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Retos y sinsabores de la 4a Transformación

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Miryam Gomezcésar.

Si alguien pensó en algún momento que la alternancia desde su inicio sería tersa, a estas alturas ese alguien debe estar preocupado tratando de entender lo que sucede en una realidad que varía constantemente en los distintos temas de la discusión pública.

Por vez primera, en mucho tiempo, vemos en los poderes del Estado, enojo, nerviosismo, una tensión que hacen visible en el tono de sus exigencias. Debate acalorado con el ánimo de zarandear al país para defender lo suyo, su coto, una batalla que aparenta defender la autonomía esgrimiendo la máxima juarista “Todo por la razón, nada por la fuerza”, desde una institución que durante muchos regímenes sus integrantes han resuelto casos controvertidos, inverosímiles.

Entablar una lucha entre poderes como la del Poder Judicial contra el Legislativo y, en consecuencia el Ejecutivo, no hace sino parecer sarcasmo que deja a muy pocos satisfechos. El discurso, plagado de verdades a medias, entablado en los más finos términos para su defensa, enfoca la importancia del nivel pero no convence a todos.

El origen de la querella resalta los contrastes salariales en la Administración Pública, que no se justifican porque, si bien todos ciudadanos tienen derecho a una remuneración justa conforme a los términos de su trabajo, el cúmulo de prestaciones y contraprestaciones que se asignan en instituciones (no únicamente del Poder Judicial sino de muchas más incluido el Ejecutivo y el Legislativo), hace de los montos una fantasía inalcanzable para una gran mayoría de mexicanos, muchos de ellos con perfil alto que están en el desempleo o autoempleo en algo distinto a lo que estudiaron.

En el Legislativo, durante la sesión de análisis del Proyecto de Egresos 2019, integrantes de alrededor de 50 organizaciones del sector agrario identificados con el PRI como la Confederación Nacional Campesina, la Central Campesina Cardenista, el Frente Amplio Agrario y el Consejo Agrario Permanente, entre otras, al grito de “¡Nadie sale y nadie entra!” cercaron y mantuvieron bloqueados con cadenas y candados los diez accesos a las instalaciones del Congreso, organizados para exigir la restitución de 20 mil millones de pesos al presupuesto inicial de la SAGARPA.

Paso a paso, la crónica se escribía vía las redes sociales de Twitter. A las 13:55 horas, en la cuenta de El Universal, publicaron que el diputado priísta Ismael Hernández Deras ayudó a representantes de los manifestantes a ingresar a las instalaciones.

La senadora y líder nacional priísta, Claudia Ruiz Massieu, a las 14:00 horas escribía: “Parael @PRI_Nacional ¡el campo es primero! Exigimos que las voces y demandas de las y los campesinos que piden un #PaqueteEconómico2019 justo, sean escuchadas #YoXELCAMPO.

A su vez, casi a las 17:00 horas, la diputada morenista Tatiana Clouthier, a través de un mensaje de texto, pedía auxilio: “SOS, no se si para bien o para mal mas estamos secuestrados en Congreso. Lo que no está bien y SPCCDMX debería hacer algo pues encadenaron puertas y es peligroso”.

Mientras los diputados estaban enfrascados en el debate, empleados y  trabajadores de limpieza, que viven lejos del recinto legislativo y que no cuentan con vehículo ni recursos para comprar comida, buscaban la forma de adquirir alimentos. Los restaurantes y cafeterías de San Lázaro se encontraban abarrotados, muy pronto se terminó el abasto y los rehenes tuvieron que permanecer encerrados mientras el problema se solucionaba.

Tras ocho horas del encierro, a las nueve de la noche temporalmente se destrabó el conflicto y las organizaciones permitieron la salida de los trabajadores, aunque los líderes de agrarios amenazaron con permanecer en la sede legislativa hasta lograr su objetivo 

Se entiende que la 4ª Transformación es eso, acabar con privilegios, frenar a los depredadores, replantear una nueva convivencia, que se acaben los excesos, se eviten las fugas de recursos que es parte de los abusos cometidos en los gobiernos.

