web analytics

Los futbolistas argentinos quieren su parte del negocio

0
711

Cancheros, como son, los futbolistas argentinos pusieron el balón en punto neutro. Los clubes no les pagan sus salarios desde hace meses. Por eso congelaron la jugada y se fueron al paro laboral, obligando a la Asociación del Futbol Argentino (AFA) a postergar los partidos de arranque del campeonato, programados para este primer fin de semana.

Esto es lo único que le faltaba al futbol de este país sudamericano. La AFA está en manos de una dirección interina desde hace un año, tratando de reordenar la casa, después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos dejó al desnudo los actos de corrupción de notables dirigentes y empresarios locales; tres de ellos ya fueron a tribunales y dos están prófugos, con una orden internacional de captura en su contra.

Las disputas por el poder y los fraudes en la organización han sido extremas. En diciembre de 2015, la elección de la directiva debió ser anulada porque los votos fueron superiores al padrón.

Lo más doloroso para los aficionados es que la desarticulación institucional ha estado acompañada de una serie de fracasos en las competencias futbolísticas para el país número uno en el ranking de la atormentada Federación Internacional de Futbol Asociación, la FIFA.

La selección olímpica, que tuvo el apoyo de los aficionados argentinos en Brasil como si jugara en cancha local, fue eliminada en la primera ronda en 2016.

Un desastre ha sido la eliminatoria del Mundial de 2018. Los albicelestes están por ahora fuera de la clasificación directa y ni el astro Lionel Messi ha sido capaz de levantar al equipo. La sub-20 estuvo a punto de perder en febrero la clasificación al mundial de la categoría y la sub-17 fue eliminada para el hexagonal sudamericano este sábado 4 de febrero.

Los cronistas televisivos han narrado los últimos partidos con una combinación de emociones que van de la esperanza a la decepción y de la tristeza al enojo. Los diarios escurren lágrimas y los aficionados se ven y se oyen desesperados porque con un gran equipo de jugadores han salido con empates ante Venezuela, Perú, Paraguay y Brasil, desaprovechando en este último caso su condición de locales.

Otro punto de conflicto es el contrato por los derechos de televisión. La presidenta Cristina Fernández (2007-2011 y 2011-2015) creó en 2009 un programa de gobierno denominado Futbol para Todos, que se hizo de los derechos de transmisión y utilizó el espacio para difundir en grande la propaganda oficial.

Así, el Estado argentino, confirmando un modelo económico estatista y proteccionista que reactivó el presidente Néstor Kirchner (2002-2007), esposo de Cristina Fernández, reemplazó las funciones de la empresa Televisión Satelital Codificada, ligada al poderoso conglomerado mediático Clarín. Todo fue celebración en ese momento, porque tener fut en la tele se convirtió en un derecho tangible. Y, por supuesto, ahí estuvo Maradona para festejarlo con el “kirchnerismo”.

Futbol para Todos fue el obvio blanco de las críticas de la oposición por su caracter no prioritario en la administración pública y por los previsibles actos de corrupción y servicio político clientelar. Hoy, tres funcionarios responsables del programa están bajo investigación judicial por el presunto uso indebido de fondos.

El presidente Mauricio Macri, que por herencia contractual del gobierno de Cristina Fernández debió conservar Futbol para Todos hasta 2017, ha promovido la reprivatización de los financiamientos y el saneamiento de la AFA, que quedó en las manos de viejos conocidos del mandatario en la administración de este deporte.

Para desactivar la intervención del Estado en el futbol han salido al quite las estadounidenses ESPN, Fox (en asociación con Turner y conectada con Clarín) y la catalana Mediapro, que ha probado su agresividad en los negocios futbolísticos, impidiendo el acceso de medios de comunicación a los partidos bajo su dominio.

Las tres compañías están peleando por quedarse con la transmisión del futbol argentino para elevar su rentabilidad mediante suscripciones y cuotas con las que las empresas pagarían enormes sumas de dinero a la AFA y, por su intermedio, a los competitivos clubes argentinos.

Con esa inyección millonaria de fondos los futbolistas podrían tener salarios seguros y, tal vez, mejores. Pero por ahora no hay pacto comercial y la AFA y los clubes no tienen para pagar los sueldos. Los futbolistas saldrán a las canchas el jueves 9 si en la semana los directivos se allegan de fondos adicionales a los 350 millones de pesos argentinos (cinco millones 530 mil dólares) de la rescisión del contrato de Futbol para Todos, que estaba previsto que fueran entregados el viernes pasado a la dirección interina de la AFA.

El gremio hizo una clara demostración de fuerza. Varios jugadores han contado que han tenido que vivir de prestado y aunque dicen entender la problemática de la AFA y de los clubes, también han dejado claro que ellos son la materia prima de este deporte y quieren su parte del negocio.