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Sacar cabeza tras del hundimiento populista  

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Por Rubén Cortés

Después de 12 años de que Argentina fuera hundida por el populismo de los esposos Kirchner, apenas ayer tuvo la primera alegría en dos años sin kirchnerismo: empezará a recibir inversiones por unos cuatro mil 500 millones de dólares. Y… ¡porque de afuera por fin aceptan prestarle dinero!

Morgan Stanley Capital International ascendió al gobierno de Mauricio Macri de mercado de “frontera” a “emergente”: llegará capital extranjero para rescatar la galopante devaluación del peso, y la inflación del 32 por ciento (la segunda más alta de América después de Venezuela) que dejó el populismo.

Ahora, el FMI le facilitó a Argentina un crédito de 55 mil millones de dólares, de los cuales unos 15 mil millones llegarán de inmediato a Buenos Aires para que el gobierno pueda detener la depreciación del peso, que en los dos últimos meses perdió la mitad de su valor.

Ya desde 2009, con el auge del populismo de los Kirchner, Argentina perdió la calidad de mercado “emergente”. El país no mereció la confianza de los mercados internacionales y tuvo que aumentar la tarifa del gas 284 por ciento y la de agua 400 por ciento.

Sin embargo, el desmontaje de los tornillos de más de una década de gobiernos populistas en Argentina se ha convertido en un berenjenal para Macri, que venció por estrecho margen en las pasadas elecciones a Cristina Kirchner, quien se consideraba a sí misma “madre de todos los argentinos”.

Con Macri, Argentina renace, luego de que el kirchnerismo vaciara las arcas regalando dinero en lugar de fuentes de empleo, y conseguir, con las dádivas y apoyos, una amplia base social para las marchas, plantones y manifestaciones de apoyo a sus gobiernos.

La imparable inflación se cebó en las clases medias y bajas, con aumentos de precios anuales superiores al 30 por ciento y el control oficial del dólar, el cual sufre desde 2011 de una restricción cambiaria: 12 años infortunados de populismo.

Pero Macri ha planteado una política de apertura económica que empieza a dar frutos, aunque desmantelar el populismo obliga a los ciudadanos a pagar más dinero y así poder equilibrar las finanzas nacionales, chupadas por el barril sin fondo en que se convierten las dádivas y apoyos populistas.

El populismo colocó a Argentina en el rango de “mercado de frontera”, en el cual tienen prohibido invertir los grandes grupos financieros internacionales. Al pasar, ayer, a “mercado emergente”, ya recibirá inversiones por cuatro mil 500 millones de dólares.

Y todo por haberse entregado al populismo hace 14 años. Porque el populismo desfonda la víscera más sensible del cuerpo humano, como advertía, paradójicamente, uno más grandes populistas en la historia del continente, el general Juan Domingo Perón:

El bolsillo.