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¿Qué pretende el feminazismo de la farándula argentina?

Carlos Arturo Baños Lemoine.

La psicosis feminista farandulera que comenzó con el #MeToo gringo ya llegó a Argentina, sólo que en este país tomó el nombre de “Mirá cómo nos ponemos”, pero esencialmente es lo mismo: una mezcla de histerismo/histrionismo de dizque actrices que salen a denunciar, en bola y sin prueba alguna, el ambiente de “violencia sexual” (acoso, hostigamiento, violación, etc.) que dizque viven en su ámbito laboral: el show business.

El #MiráCómoNosPonemos se trata de un verdadero monumento a la posverdad, es decir, se trata de un conjunto de “certezas” que se sustentan en sentimientos colectivamente compartidos desde una conveniente posición victimista. Un total contrasentido al espíritu científico de la Modernidad.

#MiráCómoNosPonemos

Tenemos a la vista un nuevo caso de las Brujas de Salem, por supuesto: actuaciones dramáticas que apelan a las creencias antes que a la razón, que exhiben desplantes histéricos antes que pruebas científicas sólidas y fehacientes.

Que no nos extrañe esto: ya hemos dicho en muchas ocasiones que el feminismo hunde sus raíces más profundas en el irracionalismo del s. XIX.

Curiosamente, la paranoia feminista farandulera argentina surge en medio de una nueva iniciativa sobre el aborto y de una nueva candidatura a la Presidencia de la millonaria comunistoide Cristina Fernández de Kirchner. ¿Casualidad?

Punta de lanza del caso argentino es el asunto de la “actriz” Thelma Fardin, quien se dijo violada por el “actor” Juan Darthés alrededor de las siete de la tarde del 17 de mayo de 2009 en el Hotel Holiday Inn de la capital nicaragüense, Managua, mientras se realizaba una gira artística de una novela albiceleste llamada Patito feo. Ya saben un “churro” más de los cientos que se producen en y se transmiten por toda Hispanoamérica.

Aquí le envío el video referente a la conferencia de prensa que, a inicios de diciembre de este año, dieron las “actrices” sobre el asunto, dando especial énfasis al “testimonio” de Thelma Fardin. Podrán ustedes notar, de inmediato, que todas las féminas allí presentes llevan el típico pañuelito verde del “pro-aborto”. Aquí el video:

https://www.youtube.com/watch?v=7W6jwnyrZ7U

Cabe resaltar que la denuncia mediática y judicial por el supuesto delito de violación se hizo… ¡casi diez años después de haber ocurrido supuestamente el hecho delictivo!

Dificilísimo demostrar lo ocurrido en tales circunstancias. Imposible darle validez a una prueba pericial de medicina forense obtenida a destiempo. A estas alturas, ¿qué podría pesar como prueba del supuesto hecho delictivo?

Lo peor de todo, es que del relato de Thelma Fardin se desprende que, de ser ciertos los hechos que narra, ella tuvo al alcance de la mano todo lo necesario para defender su causa ante la justicia: supuestamente, Juan Darthés le practicó sexo oral para después penetrarla (luego se aclaró que sin condón)… ¡todo un mar de ADN para demostrar, al menos, la actividad sexual de la que se dijo “víctima”!

Pero la supuesta “víctima”, Thelma Fardin, no procedió correctamente en aquella ocasión, como bien lo señaló el abogado del acusado, Fernando Burlando, quien dijo: “Hay que transmitirles a todas las chicas que pasan por este problema que denuncien inmediatamente, porque el tiempo no colabora. Se les está transmitiendo información equivocada, de que denuncian a los 8 ó 9 años. Hay que informarles que hay que denunciar instantáneamente”.

En su defensa, Thelma Fardin salió a responder con el típico guión de las feministas: “Dejen de exigirles cosas a las víctimas”, escribió en su cuenta de Twitter. Así como ustedes lo leen, mis apreciables lectores, por absurdo que parezca.

Y de hecho, por aquí va la jugada del feminazismo farandulero argentino y mundial: que no se les exija nada a las supuestas “víctimas” y que, simplemente, se les CREA TODO (acto de fe, acto dogmático, acto religioso).

Casualmente, y mejor sería poner “casualmente”, justo mientras se desplegaba todo el escándalo farandulero sobre el caso de Thelma Fardin en Argentina, la Ministra de Igualdad del gobierno podemista (en España), Carmen Calvo, se aventó una de las piezas más significativas del dogmatismo inquisitorial del feminazismo cuando, al opinar sobre el juicio de La Manada, dijo sin ambages: “Las mujeres tienen que ser creídas sí o sí y siempre con las mismas categorías procesales que cualquier otro sujeto para cualquier otro tipo de controversia o de delito”.

¿Necesitamos argumentar más cuando el feminazismo mundial se condena por boca propia? ¡Están totalmente orgullosas de su irracionalismo, caray!

Tanto Thelma Fardin (Argentina) como Carmen Calvo (España) representan la quintaesencia del dogmatismo reduccionista, maniqueo e inquisitorial del feminismo: a manera de acto de fe, a manera de dogma, todo lo que digan las mujeres en su papel de “víctimas” debe ser creído sin más.

Esto explica por qué las consignas emergentes del feminismo actual suelen ser del tipo: “Te creemos hermana”, “Yo sí te creo”, etc.

Dogma, irracionalidad, creencia, fe… ¡Los valores del feminismo de siempre sólo que ahora potenciados por el histerismo colectivo!

Las Brujas de Salem

¡Las Brujas de Salem reloaded!

Y por supuesto que hay que aclararles a las feministas, comenzando por Thelma Fardin y sus secuaces argentinas, que el sistema de justicia le exige lo mismo a todas las personas que se dicen víctimas de un delito: denunciar o querellarse, por sí o por interpósita persona, ofreciendo todos las pruebas de carácter científico que se hallen a su alcance en defensa de su causa.

Esto es un principio elemental del Derecho Penal Moderno, un Derecho que las feministas irracionalmente tachan de “patriarcal” justo para aspirar a quemarlo en la pira de su dogmatismo, para que ahora los procesos judiciales no sean una confrontación de argumentos probados sino actos de fe siempre favorables a las mujeres que se digan “víctimas”.

El feminismo aspira, pues, a cambiar la razón lógica y científica por el dogma maniqueo, y a cambiarlo en todas partes y en todos los sentidos.

Para terminar, les recuerdo, mis apreciables lectores, que yo soy el único periodista y académico abierta y radicalmente anti-feminista en todo México. No podemos permitir que los avances de la cultura occidental sucumban ante el nuevo oscurantismo que representa la mitología feminista.

Desde este espacio, pues, seguiremos defendiendo los pilares de la Modernidad: racionalidad científica, democracia, economía de libre mercado y laicidad.

Es hora de hacer una apuesta fuerte a favor de la civilización y en contra de la barbarie.

Facebook: Carlos Arturo Baños Lemoine

Twitter: @BanosLemoine