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Corte de Pennsylvania limita el alcance de la disciplina escolar

Andrea Sears / Alfonso López-Collada (Public News Service)

Wilkes Barre, Pennsylvania.– Una corte federal de los Estados Unidos resolvió que las escuelas no pueden sancionar a sus estudiantes por usar “malas palabras” cuando están fuera de sus instalaciones.

La estudiante que personalizó el incidente de marras, menor de edad, es identificada sólo por sus iniciales: B. L. Fue expulsada del equipo universitario de porras por usar palabras soeces en un mensaje que envió a sus amigos a través de las redes sociales durante un fin de semana.

El 2 de octubre se celebró una audiencia y, tres días después, la corte emitió una orden preliminar. Molly Tack-Hooper, abogada de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (“American Civil Liberties Union”, ACLU) de Pennsylvania, expresó que la opinión de la corte es clara como el agua:

“No hay duda de que en Pennsylvania las escuelas simplemente no tienen poder para castigar a los muchachos por usar la palabra ‘F’ * en las redes sociales, si lo hacen en su tiempo personal”, dijo Tack-Hooper.

Cuando se dio el incidente, los directivos de la escuela calificaron el posteo en las redes de “negativo”, “irrespetuoso” y “denigrante”. Al revisar el caso, el juzgado decidió reinstalar a la estudiante en el equipo de porristas hasta que se emita la resolución definitiva.

En 2011 hubo dos casos muy similares que llegaron a la Corte Federal de Apelaciones del Tercer Circuito. Tack-Hopper dijo que en esos casos la corte ordenó también que las escuelas no pueden disciplinar a sus estudiantes por posteos en las redes si los hacen en su tiempo libre, con lo que estos mensajes no causan “trastornos materiales substanciales a las actividades escolares.”

“Lo cual es un nivel bastante alto –dijo–. Así que nuestra demanda que involucra a B. L., la porrista, realmente fue juzgada por esos casos anteriores del Tercer Circuito.”

Tack-Hooper destacó que todos esos casos no se trataban simplemente de posteos en las redes. Son, en esencia, una defensa de los derechos de los estudiantes consignados en la Primera Enmienda.

“Si la escuela tuviera el poder de castigar a nuestro cliente sólo por desahogarse, significaría que las escuelas tuvieran realmente mucho poder para restringir lo que los estudiantes dicen en su tiempo personal, lo que sería una perspectiva realmente espantosa”, dijo.

Pero todavía no se le pone punto final al asunto. El caso podría seguir. La escuela tiene la opción de seguir litigándolo en un juzgado, apelando la decisión de la instancia superior.

 

“La palabra ‘F’”, término que en inglés hace referencia a Fuck.