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Territorio letal

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Marissa Rivera.

En un cartel frente a la presidencia municipal de Melchor Ocampo, Estado de México, apenas el lunes pasado, se leía: “las niñas no se tocan, no se violan, no se matan”. Otra menor había sido asesinada.

¡Una calamidad! La lista de nombres de niñas y mujeres desaparecidas y asesinadas, en ese Estado, crece. Y lamentablemente nadie ha dimensionado la gravedad del problema.

Es evidente que haber activado la Alerta de Género en 11 de los 125 municipios del Estado de México no ha sido suficiente para frenar los feminicidios. Ante este flagelo, no sirven ni los discursos con buenos deseos ni las cifras maquilladas, ni un tuit con lamentaciones.

A Valeria la encontraron sin vida. Estudiante de primero de secundaria, solo tenía 12 años, y la mataron. El domingo, en la colonia el Mirador del municipio de Melchor Ocampo, salió de su casa para ir a la tienda y ya no regresó.

Autoridades incapaces a indiferentes.

Vecinos y familiares hicieron lo que la policía no se atrevió. Montaron retenes en la entrada y salida del municipio para revisar a todos los vehículos ante la posibilidad de encontrar a Valeria. Buscaron toda la noche, hasta que apareció muerta, en un terreno baldío cerca de su casa.

Es imposible, siquiera, imaginar el sufrimiento, desesperación, coraje e impotencia de unos padres ante una desgracia como ésta. ¿Cómo hacer que las autoridades tengan un poco de sensibilidad ante el dolor y la súplica, para que busquen con urgencia a una hija desaparecida?

Hoy, la madre de Valeria Rivera Romero exige justicia. Su pequeña está muerta, y reclama castigo para quien le quitó la vida. Una terrible batalla contra el talón de Aquiles en los tres niveles de gobierno de México: la impunidad.

Si la hubieran buscado de inmediato, la hubieran encontrado viva”, reclamaron vecinos y familiares. Denunciaron que la policía municipal no atendió al llamado de alerta. ¿Cuántos casos hay como éste, en el país?

La violencia contra las mujeres en el Estado de México no es reciente. Según el INEGI, en 2015, fue la entidad donde se cometieron más asesinatos de mujeres, con 406, cifra que representó 17 por ciento del total de mujeres ejecutadas en todo el país. En 2016, diario hubo un feminicidio. En 2017 se cometieron más de 300 homicidios dolosos. Y este año, la lista crece. De enero a julio, el registro es de 204 muertas de manera violenta en la entidad.

Ecatepec, en el Estado de México, es considerado, para las mujeres, uno de los municipios más letales, no sólo de México, sino de América Latina. “Salimos de casa, pero no sabemos si regresaremos”, dicen quienes viven ahí.

El problema no ha parado. Las desapariciones y los asesinatos de mujeres suceden todos los días. De todas las edades. Suficiente ir a la tienda para no regresar a casa.

Como están las cosas, en el Estado de México deberá activarse la Alerta de Género en todo el territorio mexiquense. Melchor Ocampo no está en la lista y Valeria no es la primera niña que es asesinada en la zona.

Y habrá que tener mucho cuidado, porque la omisión de la autoridad ante estas ruindades, está orillando a familiares y vecinos de las víctimas a tomar decisiones de justicia que están fuera de la ley.