La reacción ciudadana

Jorge Miguel Ramírez Pérez.

La protesta del domingo sorprendió porque al fin tomó cuerpo la inconformidad de los procedimientos, tanto de una consulta que ya adquirió el apellido de “consulta a modo” como por la simpleza para que, de esa manera burda, se diera por terminado un proyecto que se vendió como panacea al orgullo lastimado de los mexicanos.

Porque aunque insisto que no se iba a poder hacer el aeropuerto porque el presupuesto lo escalaron hasta las nubes, los dizque empresarios y magnates en el ajo; haciéndolo más costoso, casi al doble del de Beijing, que va a ser el mayor del mundo y muy superior a la maqueta de Texcoco.

Por eso los ve usted calladitos a los 16 ricachones que ya se habían embolsado 70 mil millones en movimientos de tierra que no debieron exceder unos ocho mil en la realidad. En segundo lugar, no era su dinero, sino el dinero era nuestro, mi querido lector, por medio del erario y de las Afores de las que dispusieron los de la banda peñista.

Además les iba a tomar todo el sexenio para casi-terminar, y como los amlovers no estaban en la polla, era ilógico que pagaran a sobreprecios estratosféricos a una obra impuesta.

Nunca es así, al nuevo o a los nuevos, siempre los incluyen a través de la familia de la señora o de los cuñados, en este caso la familia cercana traía un tío: Jiménez Espriú, con otro plan, con otra obra; así que, no se iba a poder cerrar el arreglo.

Y no incluyo entre las razones del deceso del elefante rosa con puntitos verdes, porque era una mariguanada, el impagable mantenimiento. Simplemente con el bombeo de las pistas inundadas tendrían suficiente para quebrarse la cabeza, con un drenaje terrorífico que va superando el hundimiento del valle. Nomás que le pregunten a José Luis Luege sobre ese costo para comenzar a platicar.

Pero eso no fue lo que se informó. Punto.

Se dijeron mentiras bajo la era de no mentir, no robar y no traicionar.

No se dijo que ese aeropuerto era un fracaso desde su origen y que todo estaba pegado con chicle, ni siquiera con alfileres. Lo que se llevó a la mesa no fue el fraude, su desvelamiento y su consecuencia legal; sino el plan para sustituirlo a modo, usando una masa a modo, ni mucha siquiera. ¿Y el dinero apá?… ¿de donde salió?Y el INE y los partidos de cartón: callados. ¿De cuándo acá un partido puede hacer consultas y determinar la viabilidad de un proyecto o de una decisión de la administración pública? Jamás. Con un botón de muestra se fueron al diablo las instituciones como se nos había anunciado hace años.

Eso demuestra que Lorenzo Córdova y su séquito de consejeros sirven exactamente para lo que se le unta al queso, como dice un amigo mío. Y qué decir de los del Tribunal, ausentes, acobardados, que me consta que determinan por consigna, porque una vez que el presidente les manda decir cómo debe ir la onda, cobran los arreglos a través de los dictaminadores. ¿O me equivoco?

Y en ese mundo de astutos, piensan que mataron, los de la transición, dos pájaros de un tiro; por un lado, taparon una investigación: nadie supo nada; y por el otro, a cambio, pusieron en marcha sin cuestionarla realmente -los del gobierno saliente- una parodia de consulta para párvulos, incluso con el silencio del PRI legitimando.

Porque como respuesta sin imaginación a la inconformidad ciudadana del domingo el berrinche sigue y ya se anuncian más consultas del teatro de lo absurdo digno de Ionesco: consultar lo ya prometido y aprobado, incluso con fechas de arranque. Lo improvisado es lo que rifa y como la “línea de masas” de Mao, dicen los líderes de las consultas apócrifas, cualquier pretexto es bueno para que se vea masa.

Lo bueno son dos cosas: el pueblo, el verdadero, el que marchó el domingo con todo y que fue violado con la consulta, va adquiriendo conciencia de su poder, ya se va dando cuenta además, que no tiene a nadie, ni nadie le va ayudar. Nunca lo han hecho pero siempre lo habían creído. Incluso los partidos brillaron por su ausencia porque no tienen cabida, exudan desprestigio.

Algunos empiezan a sospechar ¿porqué nadie de los directamente afectados no arroparon la marcha y no dieron la cara?, y concluyen como Hamlet que “hay algo muy podrido en Dinamarca” y ese algo apesta en las obras de Peña y las tapaderas del Morena.

Y la segunda se dan cuenta los ciudadanos que ser apolíticos y “no meterse con nadie ni querer problemas” es una frase letal, porque es el pico filosófico de la sujeción y la subordinación indeseada; ahora a beberla o derramarla y hay que ir por el fondo que nadie puede, ni sabe explicar, porque el script señalaba que el ciudadano no existe y es apático, pero como ya está despertando, algo bueno va a salir.