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Los intereses de Muna y su pleito con Rosario y Zebadúa

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Por Francisco Garfias.

Muna Dora Buchanin, la otrora poderosa funcionaria que fue despedida de la Auditoria Superior de la Federación (ASF), trae pleito personal con Rosario Robles y su Oficial Mayor, Emilio Zebadúa.

La ahora ex funcionaria, cercanísima al anterior auditor, Juan Manuel Portal, jura que su “sorpresiva” salida tiene que ver con las auditorías que realizó a diversas entidades del gobierno federal, entre ellas SEDESOL y SEDATU, instancias vinculadas al escandaloso caso de la “estafa maestra”.

Pero hay indicios de que Muna incurrió en un grave “conflicto de interés” al contratar, con recursos de la ASF, a la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (AEFC), que ella encabeza, para prestar servicios de capacitación.

Pero también al utilizar recursos humanos de la ASF para realizar tareas de la AEFC.

El contador público Gerardo Lozano Dubernard, Auditor Especial de Cumplimiento Financiero y responsable directo del cese, envió a Aristegui Noticias una carta en donde aclara cuáles fueron los motivos de dicho cese. En su numeral 4, dicha misiva dice lo siguiente:

“4. Como un ejemplo de dicha situación, durante la gestión anterior, la ASF contrató a la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados (AEFC), que ella encabeza, para prestar servicios de capacitación. Cabe mencionar que dichos servicios también fueron brindados a otras instancias públicas. Además, de la AECF, se cuenta con información y referencias de diversas fuentes de que la C. Buchanin es socia y presidenta de Fraud Prevention & Examination, otra organización que también proporciona servicios de capacitación a entidades públicas auditadas por la ASF”.

En otro fragmento de su carta, Lozano Dubernard afirma: “Es falso que con la salida de la C. Buchanin se detengan las auditorías que se encuentran en curso, así como las acciones que derivan de las revisiones que realizó durante su gestión”.

Sabemos que la ASF ya solicitó la intervención de la Unidad de Evaluación y Control de la Cámara de Diputados para investigar estas conductas y actuaciones.

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“La vida no vale nada”, es lo que dice la canción Caminos de Guanajuato, de José Alfredo Jiménez.

Lo corroboramos ayer por enésima vez. Seis elementos de Tránsito y Vialidad, desarmados, fueron asesinados por un comando mientras realizaban un rutinario operativo vehicular en el Municipio de Salamanca, Guanajuato.

No hay que echarle mucha ciencia para deducir que el Crimen Organizado ya sentó sus reales en la entidad que es cuna de la Independencia de México.

Estado conservador, turístico, industrial, donde los gringos retirados buscan refugio y tranquilidad, Guanajuato se ha convertido en un polvorín, desde la llegada de los huachicoleros.

Ocupa el segundo lugar en ese podio de horror que es el robo de combustibles, detrás de Puebla.

Datos oficiales reflejan que, al cierre del 2017, hubo 1,435 homicidios dolosos en la entidad, gobernada por el PAN desde tiempos de Carlos Salinas. Esto representa un alza del 30 por ciento con respecto a los asesinatos del 2016.

Guanajuato, por cierto, se apresta a ir a las urnas para elegir al presidente, senadores y diputados federales. Los electores van a elegir también a su nuevo gobernador. El PAN adelanta en las encuestas, pero no tiene el triunfo asegurado.

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Las ejecuciones en Salamanca fueron condenadas por los 479 alcaldes que integran la ANAC, vinculada con el PAN.

En un escrito público, hicieron un llamado al Secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, para que, dentro del marco de la ley y de las atribuciones de cada orden de gobierno, se pueda garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.

“Nos manifestamos a favor de aquellas acciones que permitan el fortalecimiento institucional de los cuerpos de policía en estados y municipios”, subrayan.

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El Peje se colgó de la encuesta de Reforma para expresar que tiene más del 50 por ciento en las preferencias electorales, con una ventaja de 26 puntos sobre Ricardo Anaya.

Lo hizo para asegurar que ni juntos le ganan la elección presidencial. “No les alcanzaría”, presumió. Para poner énfasis en la supuesta ventaja que le dan muchas mediciones –otras lo ponen entre seis y diez puntos arriba– el tabasqueño utilizó la conocida expresión que popularizaron Víctor Trujillo y Ausencio Cruz en el programa La Caravana que se transmitía, si mal no recuerdo, en IMEVISION: “Lástima Margarito”.

Yo también me cuelgo de tema para poner el dedo sobre un tema que traigo como mosca en la oreja: el abuso en la utilización de las encuestas como instrumento para crear percepciones.

Me explico: si llegase a darse el milagro de que AMLO no ganara la elección el próximo primero de julio, nadie lo va a creer. Es una hipótesis lejana, pero que no está descartada.

Imagino a Lorenzo Córdova la madrugada del uno al dos de julio dando como ganador a otro candidato –llámese Meade o Anaya–. ¿Quién le va a creer?

Sólo le pido que imagine el escenario. Se lo dejo de tarea.

FIN.