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Sálvese… ¿Quién puede?

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Miryam Gomezcésar.

Mientras en la Ciudad de México se vive un cambio histórico para el país con la celebración de la transición presidencial, antesala del giro que se da al sistema de gobierno, en algunos estados la vida, ya no tan provinciana -entiéndase otrora pacífica y placentera- continúan las mismas inercias del desorden que imponen sus mandatarios en la administración pública.

La hipocresía que soporta el mundo de corrupción y la impunidad, lastima. Son las formas, los mismos abusos y absurdos que precipitaron este tan sorprendente como espectacular punto de quiebre en el cambio en la Federación, que hoy es una realidad que por prudencia, se debe moderar la expectativa.

En Quintana Roo, donde se llevará a cabo la elección intermedia el 2019 para renovar su legislatura, sus principales figuras públicas apuestan a la desidia y la costumbre de sus habitantes de no involucrarse en los procesos, indiferentes como son a participar en asuntos tan importantes como los de interés común, relacionados a la intervención de sus gobiernos.

Los entusiastas legisladores federales del Morena han puesto a trabajar a sus estructuras con miras a lograr para sus candidatos una votación mayoritaria. Así, el Senador José Luis Pech Varguez, apoyado por los Diputados Federales Mildred Ávila Vera y Jesús Pool Mo, intenta tener el control de los Morenos en la zona norte.

A su vez, la Senadora Marybel Villegas Canché hace lo propio con un activismo acelerado en la búsqueda de mejorar su posicionamiento en su zona de influencia que también es la norte.

La batalla entre ambos apenas empieza, ella con el evidente apoyo del Presidente Andrés Manuel López Obrador, y él, del Gobernador Carlos Joaquín González, una lucha de estrategias donde cada senador pondrá sus cartas sobre la mesa negociadora en el momento adecuado de cara a su personalísimo proyecto.

Lo mismo sucede con los diputados locales que intentarán reelegirse porque no hay nada más tranquilizador para los abonados que tener asegurado su envidiable ingreso y, aunque ya no está Roberto Borge para imponer su criterio a los consejeros del IEQROO y magistrados del TEQROO, para beneficiar a sus candidatos, los diputados ya levantaron la mano “¡Yo quiero!”, y son un resto.

Pero en asuntos municipales, las cosas no van como planearon. Las nuevas autoridades de Seguridad Pública siguen las mismas tácticas de la vieja escuela: apariencia y figurado matan convencimiento y realidad. Son predecibles aunque el espectro letal alcance más de 500 asesinatos en lo que va del año.

Es como si pensaran que con mantener bajo control la información criminal en los medios de comunicación, la percepción de la realidad puede modificarse con una conveniente manipulación de cifras, aun cuando la delincuencia común y la de alto impacto avanzan tan exitosamente, que ni siquiera puede comprobarse la disminución estadística.

Es visible la molestia del Secretario Estatal de Seguridad Pública, Jesús Alberto Capella ante la negativa de la alcaldesa de Solidaridad, Laura Beristain, a aceptar el Mando Único, sobre todo cuando dice que con otros municipios como Benito Juárez, Isla Mujeres y Tulum ya establecieron convenios y Solidaridad está convertido en un foco rojo por el simple hecho de optar por una estrategia propia.

Cuando se escuchan quejas de que el actual director de la Policía Turística, Carlos Bustos Álvarez, obliga a cada vendedor ambulante que trabaja en la zona hotelera, la entrega de 400 pesos semanales para no ser molestados, la presunta extorsión debe aclarase por ser un asunto delicado que, de lo contrario, volvemos al mismo procedimiento dentro de las instituciones, un rudo golpe para la  debilitada imagen del Gobernador, Carlos Joaquín González, que dice querer mejorar las circunstancias.

En el municipio de Benito Juárez, entre torpezas, disparates, la alcaldesa Mara Lezama se enreda con comentarios y respuestas  a bote pronto, comete errores garrafales que poco ayudan a mejorar su alicaída presencia, para alegría de algunos de sus colaboradores.

Negarse a abundar sobre el tema de la inseguridad porque sus colaboradores más cercanos, ella misma e incluso sus familiares han recibido mensajes amenazantes sin precisar la información es un disparate.

En primer lugar por las cifras alegres que ya presume el optimista secretario municipal de Seguridad Pública Jesús Pérez Abarca, recién ratificado, quien asegura que la realidad en Cancún ha cambiado y es evidente la disminución delictiva a pesar de que aumentan los casos de robo a mano armada en casas habitación, en las calles y en los bancos. ¿En qué quedamos, pues?

Por si fuera poco, el engendro creado con la mezcolanza de partidos dentro de la alcaldía, donde con argumentos débiles la alcaldesa intenta defender lo indefendible, hace que la confianza en ella como administradora y como joven política se pierda irremediablemente.

Los incomprensibles nombramientos de figuras impresentables como pago de cuotas a figura cuestionadas, resaltan la dificultad que no logró rebasar, una situación de corrupción que no evitó y cedió ante las mismas mafias que mantienen y han mantenido el control interno y sus nexos con las bandas traficantes, llámese de piratería, llámese de permisos, de tolerancia a giros clandestinos, entre otros, considerar que certificar inspectores es la fórmula adecuada para acabar con la corrupción, me temo que alguien la ha timado.

Es distinta la forma como se ve a como ella quiere proyectarse, una figura política sólida, sin embargo, su preocupación mayor para sorpresa de todos está en su fama y no en controlar y ordenar su administración, que no se circunscribe a ser la directora de ingresos, egresos y de recursos humanos del Ayuntamiento, sino de resolver los casos ya emblemáticos que aquejan a la ciudad.

Aunque su labor es otra, pocos la ayudan considerando cómo la han infiltrado con tal de rebasarla. Ojalá se concentre, analice las circunstancias y logre avanzar correctamente para bien de los benitojuarenses, la expectativa es baja pero aún tiene tiempo para revertirla.

Ha justificado lo injustificable, como la ratificación de funcionarios supuestamente con cartas credenciales sobresalientes que se sabe en realidad son compromisos con Remberto Estrada Barba, el  anterior alcalde, aunque intenta convencer de lo contrario sus contradicciones la exhiben y debilitan, eso pocos se lo dicen.

No se da cuenta o no quiere verlo. Una persona aferrada, es difícil distraerla de sus obsesiones con el aburrido análisis de sus acciones, así de simple. Un personaje creado en su culto a la personalidad la hacen parecer más temerosa a perder fama (como sucede, y también se nota), que a ser reconocida por sus errores, cuando debiera ser factor de cambio, la situación es deprimente.

No hay avance palpable en temas urgentes de solucionarse. En un par de meses de asumida la responsabilidad, la imagen del destino con la basura en las calles, frente a comercios y centros habitacionales; el desorden en el transporte público causante de accidentes continuos; los hoyancos en las vialidades, con las mismas fallas administrativas hacen que la imagen de la administración municipal parezca tan falsa como el mundo de juguete donde todo se aparenta pero nada es real.

No sólo es asunto de recursos financieros, sino de organización y coordinación que es ahí donde se demuestra el conocimiento y la visión. Lo exitoso es el asesoramiento de sus enemigos, como aquél que mueve los hilos de la resistencia y le organiza plantones, reclamos y desmanes en la plaza pública pero le habla al oído con tal de no perder el control de los recursos millonarios (40 millones de pesos más los beneficios de los permisos para la vendimia y otros ingresos nada despreciables) destinados a la realización del carnaval del 2019.

No mentir, no robar, no traicionar ya es mandato presidencial… ¿se cumple?