Hoy, arranque oficial de la era populista

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Por Rubén Cortés.

Sí, el populismo está en el poder hace mucho, pero en países sin mayor peso en el núcleo mundial. Hoy, sin embargo, se instala en el país con mayor preponderancia en el planeta. Desde ahí, sin dudas, gravitará a muchos más.

Hoy, vale la pena recordar cómo llegó a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, un descendiente de inmigrantes alemanes fabricantes de salsa de tomate, quienes salieron buscando mejores horizontes de Kallstadt, donde nació Henry John Heinz, el inventor del kétchup.

Trump basó su campaña en dos ejes:

1.- Pidiendo subir impuestos a los ricos, eliminar recortes que afectasen a los pobres y apoyando la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible, que protege a más de 15 millones de estadounidenses… ¿Es de izquierda? Por supuesto que no.

2.- Pidiendo que Estados Unidos sea sólo para los estadounidenses; considerando “violadores”, “ladrones” y “terroristas” a los inmigrantes, especialmente mexicanos y musulmanes; y censurando la igualdad de las mujeres con los hombres… ¿Es de derecha? Por supuesto que no.

Debe quedar claro que Donald Trump no es de izquierda ni de derecha. Dice al electorado lo que éste quiere escuchar. Por eso es conservador en algunos casos y progresista en otros. Los teóricos denominan a eso “transversalidad”. Pero en la práctica tiene un nombre más apropiado: es populismo a secas.

Ante las grandes masas, el populismo es imparable porque carece de ideología y hace creer que la política no tiene ciencia. La gran frase de Trump en campaña fue. “¿Qué tan estúpidos son nuestros políticos? Obama no tiene la menor idea. Tenemos gente que es estúpida entre la clase dirigente”.

Trump lo dice en inglés, pero, por ejemplo, el también populista Beppe Grillo dice más o menos lo mismo en italiano. “No existen ideas de izquierdas o de derechas, sino ideas inteligentes o estúpidas”, afirma, mientras abre las puertas de su partido a los representantes de la ultraderecha.

Y AMLO lo dice en español. Por ejemplo, el populista favorito para ganar la presidencia de México en 2018 afirma que resolverá fácilmente los problemas que puedan surgir en el intercambio económico con Estados Unidos durante el gobierno de Trump:

 “Firmamos un acuerdo para vender en Estados Unidos todo el jugo de naranja de Tamaulipas y así rescatamos el campo”.

En verdad, México es el primer productor mundial de aguacate (un millón 100 mil toneladas anuales), de café orgánico, de papaya (120 mil toneladas); el primero de limas y limones (32.3 por ciento del mercado mundial) y de nuez. Y acaba de abrir el mercado para 22 nuevos productos en 14 países.

Pero la verdad no vale para los populistas. Para ellos vale la ilusión.

Ellos venden rosas a crédito.

Y se las compran.