web analytics

Y… ahora que viene Maduro

0
39
Rubén Cortés.
 
Nicolás Maduro es Jefe de Estado. Su invitación a la fiesta de nuestro próximo Presidente responde al protocolo diplomático internacional, por mucho que varios legisladores de oposición busquen que el Senado fije postura contra la visita del tirano.

Pero nunca está de más saber quién entra a casa. Lo revela uno de sus cientos de presos políticos, aunque afortunado, porque pudo salir de ese nuevo Gulag de las Américas en que Chávez y Maduro convirtieron Venezuela.

Premio Sajarov 2017 a la libertad de Conciencia, Lorent Saleh, contó al diario español El Mundo la tortura sufrida en cuatro años de prisión en las dos mazmorras de la Gestapo chavista:

“El Helicoide” es la tortura física. Pura expresión del Estado mafioso. Estás con banqueros, narcos, con ‘picagente’. Te montan un expediente simulando un hecho punible, te secuestran, torturan. Tu familia no tiene a dónde denunciar, porque es la propia policía secreta.

“La Tumba” es el aislamiento absoluto. Estás tú con tus temores. El ser humano en su estado más elemental y miserable. Como el judío que lleva a otro judío al horno. La deshumanización más abyecta.

–He visto hombres arrodillarse para que les golpearan. Hice una huelga de hambre de 18 días para que me dieran un reloj. La Defensora del Pueblo me decía: “¿Dónde está escrito que un reloj es un derecho humano?”.

Fui sometido a una técnica celular que anula los sentidos: no sabes si estás vivo o muerto. La única forma de averiguarlo es el dolor. Quieres que te golpeen y te golpeas buscando la sangre. Sólo la sangre y el dolor te reafirman que sigues existiendo.

El régimen de Maduro se sostiene mediante el pánico, la violencia y el hambre. El hambre no es la mera consecuencia de un mal gobierno: es una estrategia efectiva de sometimiento, para subyugar a los venezolanos, porque ya es incapaz de convencerles.

Intenté suicidarme cuatro veces. A partir de entonces, un funcionario tuvo que dormir en mi celda cada noche. Con un ojo medio abierto, aterrado. Una noche intenté colgarme de las rejas. Se despertó y abalanzó sobre mí. Otro día, volviendo del baño, le cerré la puerta en la cara.

Sospecho que al concejal opositor Fernando Albán lo lanzaron por la ventana de la prisión, ya muerto; aunque lo mismo daría si se hubiera tirado él. Yo estuve en ese piso diez, junto a esa misma ventana, y conozco la desesperación que podría llevar a un hombre a saltar.

¿Entonces, quién es el gobernante que viene a México el 1 de diciembre? Justo éste, de cuyo régimen revela atrocidades uno de los tantísimos venezolanos a quienes ha torturado y privado de su libertad por pensar diferente.

Sí: un tirano.