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Claro: tiene razón el señor presidente

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Rubén Cortés.

El presidente dijo una gran verdad ayer, sobre la continuación de la Línea 12 del Metro de la CDMX:

Ya se invirtió en esas obras y ni modo que se dejen inconclusas, alegando que son obras que iniciaron otros gobiernos, o que no están bien planeadas, o que no son prioritarias, o que se hicieron nada más para hacer negocio, para beneficiar a compañías constructoras. No. Tenemos que terminar esas obras”.

Entonces el presidente está obligado a continuar la construcción del NAIM, cuya cancelación (por una desaseada consulta a menos del 1 por ciento del padrón electoral) tiró al cesto de la basura 120 mil millones de pesos en una obra de infraestructura que llevaba décadas en planeación.

El presidente tiró una mega obra de primer nivel mundial para hacer en su lugar dos pistas en Santa Lucía: un tiradero de lana. El NAIM tendría un costo final de 232 mil 230 millones de pesos, y Santa Lucía 385 mil 738 millones de pesos: es decir 153 mil 508 millones de pesos más caro.

Lo explicó mucho mejor ayer en tres tuits el ex candidato presidencial y ex secretario de Estado con tres gobiernos José Antonio Meade:

1.-

Un aeropuerto importa porque activa la economía. Cada pasajero gasta 415 dólares en promedio:

–184 en la industria de la aviación.

–231 en turismo y otros bienes y servicios locales.

Esto se repite 120 mil veces al día en el Aeropuerto de la CDMX, aporta 1.6 por ciento del PIB.

2.-

La escala y conectividad del #NAICM atraería más pasajeros y elevaría el gasto promedio a 555 dólares:

–245 en la industria de la aviación.

–310 en turismo y otros bienes y servicios locales.

Esto se repetiría 342 mil veces al día en el #NAICM, aportando 6.0 por ciento del PIB.

3.-

El costo de cancelar el #NAICM no lo compensa #SantaLucía ni la red aeroportuaria mexicana.

Expertos señalan que la pérdida de valor para MX beneficia a aeropuertos de EEUU y de América del Sur. ¿No prefieren que se generen empleos y actividad económica en México?

Pero al presidente le interesa más inyectarle dinero, entusiasmo, ganas, enjundia, recursos humanos a la línea 12 del Metro de la CMDX, siguiendo una idea que habla muy bien de su papel como gobernante: “Hay muchas obras inconclusas, pero tenemos que terminarlas, darles continuidad”.

Es una pena que no piense así en el NAIM: la obra de mayor envergadura para México en medio siglo y que el gobierno anterior empezó a construir con la compra de bonos en 75 centavos de dólar, pero el actual está comprando bonos en un dólar con 50 centavos para… destruirla.

No, hombre…

Unos genios.