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Entendiendo la indefensión y la ansiedad aprendidas: ¿qué son?

William Meek, verywellmind / Trad. Alfonso López Collada.

La indefensión aprendida es un estado que los animales pueden tener cuando reciben regularmente estímulos negativos al tratar de escapar. Luego de un tiempo dejan de intentarlo, asumiendo que es inútil y que no son capaces de cambiar la situación. Esto puede llegar a ser tan predominante que incluso si se les presenta una verdadera oportunidad de escape, no sean capaces o de plano no quieran aprovechar la ocasión.pastedGraphic.png

Este concepto de desánimo aprendido juega un papel importante en el síndrome de ansiedad generalizada (GAD, por sus siglas en inglés). Si continuamente te sientes desamparado/a debido a tu ansiedad, pudieras terminar dándote por vencido y dejar de buscar una solución, aceptando que el estado actual es inevitable e inalterable. La inacción continuada hacerte rechazar la terapia o la medicación, a pesar de la posibilidad de que recursos pudieran hacer una diferencia considerable.

Indefensión Aprendida y el Síndrome de Ansiedad Generalizada

Es muy frecuente que el sentimiento de impotencia, de indefensión aprendida, comience a una edad temprana, incluso en la infancia. Los científicos tienen la hipótesis de que una paternidad lejana de sus hijos puede empeorar el desánimo aprendido y la ansiedad, dado que los pequeños aprenden que se trata de una condición sin remedio y que sus padres no acudirán en su ayuda. Adicionalmente, crecer con padres que también sufren de desánimo aprendido puede originar que sus pequeños también lo desarrollen.

Con el tiempo, a medida que el pequeño va creciendo, podría ver su situación como fija y determinada, sin posibilidad de cambio. Si además tiene ansiedad, tal fijación puede volverse increíblemente persistente. Se acostumbra tanto a su estado de ansiedad mental que no puede imaginar que exista alguna otra forma de vida, ni que recuperarse sea posible.

El círculo vicioso

La indefensión aprendida y los síntomas de ansiedad llegan a formar un círculo vicioso. Si una niña está ansiosa y no puede ser tranquilizada, se sentirá como si nada puede hacerse y entonces cederá las riendas a su desánimo aprendido. Entre ella más lo acepte como algo inevitable, más tomará el mando la ansiedad.pastedGraphic.png

Los síntomas de la desesperanza aprendida, ligados a la ansiedad, incluyen:

–Frustración.

–Baja auto-estima.

–Dificultad para dormirpastedGraphic.png.

Tratamiento

Hemos aprendido que la desesperanza puede ser un problema serio, pero también que puede ser tratado con éxito si es dirigido por un/a profesional de la salud mental. Los estudios que han desarrollado al respecto revelan que si la gente recibe intervención al comienzo de la desesperanza aprendida, ésta puede ser reducida mediante terapia y consejería. Incluso en sus etapas más avanzadas es posible lograr mejoras mediante trabajo regular. Una vez que el problema es abordado, puede empezar con éxito también el tratamiento para la ansiedad.

Obtener ayuda

No toda la gente con GAD (síndrome de ansiedad generalizada) experimenta también la desesperanza aprendida. Ésta se desarrolla conforme pasa el tiempo, con la intervención de ciertos factores. Algunos elementos genéticos y medioambientales podrían aumentar las posibilidades de que un pequeño (o una pequeña) desarrolle tanto GAD como desesperanza aprendida.

Si sientes que has quedado atrapada/o en un patrón de desesperanza aprendida, visita a un profesional de la salud para que haga una evaluación completa y pueda darte un diagnóstico apropiado además de un tratamiento. A través de la terapia conductual cognitiva aprenderás cómo contrarrestar tus desesperanza aprendida y reemplazarla por pensamientos más racionales y optimistas. Puedes aprender a combatir tus propias afirmaciones y a desarrollar destrezas.

A través de la terapia conductual cognitiva aprenderás cómo contrarrestar tus impulsos de desesperanza aprendida y a remplazarlos con pensamientos más racionales y optimistas. Aprenderás a cuestionar y discutir tus propias afirmaciones y cultivar habilidades de enfrentamiento para manejar tus síntomas.  En algunos casos tu doctor/a puede recomendarte algún medicamento para ayudarte a manejar tu ansiedad, y que así puedas concentrarte y enfocarte en tu tratamiento.