Supera esa personalidad adictiva. Acciones para recuperar el control

Elizabeth Hartney*, PhD www.verywell.com – Artículo auditado

Trad. Alfonso López Collada, elArsenal

Aunque pensemos que una persona “adicta” es la que ha sido atrapada por una droga en particular, mucha gente relaciona el término con la idea de una personalidad adictiva, incluso sin que implique el consumo de lo que comúnmente consideramos drogas, tipo marihuana o heroína. A esta gente adicta le cuesta mucho trabajo manejar cualquier actividad agradable, disfrutable, sin estimulantes; apenas dejan una adicción, toman otra.

Aquí te presentamos diez cosas que deben dejar de hacerse cuando se tiene una personalidad adictiva, además de sugerencias sobre cómo satisfacer las necesidades que se ocultan tras esas conductas.

Comer porque sí

Comer sin hambre es una manera frecuente de buscar sentirnos mejor cuando andamos estresados, abrumados o decepcionados.  Si bien este modo de comer no es dañino cuando es moderado, puede volverse un hábito que nos lleve a la obesidad, la adicción por la comida o incluso a darnos unos atracones compulsivos. En vez de excederte con los alimentos, aprende a nutrir tu ánimo con actividades que te restauren, como la meditación, un baño relajante o un buen sueño reparador.

Usar el alcohol para socializar

Socializar es una de las principales razones que dan los tomadores para explicar su beber excesivo. Una cerveza o una copa de vino pueden parecer una manera fácil y rápida de reducir las inhibiciones y reír un rato con los amigos; pero el alcohol convertirse, antes de que te des cuenta, en tu única manera de relacionarte con la gente, y si estás en un grupo en el que no se está tomando, te invade un sentimiento de aburrimiento o de ansiedad porque todos están sobrios.

En vez de usar el alcohol para relacionarte con los demás, conéctate a través de sus intereses mutuos o de las actividades que disfruten. Y cuando todos a tu alrededor estén tomando, aprende a decirle “no” al alcohol. También te ayudará aprender cómo ofrecer una fiesta sin que haga falta que tus invitados se emborrachen para que se ponga de ambiente.

Vivir hiper-conectada(o)

¿Checas tus correos o Facebook cada media hora o menos, nunca te alejas de tu celular, navegas por la red cada que tienes un ratito libre? Aunque actualmente todo eso pueda parecer muy normal, te puede acarrear problemas de adicción al internet. Usarlo para fines sexuales, para jugar, apostar o para comprar, puede llevarte a peores adicciones, más complejas y difíciles de manejar.

Así que mejor bájale un poco al uso de la supervía de la información. Trata de limitar tu tiempo en pantalla -que no sea de trabajo- a un máximo de dos horas. Y asegúrate de no estar accesible, cuando menos mientras duermes.

El sexo como sustituto de la intimidad

Parece una contradicción sugerir que el sexo pueda sustituir a la intimidad, porque ¿acaso no es el sexo el acto de mayor intimidad entre dos personas? Pero quienes son adictos al sexo cuentan una historia diferente: dicen que buscar constantemente la excitación y gratificación sexual de hecho puede distanciarte de tu pareja, porque te pierdes en las sensaciones de la experiencia física, más que estar consciente de los sentimientos de la otra persona.

Aunque no hayas sentido alguna vez esta adicción al sexo, escuchar a tus parejas cuando expresan sus sentimientos de todos modos puede ayudarte a fortalecer la relación tanto como –o más que– tener sexo con ellas.

Comprar para subir tu autoestima

Las compras compulsivas pueden deberse a muchas razones, pero una de las principales que da la gente “comrpohólica” (adicta a las compras) para gastar más y más es la energía que obtienen de pensar que la ropa nueva, los zapatos nuevos y los aparatos nuevos les transformarán y les harán una mejor persona. Pero tan pronto lo tienes, sientes que el objeto no tiene valor y tal vez hasta termine perdido en el fondo del clóset, sin que lo uses ni lo disfrutes. Así que en vez de buscar reforzar tu ego mediante posesiones, trabaja en la construcción de tu auto-estima. De ser necesario, consíguete quien te aconseje.

