web analytics

AMLO: Alianzas Pírricas

1
133

Por Ah-Muán Iruegas

Para la profesora Graciela Torrecillas

La semana pasada el partido Morena anunció que presenta como candidato a senador plurinominal al líder del sindicato minero, Napoleón Gómez Urrutia. Previamente, se informó de la alianza de Andrés Manuel López Obrador con la exlideresa magisterial, Elba Esther Gordillo. Pero el supuestamente astuto partido lopezobradorista muestra en realidad un pragmatismo de párvulos, un maquiavelismo de Kindergarden.

Ambos personajes del gremio sindical son impresentables y nauseabundos. El primero, heredó de su padre la dirigencia del sindicato minero, fue acusado de malversar 55 millones de dólares de sus “compañeros” y mucho antes asistió a una escuela poco frecuentada por mineros: la Universidad de Oxford. Napoleón Junior no ha trabajado jamás como minero, y dudo que pueda distinguir un pico de una pala.

Por su parte, la inolvidable Elba Esther Gordillo fue líder sindical de los profesores mexicanos, desde que el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari la apoyó para que sustituyera al otrora manda más del sindicato de maestros, Carlos Jongitud Barrios. Adicionalmente, la Gordillo operó las maquinaciones fraudulentas anti-AMLO durante la elección presidencial de 2006. La cereza de su vida político-sindical fue que los peñanietistas la encarcelaron cinco años por supuestas operaciones con recursos de procedencia ilícita y otros delitos, a pesar de que Elba apoyó a Peña como candidato presidencial. Actualmente ella se encuentra en prisión domiciliaria.

El pragmatismo extremo es lo que presuntamente justifica la alianza de AMLO con sus pestilentes compañeros, que incluyen además de los dos mencionados engendros, también a priistas como el autor del fraude electoral de 1988, Manuel Bartlett, panistas otrora anti-AMLO como la legisladora Gabriela Cuevas, candidatos alquilables como el exfutbolista Cuauhtémoc Blanco y similares especímenes. Supuestamente resulta muy astuto y maquiavélico aproximarse a estos personajes, pues eso le dará a López Obrador el impulso y los operadores que requiere para ganar la presidencia.

Lo que Gordillo puede aportar a la candidatura de AMLO, es en esencia la operación política de la parte del sindicato magisterial que aún controla la profesora, en favor de Morena, para vigilancia de casillas y probablemente coacción y compra del voto. Todo ello a cambio de la cancelación de la reforma educativa peñanietista, y a cambio de la venganza de Gordillo contra el priismo, por haberla metido a la cárcel.

Por su parte, Don Napoleón puede medianamente movilizar al sindicato minero en favor de AMLO, así como donar parte de los 55 millones de dólares que le robó a los mineros para la campaña presidencial, comprando de paso su libertad. Pues es fácil deducir que si “aporta” unas decenas de millones al candidato de Morena, éste no ejercerá acción penal contra Gómez Urrutia, a través de la PGR, además de que “Napito” obtendrá fuero senatorial por seis años.

AMLO declaró asimismo que es “indestructible”, según él. Pero es sabido que sus propios errores como el bloqueo del Paseo de la Reforma, su inasistencia a los debates presidenciales y sus epítetos contra Vicente Fox, causaron una baja significativa en sus preferencias electorales que contribuyeron a su derrota en 2006, además del real “fraude anti-Peje” de la propia Gordillo, los medios anti-lopezobradoristas y sus demás adversarios de entonces.

En esta ocasión, las alianzas de AMLO pueden aportarle algunos operadores políticos y dinero para su campaña. Pero pueden costarle más de lo que obtendrá con ellas.

Las alianzas redundarán, según los cálculos morenistas, en más operadores políticos, más dinero y, presumiblemente, en más votos. Sin embargo, hay izquierdistas que consideran tales alianzas como una afrenta vergonzosa, indigna y que amerita un alejamiento del candidato AMLO.

Entre mi círculo de amistades, varios no ven opción aceptable para presidente de la República y no van a votar ni por AMLO ni por ningún otro candidato a la Presidencia. Algunos otros, de tendencia izquierdista, pretenden o bien votar por candidatos testimoniales como la candidata zapatista “Marichuy” o bien dividir el voto, por Morena a la presidencial y por otro partido para los diversos cargos, o viceversa. Esto ya implica un cierto voto de castigo contra Morena, por las sucias alianzas que ha establecido.

Es decir, las alianzas con personajes cuestionables como los mencionados, pueden aportar a los morenistas apoyos logísticos o monetarios, en efecto. Pero el costo en votos por semejantes alianzas, puede resultar mayor que el beneficio.

Al darle fuero a Napoleón Gómez Urrutia, a través de una senaduría, AMLO está convalidando a un sindicalismo deshonesto, donde los liderazgos se heredan, contrario a sus propios representados, que los ha expoliado, explotado y –en el caso de Napoleoncito- robado en dólares. En pocas palabras, está dando su perdón y su amistad al sindicalismo “charro”. Esa es la percepción y no tiene sentido que los morenistas pierdan su tiempo y su prestigio remachando la versión de que Gómez Urrutia es un perseguido político.

Por otra parte, como algunas de las alianzas de AMLO son con parte de la clase dominante mexicana (Esteban Moctezuma y Lilly Téllez por parte de TV Azteca, por ejemplo), éste será acusado de tener relaciones peligrosas con la “mafia del poder”, que él mismo quiso estigmatizar anteriormente.

Muchos izquierdistas son sindicalistas o pro-sindicatos. Y por esa misma razón, no están dispuestos a inclinar la cerviz y apoyar a cualquier candidato bendecido o tocado por el dedo de López Obrador, sin importar sus “pecadillos previos”.

Si en las próximas elecciones presidenciales AMLO pierde “por una nariz”, como le ocurrió en 2006, esto será no sólo porque el Grupo Atlacomulco de Peña Nieto, Rosario Robles y anexos operaron la elección contra AMLO, sino también por sus propios errores, que incluyen una innecesaria amnistía a criminales y una incomprensible Constitución “moral”. Va a perder votos Morena -aunque aún no sabemos cuántos- por efecto en el electorado de sus “alianzas pírricas”.

Ahora bien, independientemente de si son cuestionables moralmente o no, las alianzas con sindicalistas muestran una voluntad de buscar posiciones que probablemente sirvan después para sostener un enfrentamiento de AMLO con el empresariado, que muchos temen. Esto si sería realmente maquiavélico, pero hoy es una simple hipótesis.

La lucha por el poder político, según Maquiavelo, no obedece a la ética personal, sino requiere la mentira, el engaño y toda clase de triquiñuelas para alcanzar un fin, que justifica todos los medios, aún los moralmente cuestionables.

Sin que ni remotamente quiera yo completar las ideas del genio florentino, sostengo que un verdadero maquiavelismo tiene una condición sine que non en ámbitos democráticos: si vas a mentir o a pecar en política, que no te descubran, “que no te cachen” –y menos antes de ganar las elecciones…

Le faltó pragmatismo, maquiavelismo y astucia a AMLO. Si quería ser en verdad un zorro, debía haber hecho sus pactos en secreto, sin que lo supiera “el respetable público”, dado que éste no tan fácilmente convalidará las intrigas políticas del tabasqueño.

Incluso si Napoleón Gómez Urrutia fuera el abnegado luchador por los mineros que algunos abogados laboralistas juran que es, sostengo que éste no era el momento apropiado de AMLO para hacer públicas sus nuevas “amistades”. Además de que, con semejantes aliados, suena hueca su “Constitución moral”, pues no es creíble una Constitución “moral” basada en alianzas inmorales.