicen que se depositó un cheque a nombre de la señora en un fideicomiso de un banco. Por consejo de sus abogados, no lo quiso recibir en mano. “Lo puede cobrar cuando quiera”.

No nos quisieron rebelar el monto, para no levantar polémica.

FIN.