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Gertz Manero, a la PGR

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José C. Serrano.

El doctor Alejandro Gertz Manero ha sido designado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, como encargado de despacho de la Procuraduría General de la República (PGR). En el primer minuto del 1 de diciembre recibió las instalaciones de la dependencia de parte de su antecesor Alberto Elías Beltrán. Tras la entrega formal realizó un breve recorrido por dichas instalaciones.

El actual encargado de la PGR es abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho. Cursó su doctorado en la materia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Gertz Manero cuenta con una amplia trayectoria profesional. En 1976 fungió como coordinador nacional de la campaña contra el narcotráfico, a través de la Operación Cóndor. Ha sido secretario de Seguridad Pública durante las administraciones de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Rosario Robles Berlanga como jefes de gobierno del entonces Distrito Federal (1994-2000). Ocupó el cargo de titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, de 2000 a 2004 en la gestión de Vicente Fox Quesada.

Ardua es la tarea que tendrá que realizar este hombre nacido en la Ciudad de México a finales de la década de los años treinta del siglo pasado. Para cumplir con su encomienda es indispensable iniciar con una jornada de asepsia profunda. El tramo de control es muy amplio y con muchos recovecos.

Las subprocuradurías, unidades operativas, coordinaciones y fiscalías han sido permeadas, desde hace varias décadas, por la corrupción en sus diferentes manifestaciones. La delincuencia organizada reparte billetes verdes a granel para comprar información y protección de quienes deberían combatirla. El crecimiento patrimonial repentino de quienes laboran en la PGR, es considerado, en los tiempos que corren, como algo normal. La placa que cuelga del cuello de quienes la portan es el ábrete sésamo para el ingreso de dinero fácil.

En la PGR los fiscales, agentes del Ministerio Público, oficiales ministeriales y policías de investigación son fabuladores extraordinarios. Desde tiempos remotos la dependencia se ha caracterizado por la fabricación de delitos o, en el caso opuesto, la desaparición de éstos. Un ejemplo que ha cobrado relevancia es la tragicomedia que se ha tejido en torno a la señora Isabel Miranda de Wallace y su hijo secuestrado y desaparecido. Los guionistas de esa parodia cobran en la Subprocuraduría Especializada en la Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). La señora Miranda de Wallace ha sabido explotar esa circunstancia en beneficio propio y de su familia.

La tragedia que viven los familiares de personas que en verdad han sido privadas de su libertad y, posteriormente desaparecidas, no cuentan con la empatía que requieren para templar el alma. Ven con escepticismo cómo engrosan y crecen en número los tomos de la averiguación previa o carpeta de investigación. Por años eso es lo único que tienen a su alcance.

Don Alejandro, de quien se especula que podría ser el próximo titular de la Fiscalía General de la República, tendrá que poner en juego su talento policiaco para discernir inteligentemente de quiénes debe prescindir al iniciar oficialmente sus labores en este nuevo encargo. La nómina está repleta de farsantes, embusteros, corruptos y valemadristas, inclusive la Subprocuraduría de Derechos Humanos, Prevención del Delito y Servicios a la Comunidad (SDHPDSC), que se supone debería estar blindada para hacer frente a tales calamidades, no puede ser considerada como una excepción.

Bienvenido a la PGR, el mayor estercolero del país.