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Reconciliación

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Por Patricia Betaza

Los grandes momentos del primero de julio:

1.- Ver a ciudadanos entusiastas que se prepararon para estar a la altura de la alta demanda de votantes. Impresionó la cantidad de personas haciendo cola en las urnas desde muy temprano.

2.- Las encuestas no fallaron: Andrés Manuel López Obrador y Morena arrasaron en el territorio nacional.

3.- Los ciudadanos mostraron que las urnas sí sirven para poner un alto a lo que no satisface, a lo que no funciona, y dejaron claro que en la política hay límites y fechas de caducidad.

4.- Pese al catastrofismo y al futurismo, los incidentes fueron menores ante la magnitud de la elección. La gente votó con libertad y sin miedo.

5.- ¿Dónde quedaron el voto corporativo, las urnas embarazadas, el voto duro, la estructura partidista, etc.?

6.- A pesar de la polarización de las campañas, los contrincantes se comportaron como verdaderos demócratas al aceptar la derrota.

7.- Me quedó claro que José Antonio Meade, además de inteligente, es una persona con altos valores de respeto y honestidad. Lástima, no pudo con la marca.

8.- A pesar de sus detractores, Ricardo Anaya también mostró que es un hombre inteligente y respetuoso.

9.- Las instituciones como el INE sí funcionan y mostraron su alta capacidad organizativa, muy en concordancia con la alta demanda ciudadana.

10.- Esta vez no hubo sorpresas de ningún tipo. Todo lo que se dijo en encuestas de salida, conteo rápido, PREP, perfectamente sincronizado como reloj.

11.- Por esa razón, en la que no cabía la duda, es que se reconoció desde temprano por parte de los adversarios, el triunfo de AMLO. Nada que en los cuartos de guerra no se supiera.

12.- El discurso de AMLO llegó a tranquilizar ánimos. No habrá dictadura, se respetará la crítica y la libertad de expresión. Nada de revanchas, es tiempo de reconciliación. Nada absolutamente nada de corrupción ni de allegados, ni de familia.

Es tiempo de reconciliación y de verdaderos demócratas. A los ciudadanos no nos queda más que esperar a que, efectivamente, las altas expectativas generadas por AMLO se cumplan. La realidad se irá imponiendo poco a poco. Antes, habrá que serenarnos, dejar atrás la intolerancia de no aceptar y atacar al que no piensa igual que nosotros. ¿Será un gobierno realmente de cambio? ¿Se desterrarán las prácticas clientelares? ¿Será que sólo con poner el ejemplo presidencial se acabará con la corrupción? No nos queda más que pensar que así será y, si no, están las urnas. Los nuevos tiempos reclaman reconciliación.