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Un hombre peligroso

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Por Francisco Garfias.

La falta de escrúpulos mostrada por Ricardo Anaya para hacerse de la candidatura del Frente lo convierte en un hombre peligroso para México.

Los recursos que ha utilizado en su vertiginoso ascenso hasta alcanzar la candidatura presidencial del Frente, a los 38 años de edad, lo refleja como un hombre políticamente hábil, sí, pero  ambicioso, desleal,  populista de derecha, y excluyente.

Esta claro que ha puesto el interés electoral  por encima de los valores y la doctrina del PAN.

Los casos de Gustavo Madero y Margarita ilustran esa falta de escrúpulos.

El primero lo encumbró, lo jaló, lo hizo coordinador de los diputados del PAN, secretario general y presidente del partido. Ya encumbrado, le prometió la coordinación del grupo parlamentario en San Lázaro. No le cumplió.

Nombró coordinador a Marko Cortés y a Madero presidente de la Comisión de Atención a los grupos vulnerables. Aún así, su ex mentor gravita alrededor de su apadrinado.    

A Margarita de plano la empujó fuera de su partido. Representaba un obstáculo mayor para sus ambición es de ser candidato presidencial. Encabezada las encuestas. La ex primera dama vio cancelada la posibilidad ser la abanderada. Anaya le dijo que estaba cancelada la elección interna.    

El mal llamado “joven maravilla” –así lo bautizo López Dóriga- no sólo dividió a su partido, sino que lo tiene metido en una crisis en los estados.

Esa fue la noticia principal del diario “Reforma” el día de ayer.

Anaya cedió demasiadas posesiones al PRD y al MC con tal de lograr su propósito de ser el candidato presidencial de la Coalición Al Frente por México.

El Frente se cayó en Nuevo León, Morelos y Chiapas, y que hay inconformidad en Baja California, Durango, Guerrero, Jalisco, Tamaulipas y Veracruz, asegura el cotidiano.

El futuro candidato presidencial del Frente ha sido el campeón de la exclusión y el divisionismo en el PAN, el queretano ha hecho del pragmatismo divisa del partido que aun dirige, a través de un  subalterno: Damián Zepeda.


Claudia Sheinbaum y Mikel Arreola ya fijaron postura contra las irregulares fotomultas: las van a eliminar si llegan al ayuntamiento de la Ciudad de México.

Suscribo al 100 las palabras del candidato del PRI al gobierno capitalino de que es un esquema por demás abusivo donde, sin juicio de por medio. Se cobra dinero al ciudadano que no tiene posibilidad de impugnar.

Desde marzo de este año, el juez Federal Fernando Silva las considero institucionales porque no le dan al infraccionado derecho de audiencia.

Pero si usted quiere que las sigan aplicando no tiene mas que votar el primero de junio por el candidato de la coalición Por México al Frente.

No sabemos si quede Barrales, Chertorivsky o el “médico en tu casa”, Armando Ahued. Los tres pertenecen al equipo de Mancera. Los tres representan la continuidad.

Lo que es un hecho es que nos quieren obligar a prescindir del automóvil, pero nos ofrecen un transporte público saturado e ineficiente.    

El jefe de gobierno trata de explotar la “nobleza” de las fotomultas. Dice que las muertes por accidentes de vehículos disminuyeron 14 por ciento de diciembre del 2015 a la fecha, pero sin dar datos sobre el origen de su afirmación.

Lo que si aumentaron fueron los ingresos no solo del tesoro de la Ciudad de México, sino de la empresa que las cobra, que se queda casi con el 50 por ciento de lo que ingresa.


Hace  uno días me pregunto Eduardo Salazar, el conductor que usted ve a diario en Televisa y que es -al mismo tiempo- director del Diario 24 Horas, si José Antonio Meade tiene más poder que Enrique Peña. Le dije que no.

Los tiempos ya cambiaron. Se fue para siempre lo que Carlos Marín bautizó como el priato.

Una época donde el candidato de ese partido era automáticamente el próximo presidente. La transferencia del poder comenzaba entonces con la protesta del candidato presidencial. 

Hoy tenemos ya a Meade como  el “destapado”, pero  no sabemos quien nos va a gobernar en el sexenio 2018-2024. Gran diferencia.

Los hechos han mostrado que Peña tiene el control pleno del partido en el gobierno. Lo vimos en la Asamblea del PRI, lo reiteramos en el registro Meade en el edificio de insurgentes. 

Fue Peña –y no Videgaray- quien decidió la candidatura de Alfredo del Mazo en el Estado de México. Fue Peña –y no Videgaray- el que tuvo la palabra final en el destape de Meade.

Podrá  decir “volvido” en lugar de volvió, pero de política si sabe. De eso no tengo duda.   


Ayer tuve la fortuna de  compartir mesa con Francisco Labastida, candidato presidencial del PRI en la elección del 2000. Quería escuchar su opinión sobre la pregunta que me hizo Lalo.

¿Tiene poder Meade?  Preguntamos. El ex secretario de Gobernación alzó la mano, juntó el pulgar con el índice en señal de “poquito”.

Labastida coincide en que Peña  está en control pleno del PRI, y que es el –y no su principal consejero- quien toma las decisiones.

Ya encarrerado, nos contó que tres veces renunció a la secretaria de Gobernación en tiempos de Ernesto Zedillo, con quien no tuvo buena relación, y menos su apoyo cuando fue candidato presidencial. 

Va el botón de muestra. Durante su paso como candidato por Chihuahua notó que a sus actos llegaba poquísima gente. El entonces gobernador, Patricio Martínez, le había prometido  multitudes en su recorrido por el estado.

Al ver la desolación en sus mítines vino el reclamo. El buen Patricio no tuvo más remedio que contarle la verdad. Le habían amenazado desde el Centro con “echarle a la PGR, si apoyaba a Labastida.

Anécdotas como esa y otras más graves va a revelar Don Pancho en sus memorias, que pronto va a publicar.

Fin.