Buscar emociones en el jugo

¡Uy, la emoción de quebrar la banca en la ruleta! ¿Pero cuántas veces pasa? Es mucho más probable ser atropellados por un auto cuando vamos rumbo al casino, que salir de él con la solución a nuestros problemas económicos. Y aunque ganes, las probabilidades de que al día siguiente juegues esa ganancia o la gastes a lo loco, son deprimentemente altas. Así que en vez de apapacharte con la misma fantasía de tantos y tantos jugadores, encuentra la emoción en algo real: una meta, un logro, una actividad, y deja el sueño de que jugando un día ganarás una fortuna.

Creer que fumar es un derecho

¿Ya te cansaste de tratar de dejar de fumar, y de fracasar? ¿Sientes que fumar es algo que nadie debería quitarte, un derecho, una expresión de tu libertad individual? Te sorprenderá saber que esa convicción de que fumar es un derecho, ha sido cuidadosamente implantada en tu mente por las empresas tabacaleras, que con ese fin han estado usando la publicidad subliminal durante décadas.

Originalmente la idea de fumar no era tuya. Fue creada por los grandes consorcios que querían ganar dinero fácil a costa de la gente inocente. Pero con toda la información de salud que te rodea, te quedará claro que el derecho legítimo es el aire libre de humo, y no el acto de contaminar el aire. Fumar es la adicción más difícil de quitar, pero hay toneladas de ayuda y apoyo a tu disposición. La encontrarás muy fácilmente.

Uso de drogas auto-medicadas

El dolor físico, un trauma psicológico, la dificultad para dormir son problemas comunes que la gente intenta curar con medicamentos controlados. No importa que para cada uno de estos problemas existan una o diez drogas que aseguren curar el problema. No lo curan; en el mejor de los casos, proporcionan un alivio temporal. Y si dependes de los medicamentos, ten en cuenta de que desarrollarás una adicción al producto. Así que consigue la ayuda psicológica necesaria y acepta que, si bien tal vez nunca superes del todo estas dificultades, tu calidad de vida se verá mejorada sensiblemente al desechar la idea de que puedes curarte con una píldora mágica.

Fumar marihuana para relajarse

¿Tensión? ¿Ansiedad? Es posible que hayas oído que un “toque” puede relajarte al final de un día tenso. ¿Pero también sabes que la marihuana tiene un “rebote” que aumenta la ansiedad una vez que desaparece su efecto? También puede interferir seriamente con tu mecanismo personal de motivación. La idea predominante entre la gente joven y mayor, de que la marihuana ayuda a relajarnos es, sobre todo, incorrecta.

Pensar que dejarlo es demasiado difícil

Si tienes una personalidad adictiva tal vez sientas que dejar todo lo adictivo de plano es demasiado difícil. Puede que ya hayas brincado del alcohol a las drogas, de ahí al sexo, de ahí a comer compulsivamente y luego al exceso de ejercicio. Hay gente que siente que una vida de moderación es demasiado vacía, demasiado aburrida, demasiado normal; que necesita excesos.

Bueno, si tú crees eso entonces eres tu peor enemiga o enemigo. Incluso los adictos más empedernidos pueden dejarlo. Muchos se dan cuenta demasiado tarde, luego de perder amigos, familia, trabajos y todo en su vida, menos sus adicciones. Y para cuando se dan cuenta de que sí es posible recuperarse, las puertas de la vida se les abren de nuevo y lamentan los años perdidos.

El momento es ahora

No esperes a que te “echen la mano” con tus conductas adictivas. Es un mito eso de que tienes que tocar fondo y que alguien te rescate antes de que puedas dejar tu adicción. Tal vez tengas una personalidad que anhela vivir a lo grande, pero no tiene por qué ser de una manera enfermiza. Habla con tu médico(a) para tener la ayuda que necesitas y comienza a vivir la vida como tienes derecho a vivirla: bien.

 

* La Dra. Elizabeth Hartney es especialista en adicciones. Psicóloga con larga experiencia en investigación, práctica y enseñanza en el campo de las adicciones y desórdenes conductuales recurrentes.

Es Sicóloga Registrada, Profesora y Directora del Centro de Liderazgo e Investigación de la Salud (Centre for Health Leadership and Research) en la Universidad Royal Roads de Canadá. Más información (en inglés), en http://vwell.cm/2vsPoAK