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Violencia e insensibilidad en el Estado de México

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Patricia Betaza.

A unos días de que se conocieran los crímenes de al menos 20 mujeres en Ecatepec cometidos por Juan Carlos “N” y Patricia “N” y del asesinato de la niña Valeria en Melchor Ocampo en el Estado de México, la Comisión de Derechos Humanos mexiquense lanzó una Recomendación inédita dirigida todas las autoridades estatales y de los 125 municipios del Estado de México para poner un alto a los feminicidios y a todas las expresiones de violencia contra la mujer en esa entidad.

En un documento adelantado a Mujeresmas.mx, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México dice que de 2017 a 2018 ha iniciado 20 quejas por feminicidio y se ha visto “una inacción por parte de las autoridades y falta de sensibilidad y empatía con las víctimas”.

“La respuesta del Estado ha sido tristemente lenta, incompleta, con más palabras que acciones y sí, al igual que ocurrió en Chihuahua, y en muchas otras entidades, la problemática y sus escasas soluciones dejan una estela de dolor, indignación e injusticia”, puntualiza la CODHEM.

Nada más hay que resaltar el hecho de que 9 de cada 10 habitantes vive con miedo en Ecatepec, según la última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana. En uno de los municipios más poblados del país la mayoría de sus habitantes vive bajo el terror de sufrir algún tipo de violencia. Si eso ocurre en el área conurbada con la capital del país, qué se puede esperar en el resto de los estados.

En el documento se incluyen también propuestas y observaciones que van desde labores preventivas, hasta una verdadera revisión y análisis de cumplimiento de la llamada Alerta de Género, que con ella y sin ella, las muertes violentas de mujeres continúan, al igual que las agresiones sexuales y la violencia en general.

Esta Recomendación General, la primera en la administración del ombudsman Jorge Olvera, constituye “un llamado a realizar acciones si bien conjuntas, contundentes, apoyadas con estudios, diagnósticos y políticas públicas reales, que además de atender situaciones multifactoriales, establezca mecanismos para que las autoridades y la propia sociedad ejecuten programas útiles, efectivos y, sobre todo, apoyados con presupuesto y personal sensible y capacitado”.

Se espera que esta Recomendación cause “una fuerte sacudida a las estructuras gubernamentales para que salgan de su letargo y se unan, verdaderamente para terminar con estas muertes y todos los tipos de violencia contra la mujer”.

Según la CODHEM “en el Estado de México, el futuro nos alcanzó y en lo que parecía una lejana y aterradora posibilidad, por nuestra densidad poblacional, la marginación, la desigualdad, la pobreza, la violencia y la arraigada cultura de discriminación hacia la mujer, la inseguridad y los feminicidios hoy son una lamentable realidad. El pueblo mexiquense es testigo de muertes violentas de mujeres, prácticamente todos los días. Niñas, madres, esposas, novias, hermanas, que nunca volverán a su familia”.

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México no se anduvo por las ramas. La realidad no se puede tapar con un dedo. Los feminicidios, como cualquier expresión de violencia, son síntoma de descomposición social, ineficacia e impunidad. La violencia va al alza en todo el territorio nacional. Nada más hay que ver el último reporte del Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 2 mil 542 homicidios dolosos en el país en septiembre.