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Raúl Flores Martínez.

Como hace 25 años, un primer día de enero, pero de 1994, surgió a la luz pública el llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional para hacer frente, en ese entonces, al gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Tras más de dos décadas, nuevamente sale a la luz, pero ahora para hacer frente al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En un inicio fue el Subcomandante Marcos, ahora es el Subcomandante Moisés, quien declaró prácticamente la guerra contra el gobierno entrante de Morena por la construcción del Tren Maya en la zona sureste del país.

La confrontación será de manera directa, algo que no tenía contemplado el Gobierno Federal, que en un momento pensó que se podría construir esta obra en medio de la selva del sureste mexicano, algo que no se tenía contemplado y ahora se están encendiendo los focos rojos al respecto.

De acuerdo a la Información Filtrada de los funcionarios de alto rango de la Defensa Nacional, se prevé, en el dado caso de que no haya una negociación o acercamiento en las próximas semanas, se tenga que realizar una intervención para tratar de controlar los ánimos del EZLN y permitir que se lleve a cabo el proyecto del Tren Maya.

No equivoquen, no será una intervención armada; sino una donde diversos funcionarios del Gobierno Federal tratarán de convencer a los integrantes del EZLN de las bondades de la construcción del Tren Maya para los habitantes de Chiapas.

Será una misión casi imposible, debido a que los integrantes de esta guerrilla no confían en el Presidente al que han calificado de “muy mañoso”, al hacer creer que “está con el pueblo de México”, al que sigue engañando, como lo hace con los pueblos originarios, a quienes demuestra respeto y se hinca a la Madre Tierra, pero “nosotros le decimos que no le creemos”.

“Le están haciendo caso a aquel que su nombre no lo quiero decir, mejor le digo tramposo, mañoso; aquel que está en el poder”.

Con el paso de los días, de acuerdo con los zapatistas, se comenzarán a desplazar algunas células de la guerrilla a los lugares donde se tiene proyectada la construcción ferroviaria, lo que significa que se podría tener confrontaciones entre habitantes de la Selva Lacandona y el Gobierno Federal.