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“Cero basura”, la nueva forma de hacer tus compras

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México.- Muchos años atrás era común acudir con los entonces diez mil pesos a la tiendita de la esquina, el olor de la madera de los anaqueles se mezclaba con el clavo y la canela que reposaba en limpios frascos de cristal, por aquellos días todo se entregaba en cucuruchos de papel periódico, las personas incluso llevaban frascos para rellenarlos de diversos productos.

Con los años, la tradición de llevar trapos deshilachados para portar las tortillas, bolsas de mandado mil veces reutilizadas y envases de bebida para ser rellenados se diluyó dando paso al plástico; en México, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) cada año se generan 77 millones de toneladas basura.

En el mismo periodo, cada persona genera un promedio de 300 kilos de basura, de los cuales, solo se recicla 11 por ciento; así, llegar a la tienda La Nature, en la colonia Juárez, es un poco como regresar a los tiempos de las conservas y especias en frascos, el lugar, busca reducir la generación de basura, y lo hace, principalmente, mediante un sistema de rellenado de envases.

El sitio, que tiene poco menos de dos años de operación, fue fundado por la periodista francesa Laurence, quien buscó replicar en el país este modelo de comercialización que ya opera en Europa; todo comenzó con algunos frascos de compota y productos lácteos; en la actualidad los anaqueles están repletos de especias, aderezos, salsas, cereales, artículos para el cuidado corporal, de limpieza y alimentos preparados.

Situado en la calle de Abraham González 131, cuyo lema es “Tu Vida sin Basura”, busca contribuir en la reducción de residuos que generan las personas; así, cuenta con un sistema de frascos de cristal que al ser devueltos limpios otorgan beneficios a los consumidores, explicó a Notimex la encargada del lugar, Georgina Rosas.

Los productos, precisó, son orgánicos y agroalimentarios, aunado a una buena variedad de derivados de productos de origen animal, los cuales sin embargo provienen de animales de libre pastoreo, es decir, que no son sometidos a procesos de ganadería industrial.

Así, se trabaja con alrededor de 20 productores mexicanos tanto de la Ciudad de México, como los barrios de Santa María la Ribera y el Ajusco, hasta de estados como Querétaro, Puebla e Hidalgo y la Ciudad de México, por mencionar solo a algunos.

Rosas, quien trabaja en el lugar desde hace poco más de un año, lleva un estilo de vida vegetariano y hace sugerencias de consumo a los visitantes con base en sus estilos de vida y a sus necesidades alimenticias; conoce bien cada producto y además convence a los comensales con degustaciones de quesos de cabra orgánicos, compotas de zarzamoras y deliciosas galletas orgánicas de a tres pesos cada una.

Además, para que quienes acuden al establecimiento estén bien seguros de que lo que consumen es orgánico o producido de manera sustentable, cada cristalino recipiente cuenta con una ficha técnica que los avala, así como datos referentes a los lugares de donde provienen, ello con la finalidad de que puedan visitar a los productores y corroborar por sí mismos los procesos con los que elaboran sus productos.

De lo que se trata, explicó, es que el sistema de intercambio de frascos para reducir la huella ecológica, sea replicado en otros establecimientos; además de la venta de especias, aderezos y otros productos, en el lugar se elaboran alimentos preparados que son envasados en vidrio.

Con lo anterior, precisó, se satisface la demanda de alimentos preparados en la colonia, con la diferencia de que los envases son de vidrio y no se genera basura, aunado a que la presentación de los mismos permite calentarlos a baño María y transportarlos fácilmente.

La propuesta, dijo Rosas, es generar consciencia de la importancia de reducir en la medida de lo posible la huella ecológica de las personas y los compradores asiduos ya llegan al lugar armados con bolsas de manta, de papel y otros materiales, así como otros recipientes; o bien, con sus frascos bien limpios y listos para ser rellenados.

A poco más de un año de que La Nature abriera sus puertas, agregó, se percibe una mayor conciencia respecto de la importancia tanto de reducir la huella ecológica, como de consumir productos orgánicos, o bien, libres de maltrato animal, tendencia que en su opinión, entre los mexicanos, al menos en la Ciudad de México, comienza a adquirir un mayor revuelo.

La parte trasera de La Nature es una especie de cocina-laboratorio, ahí es donde Melina Mayorga, la chef certificada del lugar, prepara y enfrasca cada día deliciosas lasagnas veganas, ratatuille, frijoles, jitomates rellenos y sopas de zanahoria, postres con sabores bien similares a los que salían de las cocinas de las abuelas, así como yogures con miel y granola, aunque la estrella del lugar es el yogur de té chai.

Mayorga además de preparar los alimentos, elabora conservas dulces y saladas, compotas de frutas, aderezos orgánicos e incluso cosméticos como pasta dental elaborada a base de carbón activado, canela, stevia, sal, arcilla blanca, así como desodorantes corporales de aceite de coco, fécula de maíz y bicarbonato de sodio.

NTX