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Fernando del Paso: palabras entre amigos

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Ah-Muán Iruegas.

La Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, fue dirigida por Don Fernando del Paso desde su fundación y durante casi un cuarto de siglo. Allí trabajó primero y luego se amistó con Juan Ignacio Varela, a quien Don Fernando le prologó dos libros y quien hoy conversa con El Arsenal sobre palabras y conversaciones que sostuvo con el hoy fallecido escritor.

Varela se desempeña como Encargado del Área de Invidentes de la propia Biblioteca Octavio Paz. Afirma que habló con Del Paso en muchas ocasiones durante los últimos catorce años, que incluyeron asuntos tanto laborales –entre bibliotecarios- como propiamente literarios y culturales. De esas conversaciones, pueden resultar de interés para los lectores de El Arsenal algunos detalles poco conocidos, como los siguientes:

Don Fernando tenía un especial interés por la cultura árabe, que se refleja en algunas de sus obras, como La muerte se va a Granada. Otra obra, relacionada con ese tema, quedó al parecer inconclusa: Bajo la sombra de la historia: Ensayos sobre el Islam y el Judaísmo. Como acontecimiento histórico, Del Paso llegó a interesarse en particular por la caída del Reino de Granada, según menciona Varela.

Al respecto, y para quienes quieran disfrutar un libro que llegó a recomendar Del Paso, les informamos que Don Fernando recomendó en alguna ocasión a Varela, la lectura del Manuscrito Carmesí, de Antonio Gala, que trata precisamente sobre los últimos días del reino granadino.

Le interesaba a Del Paso también la literatura árabe; llegó incluso a comentar Don Fernando que en la poesía árabe llega a ser tan importante cada verso en lo individual, como lo es en tanto parte de una obra mayor: el poema en su totalidad.

Del Paso vivió varios años en Londres, como es sabido, trabajando para la BBC en esa ciudad. Acaso el humor de los británicos influyó en Don Fernando, pues certifica Varela que Del Paso tenía en su trato un humor muy refinado, agudo e intelectual. A lo cual puede haber contribuido además su estancia de varios años en París, primero como agregado cultural de la Embajada mexicana, y después como Cónsul.

Por otra parte, el propio Del Paso describió a Varela como su amigo, pues dice “entre sus amigos estoy yo”, en el prólogo que escribió al libro de Varela Ay, Jalisco no me cuentes. En dicho texto, Del Paso afirma, en referencia a Varela, algo que cualquier escritor mexicano quisiera leer de la pluma del ganador del premio Cervantes. Dice Del Paso sobre Varela: “Las palabras, los cuentos y los poemas que escribe, agregan otro sol”. No escatimó Don Fernando, en su prólogo, elogios sobre Varela, dando testimonio de su amistad que el lector interesado puede revisar en el citado volumen, editado por el Gobierno del Estado de Jalisco en 2011; pese a que Varela añade que tal amistad fue de tipo incidental.

Hoy, fallecido del Paso, sólo indirectamente podemos entrar en contacto con él y recordarlo, a través de su obra, sus dibujos, entrevistas y las personas que le conocieron, como Juan Ignacio Varela.

Y para los aprendices de novelista, puede ser de utilidad recordar que Don Fernando reivindicaba las narraciones lineales (en el tiempo), junto a otro jalisciense a quien Del Paso solía recordar: Juan José Arreola.

Un poco más conocida es la actividad de Del Paso como dibujante y pintor, llegando a realizar también algunas exposiciones de sus obras pictóricas, donde destacan dibujos de una desbordante imaginación y repletos de incontables detalles. Pero hay otras facetas de Del Paso aún más desconocidas.

Varela nos sorprende al mencionar que si bien a Del Paso se le recuerda como novelista, tuvo éste también una incursión –desconocida para quien esto escribe- en la poesía erótica, que merece recordarse además de sus tres obras reconocidas como principales: las novelas José Trigo, Palinuro de México y Noticias del Imperio, obras indispensables para todos los lectores interesados en las letras mexicanas.