También se entiende la urgencia de acabar con las costumbres, por arraigadas y dañinas que sean, pero es proceso que tarda tiempo para asimilarse.

No una sino muchas acciones que se han tomado en varias dependencias son difíciles de descifrar, pero es necesario que lo hagan pronto y de la forma más clara porque, en descargo de la máxima responsabilidad, no necesariamente todo lo decide el Coordinador del Poder Ejecutivo. Es evidente que hay acciones determinadas en forma individual por los integrantes del gabinete y paraestatales, con un equipo tan heterogéneo como el actual que está generando un pésimo mensaje a la población 

Diciembre es la antesala de la entrega presupuestal a las arcas del Estado, en las primeras acciones podrá verse reflejada la capacidad, la certeza y el esfuerzo del gobierno federal para zanjar los contrastes sociales y abatir la inseguridad.

La entrega de becas, capacitación, servicios de salud, adecuación de pensiones, entre otras cuyo resultado podrá valorarse en un lapso menor al de los grandes proyectos de desarrollo, permitirá al mismo tiempo analizar la reacción de los beneficiados. Aunque el avance será lento, esperemos que sea efectivo.

En este sentido, aunque lo ideal es que todos jalaran parejo, lo cierto es que la beligerancia desatada por la resistencia de quienes hoy son oposición, y que hasta hace muy poco eran privilegiados, lo hacen en sentido inverso.

La propuesta de acabar con esas inercias provoca que sean hoy las resistencias a los proyectos, son obstáculos que deben resolverse por el desgaste que provoca.

Hay quienes apuestan al desgaste, a la posibilidad de derrocar a un gobierno que inicia. Sin más defensa que sus privilegios, a esos atrevidos convendría identificarlos porque el juego perverso establecido en este momento de volatilidad podría violentar más el clima tenso que de por sí ya se vive en el país y provocar un retroceso tan inconveniente como en extremo peligroso.

Centrados en las luchas intestinas que podrían decantar en el México bárbaro descrito en el gran reportaje de John Kenneth Turner, donde el autor adelanta como premonición que “México está a punto de iniciar una revolución”, la de 1910.

Con respecto a problemas como la inseguridad que, entre otros, en este momento son explosivos, no se entiende que, pese a las condiciones de violencia que padece la entidad y al intento de encontrar la mejor forma de solucionar tan complicada situación, los mandos encargados de la Seguridad Pública en Quintana Roo estén como paralizados.

Sin duda deben estar desesperados porque en los municipios de Benito Juárez, Felipe Carrillo Puerto y Othón P. Blanco, los recursos federales del Programa de Fortalecimiento a la Seguridad (Fortaseg) están en vías de perder un monto considerable.

Parte de las aportaciones federales y municipales no han sido ejercidas y tendrían que devolverse (de 47.1 millones, 2.1 no han sido aplicados en Benito Juárez; de 17, no han sido aplicados 1.9 en Othón P. Blanco; y de los 12 que corresponden a Felipe Carrillo Puerto, no se aplicaron 2.3 millones, sin ejercerse en la prevención social, desarrollo, profesionalización y certificación de los elementos).

Como este ejemplo que evidentemente es producido por el desorden interno, este tipo de absurdos impiden que un proyecto para la Seguridad Pública, tan necesario, se vea afectado por la burocratización y distracción de los responsables.

En medio de este caos, surgen para los quintanarroenses dos noticias, una buena y una mala. La buena es que en enero inicia el proceso electoral intermedio. La mala es que, tanto partidos como muchas de las figuras que se mencionan para las candidaturas a las diputaciones que se concursarán para integrar las 25 curules de la XVI Legislatura, carecen de fuerza política. La lucha será por las 10 seguras que son las plurinominales.