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Esa proverbial hipocresía panista

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Por Rubén Cortés.

En un chiste que circula en redes, Ricardo Anaya abraza a su familia, que le dice a coro: “Gracias, papá, hasta que se nos hizo conocer México”. La gracejada se origina en que tuvo a su familia mucho tiempo viviendo en Atlanta, a un costo mensual de 68 mil pesos de renta y 80 mil de colegiaturas.

Es una bendición que el símbolo de la derecha populista pueda mantener alejada a su familia de la inseguridad galopante que critica en México. Sin embargo, el hecho puede ser visto como una actitud hipócrita del panista, pues Anaya quiere ser presidente del país donde no quiere tener a su familia.

Es, por supuesto una calificación exagerada, pero el PAN tiene fama de partido hipócrita en sectores liberales y la izquierda radical, por sus postulados en favor de restricciones sexuales y contra el aborto, bodas gay y otras libertades, mientras algunos miembros han sido pillados “pecando”.

Ahora, por ejemplo, el dirigente nacional del PAN, Damián Zepeda, critica la Ley de Seguridad Interior (aprobada en el Congreso gracias a que el PAN ni la votó ni no la votó del todo), pero sus gobernadores piden auxilio al mismo Ejército que no quieren que enfrente al crimen organizado.

Miguel Márquez, gobernador de Guanajuato, recibe a tres mil 500 militares en enero y consideró que la Ley (que descalifica el dirigente de su partido) dota de mayor certeza a las fuerzas armadas, por lo que así podrán dar respuesta a lo que demanda la ciudadanía.

Y el de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis (quien informó antier sobre seis personas colgadas de puentes en San José del Cabo, Cabo San Lucas y La Paz), mantiene un despliegue de fuerzas militares. “La Ley norma estos apoyos en materia de seguridad pública”, admite el gobernador.

También está a favor de la presencia de las Fuerzas Armadas en su estado, el gobernador panista de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, quien lo dijo delante del secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, y de la Marina, almirante Vidal Francisco Soberón.

Sin embargo, el escudero de Anaya en la dirigencia del PAN dice todo lo contrario a los gobernadores emanados de su partido, la mayoría de los cuales registra mayor delincuencia que sus antecesores priistas, como los de Quintana Roo, Chihuahua, Veracruz y Durango.

Una lamentable actitud de doble moral del partido de la doble moral, como su ex candidato a gobernar Colima, Jorge Luis Preciado, contrario al aborto, pero que en un audio le ordena abortar a una amante: “Embarazarse es una pendejada y las pendejadas se pagan”.

 El PAN nos recuerda siempre, de alguna manera, a Mafalda:

“Tenemos hombres de principios, lástima que nunca pasen del principio”.